25 marzo 2008

La Delgada Línea del Tiempo


Y es que en este mundo traidor, no hay verdad ni mentira: todo es según el cristal con que se mira.
Ramón de Campoamor

Decía un dicho popular, o tal vez de algún personaje célebre que mi ignorancia desconoce, que la vida sólo puede ser vivida mirando hacia delante y comprendida haciéndolo hacia atrás. Creo en la veracidad de este dicho por múltiples razones.

En primer lugar, alguien que vive anclado en el pasado jamás podrá sentirse libre. El hecho de tener en mente algo que es irremediable, y que a su vez impide prestar la totalidad de la atención al día actual, al día a día hace imposible un disfrute del presente.

Por otro lado, al igual que sucede con la Historia, la vida también requiere una interpretación, una reflexión con el conocimiento de todos o al menos la mayoría de los factores que han impulsado la toma de distintas decisiones. Este análisis y reflexión sólo ha de ser posible en la ausencia de la duda, nadando en la seguridad que provoca la certeza de unos hechos.

Encontramos por tanto una clara distinción entre pasado y presente (futuro desde luego también, aunque hoy ni hablaré de él). Sabemos o creemos saber qué funciones le pertenecen a cada periodo de tiempo de nuestra vida.

No obstante, se hace difícil la distinción entre pasado y presente. ¿Cuándo “somos” y cuándo “fuimos”?. No es tan fácil la distinción, porque muchas veces creemos que “fuimos” cuando aún “somos”. No tenemos una línea tangible entre el pasado y el futuro, no hay una cantidad de días, horas o años finitos que nos distingan entre un periodo u otro; y por tanto, es fácil confundir cuándo debemos analizar un hecho y cuando debemos vivirlo.

Una vez más, todo es relativo, todo depende del punto de referencia que tomemos. Ayer puede formar parte de este año académico, y por ende del presente, o, sin embargo, podemos interpretar que hoy es un día totalmente diferente a ayer por ejemplo en las comidas o en la actividad.

Relativizar es algo que hoy día, y en muchos años me temo, no pueden hacer las máquinas. No es fácil relativizar y ordenar conceptos en el espacio y el tiempo. La capacidad de saber interpretar si un punto de vista es o no acertado, de saber valorar un hecho desde un punto de vista concreto es un síntoma evidente de inteligencia. Y hoy por hoy, en la mayoría de las personas, o no se sabe, o no se quiere.

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19 marzo 2008

Bélgica


España mi natura, Italia mi ventura, Flandes mi sepultura
Dicho de las tropas españolas en la Guerra de los treinta Años

Después de unos días de ausencia vuelvo de Europa. La verdad es que estos días han sido realmente increíbles, y aunque me hubiera gustado poder hacer una entrada desde el extranjero, o al menos tomar las notas que dictaba mi inspiración pero el tiempo ha sido escaso.

Mi visita a Bélgica y una ínfima parte de Holanda ha sido productiva. Es curioso como varían los hábitos de una cultura a otra, aun siendo estas dos, la flamenca y la española, culturas bastante cercanas (el gótico nos une a todos).

Estuve en Lieja, Lovaina, Maastrich, Gante, Bruselas y Brujas. El gótico presente en todas ellas, más ausente tal vez en Maastrich. Queda latente su sello medieval, su orden, su pulcritud (salvo la nocturna); así como su dejadez ante sus monumentos, y su escasa cultura del turismo religioso (la mayoría de los templos permanecían cerrados).

Maastrich sí se salía de estos cánones. Sus calles eran ordenadas, ortogonales, rectas. Parecían sacadas de un cuento o de un parque temático. Los patos y los gamos eran las atracciones de los parques y los coffee shop la atracción turística.

Es curioso en Bélgica el papurrí de lenguas que tienen. Una parte habla el francés, y otra el flamenco. Pero en ninguna de esas regiones hablan el otro idioma del país. Era sorprenderte encontrarte en las estaciones de tren los nombres de las mismas ciudades, pero con diferente nombre dependiendo del lugar donde uno se hallara. Y lo incómodo que debe ser viajar dentro de su propio país y que no lo entiendan. Y no por capricho, como aquí en España, sino porque los francófonos no hablan el flamenco y viceversa.

Sobre la gastronomía poco puedo decir, si es que realmente tienen gastronomía. La pasta, la pizza y los “pita petit poulet” deliciosos; pero me temo que no es muy típico del país. Mucha lluvia, muy grises los edificios, escasa luz. Y por supuesto, ese invento llamado persiana no ha llegado al corazón de Europa aún.

Grata experiencia que espero poder repetir pronto, ya sea en Bélgica o en otro país del mundo.

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09 marzo 2008

La necesidad de la Ilusión


Una ilusión eterna, o por lo menos que renace a menudo en el alma humana, está muy cerca de ser una realidad.
André Maurois

La casualidad ha querido hoy que al asomarme por la mañana a la ventana, como hago por habitualmente, encuentre a un niño sumergido en la felicidad que proporciona una pequeña pelota de plástico. Seguramente el muchachito estuviera fantaseando con que es una estrella del balompié. Lo que él realmente ignora es la importancia de sus ilusiones.

Si todos poseyéramos esa ilusión con la que empezamos un proyecto o un nuevo curso, con la que se emprenden viajes o con la que se recibe un regalo durante todos los días del año, en primer lugar estaríamos agotados (la ilusión cansa), seríamos mucho más felices y conseguiríamos más nuestras metas.

Mucho de nuestros fracasos se debe a que tiramos la toalla antes de tiempos, a que nos parece el final demasiado lejos o a que nos vemos incapaces. La ilusión, sin embargo, nos potencia nuestras habilidades y nos cambia el espíritu. Es capaz de cavar pozos de esperanza.

Sin embargo, poco remedio encontramos a aquellos que han perdido la ilusión, y por tanto la esperanza. La esperanza es consecuencia de la ilusión. La esperanza es más pasiva, más receptiva; pero también persigue un bien, una mejora, algo que nos beneficia. La ilusión es el motor de la vida, del conocimiento, del logro; sin ella, poco nos queda hacer.

Por eso mismo hemos de encontrar la ilusión en varios aspectos de nuestra vida. Distribuirla uniformemente, sentirnos ilusionados por todo aquello que hacemos. En definitiva, vivir cada segundo, como realmente sucede, como si no se volviera a repetir.

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06 marzo 2008

Inseguridades y Miedos


Nadie llegó a la cumbre acompañado por el miedo.
Publio Siro

No suele ocurrirme que las ideas se me amontonen en la cabeza y que no consiga crear la frase correcta que plasme exactamente mi pensamiento. Normalmente salgo airoso de esta pugna interna entre el continente y el contenido, con un acuerdo riguroso entre ambas. Pero ahora mismo, las ideas se amontonan, y simplemente siento que me repito como el ajo.

Todo ser humano teme a lo desconocido; desde la oscuridad hasta los sentimientos. Cuando alguien deja de sentir miedo hacia algo desconocido, es porque tiene confianza en sus posibilidades, o fe en sus teorías acerca de lo desconocido. Colón se arrojó al mar porque estaba convencido de llegar a las Indias.

Con los sentimientos ocurre igual; nos sentimos seguros de aquellos sentimientos que somos capaces de domar, aquellos que ya conocemos o simplemente de los que ignoramos su alcance. Sentimos miedo cuando no sabemos donde vamos a desembocar, adonde nos conducirá el destino o qué designios tiene preparados el azar.

Sucede también que somos ignorantes de nuestro alcance y de nuestras reacciones. Hay quién tiendo a interiorizarse considerablemente, quién su baja autoestima no le permite conocerse realmente; aunque su experiencia le hable de sus capacidades. El miedo ciega la razón; y la inseguridad provoca el miedo.

Hay dos formas básicas de superar esta inseguridad y por ende este miedo. Una, la menos ética pero igual de práctica, es engañarnos a nosotros mismos, mintiéndonos y hacernos creer de que somos capaces de algo, o que ese algo no tiene tanta trascendencia o importancia. Otra, que debería ser la empleada siempre, es convencer y convertirnos en domadores de miedos, en conocedores de nuestro alcance real y fomentadores de nuestro infinito potencial. Debemos analizarnos concienzudamente y encontrar nuestro verdadero temor para hacernos personas que pasen por encima de él; para superarnos a nosotros mismos.

Haciéndonos capaces y sintiéndonos capaces habremos vencido todos los miedos, y por tanto no habrá fin que no podamos alcanzar.

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05 marzo 2008

Elecciones Propias


Una nación sin elecciones libres es una nación sin voz, sin ojos y sin brazos.
Octavio Paz

Ante esta avalancha de debates, de bombardeo mediático, uno se olvida de que en Andalucía también hay elecciones. El señor Chaves, muy hábil para lo que quiere, una vez más nos ha deleitado a los andaluces con unas elecciones en conjunto del Estado; sin un debate propio, sin la atención que requieren estas elecciones.

Una vez más, y ante todo lo que tiene que esconder, el ya casi vitalicio presidente de la Junta, aprovecha el refugio que suponen unas elecciones generales para esconder la cabeza. ¿Cuántos andaluces vimos los debates sobre Andalucía? Lamentablemente, muy pocos.

Y así se va olvidando Andalucía poco a poco. Publicó El Mundo recientemente una encuesta donde la mayoría de los andaluces estaban en contra de las gestiones de Chaves, pero aún así lo votaban. ¿Por qué sucede esto? ¿Faltas de alternativas? ¿Fanatismo? Sea cual fuere la causa, es lamentable.

Lo que debería hacer este gobierno andaluz, o este parlamento mediante una ley; es convocar elecciones por separado; elecciones propias. Así, se vería más claro qué es lo que realmente deciden los andaluces; y no dejarse llevar por la inercia de las generales.

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02 marzo 2008

Inactividad


Así como el hierro se oxida por falta de uso, también la inactividad destruye el intelecto.
Leonardo Da Vinci

Llevo una semana que no he parado para escribir nada. Uno de los factores es que no he parado por mi casa, me he permitido el lujo de después de exámenes de tomar el sol y estar en la calle el tiempo que me ha dado la gana, sin sentir cargo de conciencia.

Tampoco es que me haya surgido nada interesante estos días, ni tengo la inspiración filosófica que otras veces. Es más, estoy convencido que el peor enemigo de la inspiración es el tiempo libre y el descanso. Uno se enajena de todo y se desvanecen hasta las inquietudes.

Se vive muy cómodo panza arriba, sin ninguna presión, sin nada que hacer. Es fácil y hasta divertido; pero no es del todo práctico. Sucede igual con los jubilados, que ante tiempo libre y ante la ausencia de actividad desesperan y empeoran sus estados físicos y mentales. Y es que la actividad es parte de todo ser humano.

El parar en seco y desocuparte de tus obligaciones hace que nuestro ocio más activista, como la escritura o lectura, se desvanezcan a favor del ocio más simple, como es un video-juego, una serie de televisión o simplemente el sueño.

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24 febrero 2008

Azar


El azar es el seudónimo de Dios cuando no quiere firmar.
Anatole France

Supongo que muchos de vosotros habreís visto la película de Woody Allen “Match Point”. En ella se trata el asunto del azar, tan presente en nuestras vidas pero tan olvidado y relegado a un segundo plano.

Seguramente sean incontables las veces que hemos dicho “¡uy! Por poco”. Y no os preguntáis, ¿qué hubiera pasado si hubiera sucedido lo contrario?.

Hay quién opina que todo está predestinado, que somos parte de un guión ya escrito; pero el hecho de no saber qué pasará o deje de pasar hace que tengamos esa sensación de completa incertidumbre y de falsa sensación de libertad. Normalmente quién aboga por esta tesis se basa en la causalidad de las cosas, en que todo tiene una explicación.

Sucede sin embargo que la causalidad tiene dos vertientes, dos puntos de vista: un punto de vista de “cómo” y un punto de vista de “para qué”. En una en efecto se expresa causa y en la otra finalidad; y tendemos a mezclaras.

La visión de la causalidad entiende que todo tiene una explicación, todo tiene unas ecuaciones matemáticas que pueden explicarnos lo sucedido. Pero no es esa la cuestión. La cuestión es “¿estaba eso previsto que pasara? ¿Perseguía un fin?”.

Viendo la causalidad desde el punto de vista de la finalidad yo reniego de la teoría del destino y creo en el azar. No creo que haya nada preestablecido, si no que cada día se establecen para nosotros una serie de factores que nadie tiene previstos, que nadie prevé y que sin embargo suceden. Ese es el azar.

Y una vez que ha transcurrido ese acontecimiento azaroso es cuando comprendemos la gran diferencia de resultados ante el insignificante cambio; como por ejemplo puede ser dirigirse hacia izquierda o derecha, frenar un segundo más tarde o estar en un sitio concreto a una hora concreta. Es entonces cuando comprendemos la grandeza del azar.

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23 febrero 2008

Democracia Española


Una democracia está en riesgo cuando es la oposición la que tiene que ir protegida
Rosa Díez

Pues estamos ya en campaña electoral. Una vez más, cada cuatro años, toca que los partidos que han pasado del ciudadano de a pie durante cuatro años te bombardeen con promesas e intereses. Ahora es cuando les toca a ellos escribir la carta a los Reyes Magos, y como todo niño, poner que han sido buenos.

Pero nosotros, el pueblo, quién vota, los que realmente estamos hartos de sus discusiones pseudo-ideológicas y pro-poder no somos tontos, y tenemos memoria. Por un lado, de la gran legislatura de corrupción que hemos tenido, con escándalos cada dos por tres, y es que sois vosotros, politicuchos, los que estáis destrozando la mejor oportunidad que ha tenido España para ser un país serio.

Pero no. Mejor ser radicales que razonables. Es más fácil ser visceral que racional. Más fácil gritar que llegar a un acuerdo. Más fácil exigir que ceder. Y así nos luce el pelo. Y hoy, precisamente hoy deberíamos recordar lo que a punto estuvimos de perder, la democracia y la libertad. Y es que tenemos una memoria histórica selectiva; y se nos olvida lo que realmente importa.

La democracia española está enferma sin duda. La soberanía nacional reside en la soberanía de los partidos. Hemos sido delegados a meros espectadores de nuestras propias vidas. No decidimos sino los verdugos y los títeres que representan sus funciones en sus respectivas cámaras.

Pero los únicos culpables somos nosotros. Somos los votantes, los ciudadanos; los que dejamos impunes ante este tipo de actos; y dejamos que nuestro dinero se despilfarre. La democracia española ha sido secuestrada por los partidos, siendo ellos los únicos de sanarla, pero siendo a la vez los menos interesados en que esto suceda.

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20 febrero 2008

Música de Fondo


El arte de la música es el que más cercano se halla de las lágrimas y los recuerdos.
Oscar Wilde

La música es una de los elementos que está presente siempre en nuestras vidas. Todos los días escuchamos una o varias canciones, ya sea voluntaria o involuntariamente. La mayoría de estas veces la música transcurre como un elemento de fondo, perteneciente a un segundo plano.

Por lo general, no prestamos atención a las letras de las canciones; y ni que decir tienen las canciones en inglés. No obstante, cuando nuestro estado sentimental es ligero, se tambalea o sencillamente anda mal; nos parece que todas las canciones van dedicadas a nosotros.

Puede entenderse que la música satisface nuestras necesidades. Al igual que cuando estamos eufóricos necesitamos canciones que acompañen nuestra euforia, sucede de igual manera con nuestra melancolía y tristeza.

Si yo ahora preguntara de qué trata la mayoría de las canciones que escuchamos, no seriamos capaces de descubrir o recordar su mensaje. No obstante, cuando andamos tristes, somos capaces de recordar que todas (una inmensa mayoría) las canciones versan sobre el amor y el desamor.

Cuando sentimos intensamente es cuando nuestro cerebro está más receptivo al entorno. Decimos que estamos más susceptibles; y cualquier cambio en dicho entorno, por muy leve que sea, desata en nosotros una reacción. Sin embargo, cuando nos encontramos sentimentalmente estables la mayoría de lo que pasa a nuestro alrededor pasa desapercibido, incluida la música.

Todo esto tal vez se deba a que la sensibilidad vaya acompañada siempre de los sentidos; mientras que el equilibro, la razón, sea más autosuficiente. En cualquier caso, el ser humano, sus reacciones, deliberaciones y actuaciones nunca dejarán de ser un exquisito misterio.

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17 febrero 2008

El Fin del Hábito


La libertad supone responsabilidad. Por eso la mayor parte de los hombres la temen tanto
George Bernard Shaw

Normalmente intento escribir cada tres días como máximo, pero en esta recta final de exámenes no me ha quedado más remedio que tener que potergar mi escritura por falta de tiempo y de energía. Y una vez acabados estos he estado poco delante del ordenador, ni tan siquiera en mi casa, como para poder escribir.

Es curioso, que después de tanto ansiar el acabar los exámenes, el disponer de tiempo libre, el poder dedicarse tiempo a uno mismo. Es curioso, que con la cantidad de planes que hemos generado por hora de estudio, con la cantidad de cosas que teníamos pendientes por hacer y que íbamos a hacer todas justo acabar los exámenes; nos sintamos vacíos ante tanto tiempo libre.

Y es que cuando uno hace rutina de cualquier cosa, el día que ésta falta, nos parece extraño, nos sentimos en parte vacíos. Pasa, por ejemplo, cuando tienes todas las horas del mundo para dormir pero a las nueve de la mañana ya estás despierto, sin poder dormir, como si tuvieras, hoy también, que pasar una larga jornada entre papeles y libros.

El cuerpo se acaba acostumbrando a lo que le pongamos delante. El alma también. Y por mucho que sintamos ansias de libertad; cuando nos hemos acostumbrado al hábito, difícilmente nos sentimos completos tras alcanzar nuestro logro.

Somos animales de costumbres; de buenas y de malas. Nuestro comportamiento y nuestro conocimiento se basan en gran parte en la repetición, en la rutina y en el hábito. Nos sentimos perdidos cuando nos desvían del camino trazado, aunque llevemos deseando mucho tiempo dejar a un lado la senda marcada.

Quizás por eso seamos tan duros de mollera y nos cueste tanto cambiar de idea: porque sentimos seguridad con lo que “hemos hecho siempre”. La libertad es algo para lo que deberían educarnos, y sin embargo los gobiernos y los sistemas educativos lo obvian. No todo el mundo es apto para disfrutar de la libertad. Hay quién se refugia en la sumisión religiosa, en la familiar o en la laboral. No todo le mundo sabe decidir. Y a pesar de todo, todos vagamos por el mundo sintiéndonos libres en nuestras desgracias.

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11 febrero 2008

El nuevo espíritu universitario


Lo maravilloso de aprender algo, es que nadie puede arrebatárnoslo.
B.B. King

Llevo prácticamente un mes sin hacer otra cosa que no sea estudiar. Cuando uno lleva ya demasiadas horas con la misma tarea, se pregunta la verdadera utilidad que puede tener lo que estudia, lo que aprende; y con consigue ver lo práctica que puede ser la fecha en que disputaron las guerras más feroces o como se integra el arcoseno de x.

Cuando estudiamos, ya sea en el nivel que sea, siempre nos parece que todo es inútil; pero se nos olvida el verdadero objetivo de nuestro aprendizaje: el aprender a aprender.

No hace mucho escribí una entrada acerca de cómo el sistema educativo nos deja de lado y desamparados continuamente; y de cómo nosotros lo consentimos. Se nos olvida continuamente que uno no sabe donde va a acabar en la vida, y que por mucha vocación que uno tenga por ser médico o arquitecto; nunca sabe lo que tiene la vida escondido para cada uno.

Recuerdo aquella anécdota, de Thales de Mileto, si no recuerdo mal, que se mofaban de él porque decían que la filosofía (que para los griegos representaba el hecho de saber) no servía para nada. Para demostrar la utilidad del saber, usó sus conocimientos sobre el tiempo y las cosechas y predijo una abundante cosecha de aceitunas. Entonces ese mismo año compró todas las prensas de aceitunas; y cuando vino la abundante cosecha todo el mundo debió pagarle para poder prensarlas; e hizo una fortuna.

Un estudiante, universitario sobre todo, no debe estudiar orientado a una profesión; sino orientado a la erudición. El problema es que no nos educan para esto, y sí para la obtención de un trabajo y un sueldo. Aun así, nosotros no debemos olvidar que todo lo que aprendamos siempre juega a favor de nosotros; aunque en los tiempos que corren, uno ya no estudia por saber, si no por aprobar.

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08 febrero 2008

Hijos de la ESO


El fanatismo es una sobrecompensación de la duda.
Carl Gustave Jung

Siempre he pensado que la política en España era más cuestión de sentimiento que de racionalidad; y cada día lo confirmo más. Ser del PP o del PSOE es como ser del Real Madrid o del Barcelona. Es un sentimiento.

La gran diferencia que separan estos dos ámbitos del folclore español, es que una nos de da comer, y otra no. Cuando el Real Madrid o el Barcelona pierden un partido sufrimos más los españoles que cuando un Gobierno hace un despropósito. Y es que la política, ha acabado por vulgarizarse.

Lo peor de todo esto, es la inconsciencia atroz que hay en los españoles. El fanatismo arraigado. El declarado anti-contrario, siendo esta oposición una cuestión más de colores que de razón. Y así nos ha ido. Y así nos va.

Este fanatismo es comprensible en ciertas personas que por desgracia no han tenido una buena educación, que son casi analfabetas y cuya mayor preocupación se centra en alimentar a su familia. Lo triste, lo lamentable, lo que hace a uno hundirse en el fango; es cuando en una reunión en la facultad, con personas que se suponen son lo mejorcito es España a nivel intelectual dice algo del tipo “a ese no lo voto porque no es un facha”; “¿y qué dice ese hombre para ser un facha?”; “es del PP tío”.

Ahora en cuando, encima de luchar contra la ignorancia, luchamos contra los complejos. ¿Cómo un estudiante de estudios superiores, que se supone como bien he dicho antes, que son lo mejorcito de España, puede entrar en el fanatismo? ¿Cómo puede votar sin saber qué hace uno y qué hace otro?

Pues todo esto no es más una demostración del fanatismo español y de la buena educación que hemos recibido; sobre todo las últimas generaciones. Luego querremos ser un país próspero y todo; cuando elegimos a los gobernantes tirando un dado o mirando el color de los ojos.

Sufrimos, y sufriremos más aun, las consecuencias de ser hijos de la ESO.

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05 febrero 2008

La Gala de los Goya


La causa de la libertad se convierte en una burla si el precio a pagar es la destrucción de quienes deberían disfrutar la libertad.
Mahatma Ghandi

Llego un poco tarde, pero ya dice el refrán que nunca es tarde si la dicha es buena. Y como, afortunadamente, no tengo a nadie por encima mía en este espacio (en el blog digo) puedo permitirme el lujo de escribir con todo el retraso que me plazca.

Me gustaría hacer un breve comentario sobre la última ceremonia, aunque llevamos unas cuantas, de los Goya. Sí, esas supuestas fiestas del cine español que acaban siendo una promulga contra el Gobierno; y si el Gobierno es el que nos da de comer, pues contra lo que se pueda, los obispos mismos.

Esta gente, que se hace llamar intelectual, ha dedicado una especial mención a los obispos en la última Goya. No era aun recuerdo, ni una opinión; era un eslogan más que preparado, para ser aceptado en el “club del progre”. ¿Por qué?

En teoría porque no son partidarios de la Iglesia; en la práctica porque le tienen miedo y odio. Si de verdad fueran todos ellos tan demócratas, comprenderían por sí solos que una institución que representa, o con la que se identifica una inmensa mayoría de la nación española, no puede desaparecer; por muy “progre” que parezca decirlo.

Pero no es que no lo sepan; pero necesitan hervir un poco más el panorama político español; como si con los que ya hay no fueran suficientes. Si de verdad quisieran cumplir con el fin de sus palabras, sencillamente, él, y todos los que piensas como él, ignorarían a dicha institución; como hacen con la AVT mismo, aunque cierto es que algunas palabras acerca de la asociación se les ha escapado.

Pero no, quieren hervir el panorama; simplemente. Dividir. Crispar. Hacer lo que hace cuatro años; inventar un sentimiento para levantar ese puño en alto con proclamas idealistas y totalmente hipócritas; gritando libertad mientras pide la disolución de la Conferencia Episcopal.

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03 febrero 2008

Diversidad


La uniformidad es la muerte; la diversidad es la vida.
Mijail Bakunin


Pensando en los escasos ratos libres entre estudio y estudio; y fantaseando en esos momentos de distracción tan frecuentes en las largas mañanas y tardes junto apuntes y estudio, he concluido, o más bien, he confirmado, que mientras más cumplimos nuestras obligaciones, más sentimos necesidad de ocio y devoción.

No me refiero, como es más que lógico, al ocio evasivo, éste ocio que no requiere ninguna actividad intelectual y que simplemente consiste en liberar la mente ya sea detrás de una pelota o con el mando de una videoconsola. Hablo de un ocio más intelectual, más ligado al saber y al conocimiento.

Cuando realizamos actividades que forman parte de nuestra obligación, nos sentimos atados por ellas, y tenemos la sensación de perder nuestro tiempo e interés en algo que no nos llena realmente, que no nos apasiona. Y pensamos en la cantidad de cosas que sí que nos llenarían, en los millones de libros que hay por leer, los tantos viajes o la infinidad de líneas por escribir. Cualquier tema nos llama la atención más que ese en el que intentamos profundizar.

Seguramente el problema no sea el tema. Es más probable que lo que nos desagrada en la insistencia, el ahínco y la insistencia que dedicamos. Hay quién prefiere la monotonía de una actividad para lograr su perfección y alto conocimiento; pero también estamos los que nos gusta saber un poco de muchas cosas. La mente humana es más propensa a actividades cortas y variadas, donde haya que nos gusten más y nos gusten menos, que una; que aunque no guste, nos pueda hartad por monótona.

A la larga, los excesos cansan. Todo cansa si se hace en exceso, si se hace único. Hasta el juego de ordenador que tanto ansiábamos poder jugar, cuando llevamos demasiadas horas, acaba por aburrirnos. Por eso es por lo que debemos realizar muy diversas actividades, para que nunca nos aburramos, de unas ni de otras; y la consecución de éstas nos resulte amena.

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01 febrero 2008

Tentaciones


La mejor forma de librarse de la tentación es caer en ella
Oscar Wilde

Muchas veces, nuestro instinto o nuestras apetencias van orientados hacia la consecución de algo. Nuestros deseos se orientan hacia una persona o hacia alguna actividad. Y muchas de estas veces, no consideramos nuestros deseos lícitos; o existe algún otro mecanismo de la razón que nos impide satisfacer nuestros deseos.

Llamamos tentación a aquello que deseamos hacer pero llegamos a realizar; bien por miedo, ética o interés (en el sentido de las consecuencias, no de la voluntad), pero nunca por falta de deseo o apetencia.

Normalmente, cuando tenemos a nuestro alcance aluna tentación, la duda nos acomete y pasamos un tiempo considerable debatiéndonos entre el bien y el mal. Hagamos lo que hagamos, nunca saldremos satisfechos del todo. Si hacemos caso a la razón, quedaremos expuestos siempre al dolor de la conciencia; y si por otro lado, nos mantenemos al margen, lamentaremos no haber satisfecho nuestros deseos.

No tengo una solución ante este problema; simplemente, y haciendo caso al maestro Wilde, puedo concluir que para abreviar y aligerar el debate interno es preferible caer directamente en la tentación; y aunque luego salga mejor o peor, ese tiempo que hemos ganado.

Pensar en exceso sobre si hacer o no hacer algo sólo lleva al enfriamiento del deseo. Y si al final decidimos caer, el efecto no será el mismo, y encima habremos perdido el tiempo remordiéndonos por dentro.

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31 enero 2008

Fracasos


El éxito consiste en vencer el temor al fracaso
Charles Augustin Sainte-Beuve

Al contrario que sucede con los éxitos, con los cuales sentimos euforia; con los fracasos sentimos un golpe moral, ocasionalmente permanente y difícil de franquear. Solemos fracasar con la misma o más frecuencia que con que disfrutamos de éxitos, pero ¿qué es fracasar?

El fracaso es una negación de nuestras expectativas. Sin expectativas no hay fracaso; ni éxito, pero no es del éxito de lo que quiero hablar. Sentimos que hemos fracasado cuando esperábamos la consecución de algo, generalmente promovido por nosotros o donde tengamos intervención.

El esfuerzo y la dedicación que nosotros le pongamos a algo, el empeño, el tiempo o el interés medirán el futuro fracaso o éxito. Es por tanto el fracaso, como tantas cosas en esta vida, relativo. Uno puede hacer de un fracaso el mayor de los que ha sufrido jamás, o dejar este como una levedad.

Quiero decir por tanto que somos dueños de nuestros fracasos. Nosotros elegimos el valor que debe tener ese fracaso. Nosotros sentimos ese fracaso según le dejemos, según le demos la importancia que demos.

De lo que se trata por tanto es de relativizar la importancia del fracaso, darle importancia a lo que la tiene, y quitársela a lo que no merezca la pena. Quizás esto nos ayude a ser un poco más felices.

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28 enero 2008

Confianza y Sociedad


Si yo digo que estoy volando, y tu mes ves volando, entonces estoy volando
George Orwell

Cierto es que somos seres sociales, incluidos en un grupo o varios sociales, y que sin nos quitaran esa parte de la existencia, si nos quitaran el resto de individuos con los que interactuamos, primero no seriamos como somos y segundo el ser humano sería totalmente diferente.

Cuando se pretende hacer uno las cosas por sí mismo, es decir, sin que las opiniones que procedan de otro lugar que no sea nuestra propia conciencia intervengan en la toma de decisiones cae uno en la cuenta de que es imposible. Todo lo que hacemos está influido por alguien. Desde la imitación a la fobia de comentarios acerca de nuestro comportamiento.

No podemos desinhibirnos, no podemos escapar del mundo cuando nos da la gana. Siempre le tenemos que rendir cuenta a alguien, o nuestras acciones van en pro o en contra de alguien; no podemos ser individualistas; porque el ser humano no es un ser individual, sino colectivo para la gran mayoría de sus acciones, empezando por la más básica, por lo menos desde el punto de vista biológico como es la reproducción.

Ser uno mismo no es más que encajar entre los demás. Es optimizar nuestro beneficio y satisfacción minimizando el disgusto ajeno.

El problema que genera esta dependencia en nuestros semejantes, amén de las ya mencionadas arriba, es que perdemos confianza en nosotros mismos, perdemos seguridad. ¿Por qué? Seguramente porque seamos conscientes de nuestro rol en el grupo, porque nuestro “estatus social” dentro de quién nos observa nos importa más que la consecución de las acciones que pretendemos. Vamos, que al final, lo que piensen los demás es más importante que lo que hagamos.

Y en parte puede que sea así. Porque al final, si yo creo que estoy volando, y tú crees que estoy volando; entonces estoy volando; aunque esté totalmente parado en el suelo.

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26 enero 2008

Limitaciones de la Lengua


Sólo hay mundo donde hay lenguaje
Martin Heidegger

El otro día reflexionaba para conmigo sobre os detalles. Ya lo he había hecho más de una vez, y es más, creo tener alguna entrada hablando del tema. No llegué a ninguna conclusión sobre los detalles; pero me enredé en otra reflexión con nada que ver con los detalles. Es increíble como divagan los pensamientos.

Pensé en la frase de Wilde “los detalles son siempre vulgares”. Claro, mi reflexión sobre los detalles no concluía precisamente como la interpretación de Wilde. Posteriormente caí en que cada uno nos referíamos a unos tipos de detalles distintos, y sin embargo, ambos lo llamábamos de igual manera.

Al igual que sucede con la palabra “detalle”, sucede con una infinidad de vocablos más. El lenguaje nos limita. La lengua, que es la misma que nos da la capacidad de pensamiento, nos limita éste. El límite del pensamiento se encuentra en el lenguaje.

De igual manera ocurre con las traducciones. No hay equivalencia exacta entre idiomas, y esta falta de correspondencia puede ocasionar malentendidos de calado internacional e histórico. Supongamos que la primera traducción de un manuscrito científico se traduce mal; y que el original se pierde. Todo el resto de traducciones posteriores cargan con el error. ¿Y quién nos dice que esto no haya pasado por ejemplo en los textos bíblicos?

Esto no hace más que ahondar mi ya pronunciado escepticismo. El hecho de encontrar, como le sucedía a Descartes, una verdad irrefutable sobre la que asentar un conocimiento, agobia; y aunque ese agobio no sirva para nada, ni nunca jamás vaya resolver nada, tengo la necesidad de cuestionarlo todos los días.

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22 enero 2008

Responsabilidad


El precio de la grandeza es la responsabilidad.
Wiston Churchill

Hay personas que intentan a toda costa evadir cualquier responsabilidad. No se plantean a veces si son o no capaces; ya de antemano vienen con una respuesta pre-concebida y sin deliberar. Esto ocurre muchas veces por simple pereza, flojera ante la organización de personas o ante la respuesta a personas o instituciones.

Otras veces, y tal vez la mayoría, esta negativa ante la responsabilidad proviene de la inseguridad de uno mismo para consigo. No nos vemos capaces de liderar u organizar una actividad en la que intervienen más personas y de la que encima debemos responder.

Liderazgo y responsabilidad van casi de la mano, o por lo menos caminan en la misma dirección. Para ejercer una responsabilidad de manera notable es necesario liderazgo ante los que eres responsable; y cuando no se tienen el suficiente liderazgo, la responsabilidad no se efectúa como debiera.

Asimismo, el liderazgo supone una responsabilidad. Los líderes son responsables de sus seguidores, son los veladores de éstos. Muchas veces sucede que cuando un líder se ve en una situación extrema o al menos adversa, éste desarrolla al máximo su capacidad de actuación, impulsado por el sentido de la responsabilidad.

Muchas veces, cuando nos sentimos responsables de personas y colectivos, nos vemos obligados a actuar de tal manera que se obtenga el mayor beneficio o bienestar. Cuando somos responsables de algo o alguien, es cuando podemos explotar todo nuestro potencial de liderazgo, toda nuestra capacidad de organización.

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20 enero 2008

Cifras y Años


Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años.
Abraham Lincoln

Nuestro cerebro humano tiene una tendencia a los números exactos. Las cifras, en cierta manera nos condicionan la vida; ya que son estas las que miden el mundo, y son ellas, a partir de las cuales tomamos concepción del mundo, ¿o es lo mismo un año que trescientos sesenta y cinco días?

AObjetivamente está claro que sí; pero subjetivamente no. Un año da una sensación más cercana, más familiar, más asequible. Sin embargo muchos días son muchos días; y nos parecen a priori inalcanzables o muy lejanos. Un año aporta más esperanza, cercanía e ilusión.

Pues sí, un año es mucho tiempo, y a la vez poco. Son muchos días; pero no es nada en la vida de una persona. Todo es relativo una vez más, todo depende del cristal con que se mira. Los adjetivos calificativos son relativos siempre; el tiempo también es relativo; aunque desde un punto de vista filosófico, amén del físico.

En un año dan lugar a muchas cosas. Muchos cambios, muchas experiencias, muchas sonrisas, muchas lágrimas, muchos viajes, muchas comidas, muchas lecturas, mucha música… En definitiva, un año es un periodo largo de tiempo donde dan lugar a tantas cosas como cada uno quiera. Vivamos nuestros años, sintamos nuestros días.

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17 enero 2008

La Intemporalidad de la Razón


Raro y celestial don, el que sepa sentir y razonar al mismo tiempo.
Vittorio Alfieri


Siguiendo con el hilo anterior que trataba sobre las pasiones y la razón; escribo ahora en pro de la razón.

Quedamos de acuerdo en que la felicidad y la plenitud únicamente es alcanzable desde una pasión, desde un sentimiento. Sin embargo, hemos de saber que ese punto sublime, que ese estado donde parece que nos elevamos del suelo, es efímero.

No obstante, la razón perdura; la razón siempre existe. Un razonamiento será siempre igual salvo que cambiemos las premisas. La razón es para siempre, para cualquier contexto, y siempre nos proporcionará un saber actuar conforme a unos principios y unos valores; cosa que la pasión olvida en pro del presente, del ahora, de las emociones.

Por todo esto debemos llevar siempre la razón en la recámara; ya que en el momento en que nuestro cénit sentimental se desvanezca y acudan a nosotros los vacíos posteriores, la razón siempre permanecerá en su sitio; y será ésta la que nos ayudará a rellenar nuestra vida.

Queda por tanto claro, o por lo menos para mí, que no debemos dejar de lado la razón; que siempre debemos tenerla en cuenta a la hora de las decisiones, pero no debemos dejar tampoco que ella tenga la última palabra. Si queremos disfrutar en la vida, debemos dejarnos llevar por los sentimientos y emociones.

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16 enero 2008

Las Barreras de las Pasiones


Con la moral corregimos los errores de nuestros instintos, y con el amor los errores de nuestra moral.
José Ortega y Gasset

Una vez más recurro a este blog para hablar de los dilemas entre la razón y el corazón. Quiero hablar esta vez de la frustración que supone un impedimento pasional, una barrera que el alma coloca al cuerpo; o más bien, que la razón impone al alma; y que nos impide alcanzar lo sublime.

El cénit del alma sólo puede ser alcanzado mediante la pasión, mediante los sentimientos y sentidos. Sólo una pasión nos puede hacer elevarnos por encima de las nubes y puede hacernos volar sin levantar los pies del suelo. La pasión nos transporta hacia el mundo de colores, el mundo de los sentidos, que casualmente, es el mismo del de las tragedias.

Por eso la razón nos previene. Hace de paracaídas, de eterno consejero, de sabio inapelable del que creemos que sólo puede dilucidar verdades y axiomas. Pero a veces la razón se equivoca impidiendo nuestras pasiones; impidiendo que arriesguemos en busca de lo sublime, de lo inigualable, de la poesía del alma.

Las artes sólo pueden ser entendidas mediante la pasión; al igual que las ciencias mediante la razón. La literatura sólo puede ser escrita con el corazón; y nosotros somos capaces de identificarla al ver nuestra alma retratada con palabras sobre el papel. Nos alteramos cuando reconocemos sensaciones, cuando despertamos de nuestro letargo pasional.

La razón es más que necesaria. Es la que nos salvaguarda de nuestra estabilidad, que estaría continuamente desbaratada por los sentimientos y pasiones. La razón nos advierte sobre lo bueno y lo malo; algo que la pasión pasa por alto, entre otras cosas porque no entiende de bondades y maldades; sólo entiende de sensaciones. Pero sucede que la razón nunca nos hará sentir dichosos. Jamás podrá la razón elevarnos hasta el infinito, ni remover almas ni conciencias. Sólo los sentimientos son capaces de hablarle al corazón; y son los sentimientos los que mueven las personas. La razón, y la ética como descendiente suya, ponen a veces barreras a las pasiones.

Apartemos los abusos de la razón, que no significa abandonarla, si alguna vez queremos sentirnos realmente vivos, realmente felices. Quién no arriesga no gana; y quién gana en emociones, ése ha ganado para siempre, porque cada vez que evoque los recuerdos, sentirá el eco de aquello que una vez fue.

Con la razón somos mejores. Con la pasión, felices. Mezclemos ambas en su justa medida.

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14 enero 2008

Altruismo


Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa
Proverbio chino

El ser humano es un lobo para el hombre. Así lo declaró Hobbes, y así lo creo yo. Nadie mira más allá de su ombligo, salvo que su ombligo tenga empresas en otras personas. El instinto nos hace egoístas; y aunque nos pese; aún tenemos mucha parte instintiva en nosotros.

No obstante, también creo que hay motivo para la esperanza. Soy, como idealista y utópico, creyente de la idea de que las cosas puedan hacerse únicamente en busca del bien propio y ajeno, indistintamente. Y en el fondo todos creemos eso, porque en el momento en que uno deje de creerlo, el vivir pierda prácticamente todo su sentido.

El altruismo existe. Incluso en la sociedad del hombre-lobo. Aunque es en edición limitada, y suministrado con cuenta gotas. Y es éste el motivo de mi esperanza.

Al final; todos somos felices cuando sentimos la felicidad de las personas a quienes queremos y admiramos. Podemos sentir su sonrisa casi nuestra, y podemos zambullirnos en su ilusión por un momento. Sentimos felicidad de manera desinteresada porque sentimos empatía hacia nosotros mismos, porque nos vemos a nosotros mismos con esa ilusión; y recordamos cuando esa alegría o ese bien nos han sido otorgados.

Nos sentimos deudores de quien nos proporciona bienestar. Como reflejaba una película que vi, “Cadena de Favores” se llamaba si cada uno de nosotros hiciéramos tres favores a personas desconocidas; podríamos cambiar el mundo. Hace ya mucho la vi, pero la idea era novedosa y me gustó.

Como dice el proverbio, “antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa”.

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13 enero 2008

Aprobar y Aprender


Un discípulo de quien jamás se pide nada que no pueda hacer, nunca hace todo lo que puede.
John Stuart Mill

Es cuando uno más ahonda en el saber cuando más cuenta se da de todo lo que le queda por saber. Es quizás comparable a cuando uno empieza un largo camino, y es más consciente de lo que le queda al empezar a andar que antes de la partida.

Cada día que pasa creo más en dos cosas: no estoy estudiando una carrera como debe estudiarse una carrera, sin sumergirme en los libros y conocimientos, sin saborear cada una de las asignaturas; y otra, que creo no estar haciendo la carrera adecuada para con mis intereses e inquietudes intelectuales.

Sucede con la carrera como con los libros, que los leemos por leer; sin apetencia, sin ganas, sin sacarle el jugo que se le puede sacar a un libro, sin bucear por sus líneas y sacar de las entrelíneas los mensajes ocultos y el verdadero saber, conocimiento y experiencia ajena.

Estudiamos para aprobar no para saber. Estudiamos por una nota y no por la obtención de conocimiento. Y lo triste es que esto suceda en la educación superior y más que voluntaria.

Pero quizás los alumnos no seamos los únicos culpables. Es más, nosotros jugamos al juego que los que ya estaban antes aquí nos proponen jugar. Ocasionalmente los profesores muestran más desinterés por ti que tú por ellos. Incluso ellos mismos sacan sus temarios totalmente hechos, totalmente masticados, para solamente tener que estudiarlos para un examen y olvidarlos nada más traspasar el umbral de la puerta del aula. No nos enseñan a estudiar ni a saber ni a aprender. Nos enseñan a aprobar.

Quizás aún no seamos conscientes de este hecho. Tal vez ahora prefiramos aprobar y pasar de curso que tener conocimientos; como el drogadicto droga en vez de una cura; pero el día de mañana, donde el mundo no nos de masticado nada; entonces comprenderemos que nos han engañado y nosotros lo hemos consentido. Será mañana, ante las dificultades, cuando realmente aprendamos.

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11 enero 2008

Obligaciones Necesarias


Lo que más necesitamos es una persona que nos obligue a hacer lo que sabemos.
Ralph Waldo Emerson

Es por estas épocas cuando empiece un ritmo frenético de trabajo. Las entregas de prácticas, la preparación de exámenes y la asistencia a clases hacen que estas semanas de enero sean realmente insufribles.

No obstante, es en esta época cuando uno desarrolla su capacidad “in-extremis” de trabajo. El hecho de trabajar bajo una presión justa, que no llegue a estresar, ni que nos permita quedarnos relajados, es ideal para la ejecución de cualquier trabajo.

El hecho de sentir una obligación fomenta también nuestro amor por las cosas. Si a uno le exigen (con un examen mismo) que se aprenda algo que le guste, por ejemplo obras de arte, no o hace igual de eficiente que si se las estudia por uno mismo. Es esa presión, ese sentido de la obligación el que hace que nos aprendamos bien las cosas, inclusive aquellas que pueden formar parte de nuestro ocio.

Y como siempre hay que sacarle un lado positivo a todo lo que nos acontece en la vida; disfrutemos de estas semanas de estrés, y aprendamos; que el saber no ocupa lugar, y que sabe uno lo útil que puede resultarle en la vida.

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09 enero 2008

Trabajo e Ingenio


Cuanto más se acerca uno a los grandes hombres, más cuenta se da de que son hombres.
Jean de la Bruyere

Cuando uno oye las fabulosas vidas, y los increíbles hitos de los grandes personajes de la historia, de las letras o de las artes; no puede sino sentir admiración por ellos, y en cierto modo envidia de sus capacidades.

¿Pero son tan increíbles estas grandes personas? ¿O lo realmente increíble era su capacidad de trabajo, su insistencia y su infinita paciencia? Recientemente abrimos este debate entre unos amigos, y al final acabamos concluyendo que el trabajo y la creatividad son igual de importantes en un “crack”.

Mi opinión sin embargo, difiere de esta conclusión consensuada. Yo creo que el porcentaje de trabajo y constancia ha de ser mayor. Lo que sucede, es que sólo las granes personas tienen esa constancia, y atienden al esfuerzo tanto como para conseguir grandes logros. Sin duda uno tiene que tener una capacidad mínima; pero prácticamente toda la población la tiene.

Todo el mundo puede llegar tan lejos como quiera, eso sí, no a cualquier precio. Las cosas hay que ganárselas, hay que lucharlas, hay que sudarlas. Quién algo quiere algo le cuesta que diría el refrán; que se puede completar con el de “quién la sigue la consigue”.

Hay que desear realmente algo para conseguirlo. Todo está en nuestras manos; lo único que necesitamos es una gran dosis de voluntad.

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06 enero 2008

Admiración


Si no te ha sorprendido nada extraño durante el día, es que no ha habido día.
John Archibald

Viendo en un día como hoy, como millones de niños disfrutan del milagro de la ilusión, a todo el mundo, o por lo menos al que escribe estas líneas, le apetece volver a su más tierna infancia y poder disfrutar con un regalo como con una subida de sueldo.

Recientemente releí el Principito; un libro para adultos desde la perspectiva de un niño. Hay una frase que me marcó (en realidad hubiera subrayado el libro entero): “Únicamente los niños saben lo que buscan. Pierden el tiempo con una muñeca de trapo que viene a ser lo más importante para ellos y si se la quitan, lloran…”

Es increíble esa capacidad de disfrute y goce del presente; donde lo más importante es lo justamente inmediato, donde no hay más perspectiva y obligación que uno mismo, y donde cualquier cosa que nos parece elemental y básica, para ellos es lo más increíble de este mundo.

Esa capacidad de admiración es la que vamos perdiendo con la edad. Tal vez porque nos vayamos dando cuenta de que el mundo funciona siempre igual, o de que nada merece tanto la pena, de que todo es fugaz, y de que lo importante en esta vida es una casa, un trabajo y una familia.

Y quizás erremos. Pero erremos la Humanidad en conjunto. Quizás nosotros mismo hayamos caído en es juego, y ahora no sepamos volver al juego del niño, con su muñeca de trapo, sin tener que fingir devoción en sus obligaciones, sin tener que enmascararse con mentiras ni disfrazarse con apariencias. Reír cuando quiere reír; y llorar cuando quiere llorar.

La admiración por las cosas es la base de todo conocimiento y de cualquier satisfacción y alegría. Cuando uno la pierde del todo, se convierte en un autómata que vaga por el mundo esperando un destino en vez de salir a buscarlo.

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02 enero 2008

Lo esencial


Lo esencial es invisible a los ojos
Antoine Saint-Exupéry

Tomando como referencia el texto de la anterior entrada, aquella reflexión de Miguel de Unamuno en la que se preguntaba qué eres lo realmente importante en la vida, yo voy a hacer mi propia reflexión, que sin duda se parecerá a tantas otras anteriores.


Así pues, empiezo yo también preguntando ¿qué es realmente lo importante? Todo esto depende, claro, de la persona y sus prioridades; pero hay algunas cosas que son comunes a todos los hombres, y que sólo somos capaces de ver cuando carecemos de ellas.

Podemos pensar, a priori, que lo importante es una viviendo, un trabajo o dinero, pero ¿podemos sentirnos vivos y dichosos únicamente con lo material? Sin duda, no. La verdadera felicidad, la verdadera dicha y gracia se encuentra en uno mismo, en los sentimientos.

Lo realmente útil, lo que realmente merece la pena en la vida, es lo que nos hace sentir personas, seres humanos, y lo que nos aleja de los animales: los sentimientos. El hecho de sentir es la prueba evidente de que somos personas. El amor y la amistad son sentimientos; y son éstos dos ejemplos de lo que realmente nos hace felices o nos apena. Lo material no tiene sentido sino para ayudar e impulsar los sentimientos. El arte mismo es un sentimiento plasmado, una sensación, una emoción. Amamos el arte porque nos hace sentir, despierta en nosotros belleza y otros sentimientos.

Toda nuestra vida está basada en sentimientos. Y si no, ¿qué son entonces los recuerdos?

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31 diciembre 2007

Pragmatismo Científico


Toma uno el tranvía eléctrico para ir a oír una ópera; y se pregunta: ¿Cuál es, en este caso, más útil, el tranvía o la ópera?
Miguel de Unamuno

Para finalizar el año, y sin mucho más que agregar desde mi última entrada (ya que aún sigo meditando mis propósitos de año nuevo) quiero compartir con vosotros un texto, y probablemente no sea el único, de Miguel de Unamuno, perteneciente a la obra “Del sentimiento trágico de la vida”.


“Y es que las ciencias, importándonos tanto y siendo tan indispensables para nuestra vida y nuestro pensamiento, no son, en cierto sentido, más extrañas que la filosofía. Cumplen un fin más objetivo, es decir, más fuera de nosotros. Son, en el fondo, cosa de economía. Un nuevo descubrimiento científico, de los que llamamos teóricos, es como un descubrimiento mecánico; el de la máquina de vapor, el teléfono, el fonógrafo, el aeroplano, una cosa que sirve para algo. Así, el teléfono puede servirnos para comunicarnos a distancia con la mujer amada. ¿Pero para qué nos sirve? Toma uno el tranvía eléctrico para ir a oír una ópera; y se pregunta: ¿Cuál es, en este caso, más útil, el tranvía o la ópera?”

Espero que hayáis disfrutado tanto como yo con la reflexión. Puede ser que la próxima entrada sea un comentario de texto acerca de este párrafo.

Feliz año nuevo a todos.

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29 diciembre 2007

Propósitos de Año Nuevo


Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo.
Alexis Tolstoi

Acaba otro año más; y como ya se sabe que la vida sólo puede ser comprendida mirando hacia atrás y vivida mirando hacia delante; hoy es un buen día para hacer ambas cosas a la vez.

Quedando pocos días para finalizar el año y mirando hacia atrás, lo que pienso uno antes que nada es que los años son realmente largos y cortos a la vez; y como la vida, puede dar unas vueltas gigantes en trescientos sesenta y cinco días. Se puede percibir mirando hacia atrás como las personas evolucionan, como las historias se repiten sucesivamente sin previsión de final, y como muchas promesas se quedan en promesas, en palabras, en papel.

Sin embargo, también tengo que decir que otros propósitos se han cumplido; y este blog es la prueba de que a veces la voluntad sobrevive ante la pereza y el desamparo al que son expuestos los sueños. Este blog es la prueba de que querer es poder, de que el primer paso para cualquier cosa es una concienciación y una voluntad; y que quizás esta sea la parte más complicada y fundamental.

Pero ahora miremos hacia delante, hacia el 2008. Miremos hacia las promesas y propósitos que sí que podemos cumplir, que aun tenemos que proponer y cuyo cumplimiento debemos velar.

Una vez que hemos analizado nuestros errores, hemos comprobado que son los mismos de siempre, disfrazados con otros nombres y otra época, con otros colores y puntos de vista. Y una vez vistos; en vez de jurar que vamos a cambiar el mundo; concreticemos, bajemos de nivel, toquemos el suelo; y en vez de proponernos mejorar el mundo, mejoremos nosotros mismos. Cambiemos nuestros defectos más triviales, lo casi imperceptible, los cimientos de nuestra persona. Depuremos nuestros errores, cimentemos fuertes ante de levantar pisos.

En resumen, propongámonos pactos realizables, cercanos a nuestras posibilidades; y cada año subamos un escalón. Pero para todo hay que empezar por el principio.

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27 diciembre 2007

Indiferencia


Prefiero los errores del entusiasmo a la indiferencia de la sabiduría
Anatole France

Quizás uno de los sentimientos encarnados en una piel de cordero, pero que en su fondo contiene alma de lobo es la indiferencia. Aparentemente inofensiva, la indiferencia transcurre alegremente en nuestros días; felices quienes la poseen por “no hacer daño a nadie”, pero ignorantes de “lo que dejan de hacer”.

La indiferencia puede llegar a ser más cruel que el odio; ya que su aparente tranquilidad alberga en su interior y desprecio solemne y cuantioso. El hecho de no decidir, no de postularse ante un dilema puede significar una ignorancia o desconocimiento; o a su vez puede ser un símbolo de total repelencia.

¿Qué es si no un voto en blanco en unas elecciones? No es, como los políticos quieren interpretar, un voto indiferente. Quien es indiferente de verdad no acude a votar, se queda en su casa haciendo cosas más interesantes que mostrar su indiferencia en forma de papeleta. Sin embargo, quien vota en blanco se queja de todos los candidatos, por unos u otros motivos.

La indiferencia no es tan inocente como parece. Es ruin y miserable. No sentir interés por algo o alguien es realmente indeseable; es triste y duro.

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23 diciembre 2007

Vacaciones de Navidad


Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año.
Charles Dickens

Y por fin Navidad, por fin vacaciones. Aunque el término vacaciones para un estudiante universitario no es el más acertado en estas fechas; ya que la mayoría de las jornadas Navideñas las pasará entre mantecados y apuntes preparando exámenes en febrero.

Aun así, estas vacaciones vienen realmente bien. Son dos semanas en las que no hay que madrugar por obligación, en las que uno se acuesta cuando quiere sin pensar en el día siguiente, donde se reúne con familiares y amigos, donde se recupera un ambiente familiar y cordial y donde los bolsillos parecen tener agujeros, porque el dinero se pierde con mucha facilidad.

Naturalmente, la Navidad no es una fecha entrañable para todos. Hay quién la detesta, como hay quién detesta el 7 de abril (por decir una fecha). El problema que tiene la Navidad es que tiene impregnada una cantidad ingente de recuerdos que tienden a florecer por estas fechas, y que, según la infancia de cada uno, o la vida de otros, pueden evocar sentimientos contrarios según las personas.

Aun así, la Navidad es y será, espero que por mucho tiempo, la excusa perfecta para reunirse con gente que vive lejos y con amigos que durante el resto del año no mantienen contacto asiduo con nosotros.

Por eso yo propongo para este año, a todos aquellos que no tienen en buena consideración estas fechas, que abran un poco su corazón, que se inunden de este espíritu de cordialidad y compañerismo y hagan de estas navidades la referencia para las futuras, cargadas de felicidad y recuerdos entrañables.

Os deseo una feliz Navidad a todos.

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19 diciembre 2007

Sentir y Pensar


Hay que sentir el pensamiento y pensar el sentimiento.
Miguel de Unamuno

El hecho de pensar es inherente al ser humano y es la prueba más evidente de su existencia, como así declaró Descartes con su famoso “cogito ergo sum”. El hecho de tener siempre una serie de interrogantes denota en cada uno de nosotros un entusiasmo e interés por la vida y el mundo que nos rodea.

Sucede a veces que intentamos buscar respuestas a preguntas mal formuladas, o a cuestiones inconclusas. Nos rebanamos el cerebro en busca de unos porqués que el hombre lleva una Historia entera preguntándose, y nos decepcionamos cuando no somos capaces de contestarnos.

Igual nos ocurre con aspectos relativos al comportamiento, e incluso a nuestros estados de ánimo. Nos incomodamos con ciertos pensamientos y sensaciones que ocurren en nosotros, e intentamos dar una explicación racional a algo que no tiene más esencia que el corazón.

Buscamos los motivos de nuestra tristeza o desolación. Y todo tiene una respuesta, un porqué o una razón de ser, pero buscamos esos motivos en ámbitos equivocados. Buscamos una explicación a nuestra tristeza en ocasiones en las que tal vez tan sólo se deba a un desajuste de hormonas o cualquier otra reacción química que desconocemos. Y al no encontrar una respuesta en el ámbito que buscamos, nos decepcionamos y ahonda entonces nuestro pesar; ocurriendo en un círculo del que no podemos escapar.

Cierto es, como he dicho en otras entradas, que el equilibrio es muerte, y el dinamismo parte de la vida; pero cierto es también que necesitamos parte de equilibrio para desarrollar otros aspectos de la vida. Sucede con la racionalidad y aspectos vitales, así como con el equilibrio y el sentirse vivo, algo parecido al principio de Heisemberg: que no podemos conocer la posición y cantidad de movimiento al mismo tiempo; por tanto, que no podemos tal vez apreciar la vida, pensar sobre ella y/o reflexionar mientras estamos viviendo intensamente. Pensar sólo se puede en estático, y vivir en dinámico.

Por eso es tan difícil hacerle caso a Miguel de Unamuno.

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16 diciembre 2007

Victorias y Derrotas


El honor es como las cerillas: solo sirve una vez
Arthur Schopenhauer

Es más que sabido que en esta vida a veces se gana, y a veces se pierde; y es aún más que sabido, que siempre es más divertido cuando se pierde. Y eso deben pensar los dirigentes y coordinadores de las campañas electorales cuando planifican para justificar de esta manera su “todo vale”.

Hay muchas formas de ganar, y muchas de perder. Se puede perder por mala suerte o porque simplemente nuestro adversario es mejor. Y cuando uno pierde en esa última circunstancia, uno agacha la cabeza, lo asume, y le proporciona subconscientemente una legitimidad.

Sin embargo, cuando se recurre sistemáticamente a la picaresca, y a veces tendiendo a la jugarreta; uno no asume la derrota como tal, sino que le quita legitimidad a la victoria, y es incapaz de asumir que el ganador es mejor que uno.

Por otra parte, quien juega al “todo vale” y gana siente un dolor en la conciencia, una mosca pequeña y cojonera que lo persigue donde quiera que vaya. Y quiere creerse este ganador que ha ganado con honor y legitimidad; pero él es consciente de que no; y por eso, por ocultar sus infamias, miseria y ruindad se vuelve agresivo contra sus antiguos rivales; y no se conforma con haberles arrebatado la victoria de forma deshonesta, sino que quiere quitarlos de en medio para no tener que mirarlos a los ojos, para no avivar su dolor en la conciencia.

Prefiero perder con dignidad y dormir tranquilo; que ganar y no poder volver a ver mi rostro ante el espejo.

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12 diciembre 2007

Pactos Electorales


El poder conseguido por medios culpables nunca se ejercitó en buenos propósitos.
Tácito

Se ha hecho público recientemente un pacto de Gobierno entre Loderio, Campos y Rico. Los actores se han quitado al final la careta: Campos, aquel activista que promulgaba los derechos de los estudiantes, aquel líder de masas que todo lo daría por sus votantes estudiantes apoya públicamente una plataforma donde una parte de sus miembros (véase artículo del 9 de diciembre publicado en la Opinión de Granada por D. Pascual Rivas Carrera) no apoya el sufragio universal y prefiere el voto por claustro; Rico, que ha confirmado que su candidatura iba única y exclusivamente en pro de hundir a Rafael Payá; y Lodeiro, que no le importa agarrar los programas ajenos por tal de calentar el sillón del rectorado. Y ahora, todos juntos, caminan de la mano.
Sin embargo, Rafael Payá lo hace solo. Seguramente camine solo por no querer vender parte de su programa a cualquiera, por ser íntegro y mantener su lealtad a unas ideas y a una campaña positiva que ha mantenido siempre. Ha demostrado que no le interesa el poder descarado, sino creer en la Universidad de Granada y luchar por ella, mejor o peor, pero a su manera.

Es por esta ansia de poder por lo que todos los alumnos debemos votar el jueves 13. Debemos votar en contra del “todo vale”, de los programas inviables y ajenos; debemos votar a favor de las ideas, de la independencia, de la integridad, de la autenticidad y de la credibilidad. Y creo que Rafael Payá, a día de hoy, ha demostrado reunir estas cualidades.

Hay muchas cosas en juego, y tu voz es importante. Pero votes a quién votes, vota el día jueves.

Publicado 11 de diciembre en el Foro de la ETSSIT de la Universidad de Granada
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09 diciembre 2007

Inquietudes Artísticas


El arte es una pausa, un encuentro de sensibilidades
George Bernard Shaw

El arte es una inquietud plenamente humana. Todos, de alguna u otra manera somos amantes de la belleza, de lo estético y de lo virtuoso. Esta entrada no pretende dar una definición de arte, entre otras cosas, porque yo no la tengo muy clara, sino más bien invita a una reflexión de la necesidad o de la existencia de un componente artístico en nuestras vidas.

El arte es producto de exceso de tiempo libre. No implica esto que una persona ocupada no pueda ser amante del arte o sea un creador; pero el arte es un producto del ocio, del tiempo libre. Alguien no puede estar en una mina y pintando cuadros a la vez.

Cuando el hombre se ve liberado de sus obligaciones acude al arte para rellenar su tiempo. Asimismo, es en gran parte en el tiempo de ocio donde acuden a nosotros los sentimientos más puros y de distinto signo, como el amor y el desamor.

Surgen también por tanto las inquietudes artísticas en nosotros en forma de una necesidad imperiosa de comunicar sentimientos. El arte es la expresión de los sentimientos. No hay mejor forma de describir el alma que mediante la expresión artística.

Queda por tanto claro que la mayoría de nosotros disponemos de tiempo libre y de sentimientos; por lo que es más que usual la canalización de las inquietudes del alma a través del arte. Por eso todos nosotros tenemos un artista dentro que debemos explotar.

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06 diciembre 2007

Constitución Española


Una buena Constitución es infinitamente mejor que el mejor déspota.
Thomas Macaulay

Hoy es un día a celebrar por los demócratas: celebramos el día de la Constitución Española. La verdad es que esta fiesta no tiene una gran repercusión en nuestra sociedad, ni hay grandes fiestas, ni grandes actos solemnes, ni es un día marcado en la agenda política. No le llega ni a la suela de los zapatos al día de la Independencia Americana.

A¿Y por qué? Realmente no lo sé, aunque intuyo que varios factores influyen. El primero y quizás el más importante es la poca conciencia de la importancia que tiene nuestra actual Constitución, de la estabilidad política que ha proporcionado al país en los últimos treinta años, y de cómo ha hecho a España proyectarse entre las potencias mundiales.

El segundo punto puede ser por la ignorante confusión entre lo español y lo franquista. En la España acomplejada en la que vivimos, proclamar una bandera de España y gritar “¡Viva España!” trae connotaciones nostálgicas o escalofríos de tiempos pasados. Debemos superar nuestro pasado como pueblo y debemos sentirnos orgullosos de nuestra nación y de nuestra Carta Magna.

Sin duda, el gran problema que tiene la Constitución es que tiene a los enemigos en casa. Sus mayores detractores son quienes se alimentan de ella, quienes viven a costa del Estado Derecho y del amparo de unas libertades que ha proporcionado el consenso del 78. El problema que tenemos los españoles es que somos olvidadizos en exceso y no comprendemos el gran valor y el gran respeto que le debemos a la actual Constitución.

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02 diciembre 2007

Dar y Recibir


La gratitud de muchos no es más que la secreta esperanza de recibir beneficios nuevos y mayores.
François de la Rochefoucauld

El ser humano no puede entenderse como un individuo aislado, como un autómata que no procura más que su supervivencia, su bien o su felicidad. El ser humano no puede ser estudiado ni analizado fuera de unos marcos sociales, fuera de una actividad de interrelaciones entre semejantes y el medio.


Una de estas relaciones con el medio es la función “dar”, y su inversa “recibir”. La función “dar” es abstracta, en el sentido de que abarca un amplio abanico de subfunciones y concretizaciones; pero entenderemos por “dar” la suma, el aportar algo sobre otro individuo, y el “recibir”, el obtener beneficio o perjuicio procedente de otro individuo.

La vida transcurre pues en medio de una serie de funciones “dar” y “recibir”, que van desde un saludo a dinero. Prácticamente el mundo funciona como una amalgama de estas dos actividades fundamentales.

Lo que hace peculiares a estas funciones, al menos a la función “dar”, es que nunca se hace gratis. Siempre que alguien da, espera recibir. El egoísmo humano es así, y nadie puede evitarlo. La diferencia entre un avaro y un generoso es el cambio que exigen; pero todos exigimos recibir a cambio de dar.

Algunos se conforman con un simple agradecimiento, en forma de sonrisa o de fórmula coloquial. Otros esperan mucho más beneficios; intercambian favores o compran y venden favores u objetos a cambio de un precio. Todo lo mueve algún interés; incluso el parecer desinteresado lleva implícito el interés de parecerlo.

El problema llega cuando el individuo que espera recibe menos de lo estipulado por él. Y no sentimos ofendidos. Nos molestamos incluso cuando alguien no nos agradece nuestra labor, o no es reconocida. Somos tan vanidosos o más como creemos. Somos orgullosos; y a veces, cuando nuestra vanidad u orgullo es atacada o es puesta en evidencia, recurrimos a parecer indiferentes y hacer creer al interlocutor que sólo comentábamos y que en ningún caso nos quejábamos. Pero lo cierto es que a todo el mundo le molesta cuando lo que recibe no se adecua con lo que él cree que merece.

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29 noviembre 2007

Aprendizaje


Hay ciertas cosas que para hacerlas bien no basta haberlas aprendido.
Lucio Anneo Séneca

El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. No estoy seguro si podemos atribuirle esta hazaña a todo la especie o a algún subconjunto de ella; pero lo cierto es también hay quien acaba quitando la piedra a base de darle patadas al tropezarse.

Hay individuos en la especie humana que no consiguen aprender jamás. Hay otros tanto, que simplemente no quieren aprender; o que lo que han aprendido no acaban de creérselo. Hay también un apartado para los ilusos, para aquellos que creen que las personas cambian, que cada persona es un mundo, que todos somos diferentes. Es cierto que sí, que todos somos diferentes; pero también es cierto que todos nos movemos por unos determinados patrones de comportamiento, que el ser humano es ser humano, y todos somos seres humanos, precisamente por nuestros parecidos, por nuestras características comunes; y una de ellas, inevitablemente es de la de no aprender, u olvidar demasiado rápido.

Yo estoy a favor de la memoria selectiva, entiendo que es necesario olvidarnos de cosas para poder seguir afrontando la realidad y la vida; pero a veces olvidamos demasiado rápido, y es este un factor fundamental para que seamos incapaces de aprender: no asumimos nuevos conceptos, no asumimos cambios en los conceptos ya establecidos.

Tendemos a pensar que esta vez puede ser diferente, a dar oportunidades a mansalva. No. Todos tenemos una oportunidad para todo; un comodín, en el que se nos otorga el beneficio de la duda. Pero sólo uno. Y una vez gastado ese comodín, si volvemos a caer no tenemos perdón, ni excusa, ni oportunidades. Todos tenemos derecho a equivocarnos; pero también tenemos la obligación de aprender, por nosotros mismos y por el resto de personas que sufren nuestras caídas.

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26 noviembre 2007

Sonrisas


La sonrisa es una verdadera fuerza vital, la única capaz de mover lo inconmovible.
Orison Swett Marden

La entrada de hoy es un tanto especial, porque se sale de mi dinámica habitual de escritura, la cual consiste en tratar un tema que directa o indirectamente ha surgido en mi vida, o sobre el que puedo reflexionar en primera persona. Esta vez, esta entrada, es una sugerencia, es un “por qué no escribes sobre…?”. Más bien es un “¿y por qué no?.

El tema que me han sugerido ha sido la sonrisa. ¿Qué es una sonrisa? Claramente el quid de la cuestión no se encuentra en el qué; sino en el qué representan. Una sonrisa implica bienestar cuanto menos, simpatía, paz, receptividad, acogida. Nos enamoramos de las sonrisas no por su forma ni por su estética, sino por lo que transmiten, por lo que imaginamos a través de ellas. Porque vemos la felicidad en una boca, y ansiamos beber de ella.

Las sonrisas son motores del mundo, son las mensajeras de la paz, los frutos de la alegría y los nietos de la felicidad. Una sonrisa, al igual que una imagen, puede decir más que mil palabras; puede contar secretos inconfesables y puede delatar estados del alma.

Al igual que todo en la vida hay muchos tipos de sonrisas: alegres, melancólicas, corteses, hipócritas, celestiales, perversas, irónicas, sarcásticas. El mundo está lleno de ellas, y aun que no seamos conscientes de ello, pasamos la vida buscando la sonrisa perfecta, mirando rostros en busca de aquella que consiga transmitir lo que tanto andamos buscando: felicidad.

Sin duda las sonrisas han sido el delirio de poetas y artistas. El mismo Da Vinci consiguió sembrar el misterio acerca de la sonrisa más célebre del planeta. Las sonrisas son y seguirán siendo uno de los grandes misterios del ser humano.

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23 noviembre 2007

Equilibrio


Desafortunadamente, el equilibrio de la naturaleza estipula que la super-abundancia de sueños se paga con el aumento de las pesadillas.
Peter Alexander Ustinov

Aristóteles era un fiel defensor del equilibrio; siempre defendiendo la virtud como la mitad entre dos extremos, el justo centro como sitio más acertado y censurando siempre los extremos.


En cierto modo, yo me considero aristotélico, en el sentido en que procuro siempre encontrarme a igual distancia de la izquierda y la derecha, del suelo y el cielo. Quizás pase la vida buscando un equilibrio emocional, un equilibro en la vida que aporte estabilidad.

Ayer, después de una conversación, comprendí que el equilibro es síntoma de muerte, de descanso, de abandono. En el cuerpo humano por ejemplo, cuando los vasos sanguíneos encuentran el equilibro entre sus presiones, el cuerpo muere.

Igual pasa con la vida; uno se siente realmente vivo cuando sufre o goza; cuando llora o ríe; pero no se siente vivo cuando está tumbado en su cada durante horas mirando al techo.

La vida es pues dinamismo; y la muerte lo perfecto, lo estático. Y aun así, orientamos la vida en pro de la búsqueda de lo estático, de lo perfecto; cuando es la perfección lo que verdaderamente acaba con nosotros. Hemos, por tanto, de procurarnos metas lejanas, para continuamente estar dando dinamismo a las acciones. Hemos también de sucumbir ante la paradoja de alegrarnos cuando sintamos pena; porque esa es una señal irrefutable de que estamos vivos.

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22 noviembre 2007

Pérdidas


Cuando una batalla está perdida, sólo los que han huido pueden combatir en otra.
Demóstenes

Queda claro que en esta vida unas veces se gana, y otras se pierde. Y queda claro también que quien no arriesga, jamás ganará; y ya no sólo eso, si no que además ya ha perdido.


El principal motivo por el que no arriesgamos en la vida es por miedo a perder; y siempre se nos olvida que si no arriesgamos jamás podremos ganar. Aquel que algo espera de la vida, debe arriesgar siempre que pueda, para ganar lo máximo posible; y deber llegar a comprender que la amargura de una pérdida tiene tan sólo el alcance que cada uno quiera otorgarle.

Ya he hablado en más de una ocasión de esto; hice no hace mucho una reflexión de por qué nos asusta la pérdida, y que es lo que realmente lamentamos con esta pérdida.

De lo que nos lamentamos es la inversión en tiempo y esfuerzo que hemos hecho por una idea, persona o relación. Eso es lo que nos incordia y lo que nos produce pena. Porque si hay algo impagable en esta vida, eso es el tiempo. El tiempo es probablemente el tesoro más preciado que poseemos, y a veces somos incapaces de darnos cuenta.

Por tanto, cuando algo a lo que le hemos dedicado tiempo, esfuerzo, sonrisas y lágrimas acaba por zozobrar; nos sentimos apenados. Y lo que sucede es que no nos damos cuenta de lo que ganamos; no sabemos verle el lado bueno a lo negativo; no sabemos apreciar la experiencia, los recuerdos y las sensaciones que esa idea, proyecto o persona nos ha concedido. No nos damos cuenta de que ese tiempo ha sido bien invertido; no en pro de ninguna idea o persona, sino en beneficio nuestro.

Lo que debemos hacer pues, es vivir cada día con la mayor intensidad posible, arriesgar cuanto podamos, sin miedo a perder; sin miedo a un futuro que raramente se parece al que nosotros habíamos imaginado. No perdamos tanto tiempo imaginando lo imaginable, creyéndonos que eso que imaginamos alguna vez pueda cumplirse. Esperemos que el futuro venga solo, sin prisas, sin precipitaciones. Recibamos al futuro mirando hacia otro lado; viviendo nuestra propia vida.

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19 noviembre 2007

Odio


El odio del contrario es el amor del semejante: el amor de esto es el odio de aquello. Así, pues, en sustancia, es una cosa misma odio y amor.
Giordano Bruno

Hay quien cree que la vida está basada en pasiones; que somos esas pasiones y que debemos escuchar el corazón a cada instante de nuestras vidas. Otras corrientes del pensamiento piensan sin embargo que las pasiones entorpecen al ser humano, que sólo son un impedimento para distraer al hombre de su senda. Quizás ambas sean ciertas.


No todas las pasiones deben ser positivas; hay también pasiones negativas que a su vez indagan en cada uno de nosotros, en lo más profundo de nuestras almas. Uno de ellas es el odio. Un hombre que odia puede ser la estampa más terrorífica que pueda hallarse a lo largo de la vida. Y se incrementa si además considera el odio como razón de ser y/o motivo de existencia.

Todos hemos odiado alguna vez. Algunos más, otros menos. El ser humano es demasiado mezquino como para no haber odiado jamás. Igual de mezquino que amando.

No se tiene capacidad de odiar ni de amar. Se tiene capacidad de sentir, inteligencia emocional. Y aquel que bien ama, bien puede odiar; y aquel que tanto ama, eso mismo puede ser capaz de odiar. Estos sentimientos pueden ser los extremos del amplio segmento del corazón.

Muchas veces sucede que nos creemos incapaces de sentir alguna de estos dos sentimientos; y este escepticismo se amplía cuando sentimos su opuesto. Pero todos sabemos odiar; y a veces odiamos tanto que dejamos de saber por qué odiamos; y nos llega hasta a dar igual. Sucede también que es a veces el odio el que nos mantiene vivos, el que nos da un sentido. Podemos llegar a amanecer por odiar, por una venganza; y odiando podemos sentirnos completos, e incluso felices; con una menta, con un objetivo.

Pero uno de los problemas que tienen los sentimientos llevados a su extremo, como cualquier otro extremo, es que no son infinitos; que son temporales, que se van un día al igual que vinieron, y podemos llegar a ser incapaces de comprender ni recordar la semilla de nuestro odio. Todo sentimiento nos parece ridículo mirando hacia atrás.

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17 noviembre 2007

Madrid


Ciudad grande, soledad grande.
Estrabón de Amasia

Volví. Sano y salvo, tal como se preveía. Ha sido un viaje corto pero intenso, del que seguro que guardo un tierno recuerdo. Allí he tenido tiempo de pasear por los parques y avenidas de la capital; de ver la pinacoteca más prestigiosa de España y de contemplar las maravillosas obras que allí moran.


Madrid es una ciudad grande, imperial, fría. Capaz del día y la noche en una misma calle; capaz del cielo y el infierno en la misma boca de metro. Siempre impone Madrid, tan distante, tan inabarcable, tan firme, tan formal.

Es impresionante la cantidad de gente que concentra, y la cantidad de negocias que ampara. He visto tiendas que jamás hubiera imaginado que existieran. Las personas, todos en su mundo, a su ritmo; como si de autómatas se trataran. Nadie saluda a nadie, nadie gesticula con nadie. Todo el mundo en su particular percepción del mundo, con su mente ocupada en asuntos netamente egoístas.

Y sales del metro, acompañado de una cantidad ingente de autómatas que siguen tu mismo camino. Y te encuentras con la grandiosidad de una gran ciudad, con sus seis carriles en cada sentido, con sus edificios de veinte plantas, con sus fuentes, sus jardines. Todo magnificado. Incluso la miseria.

Vuelves al metro y es allí donde quizás vea la mayoría de las desgracias existentes en Madrid; y ves a algunos, que pese a su estado lamentable, no pierden la sonrisa. Y uno se pregunta como es posible que lo hagan; y se siento estúpido por la magnitud de sus problemas, en comparación con las de estas gentes. Y entonces da gracias a Dios, o quien quiera que haya de dárselas por tener familia, comer todos los días y dormir entre cuatro paredes y sobre un colchón.

A veces viajar sirve para darse cuenta de lo a gusto que está uno en casa.

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13 noviembre 2007

Preparando el Equipaje


Se viaja no para buscar el destino sino para huir de donde se parte.
Miguel de Unamuno

Hoy en día, y con el progreso que ha habido en los últimos años en el tema de las comunicaciones, en todos sus sentidos, las distancias se reducen, como bien dijo Borges, porque medimos dichas distancias en tiempo. Con el avance de los transportes, uno puede reducir ochenta veces el tiempo de Willy Fog en dar su vuelta al mundo.


Eso no quita que el hecho de viajar deje de ser emocionante. Lo que pasa, es que ahora los viajes no son de meses, ni de años; ni uno se juega la vida tanto como antaño. No hay tampoco grandes despedidas, porque las telecomunicaciones también han avanzado, y uno puede estar en constante contacto con otro, estando cada uno en una antípoda terrestre.

El papel ha sido sustituido por una pantalla digital. Las cartas por e-mail. Ya no existe la impaciencia por noticias: sólo hay que conectarse a la Red, o bien marcar un número de teléfono. Progreso al fin y al cabo.

Pero aunque los viajes hayan perdido categoría respecto a los pasados; esto no significa que uno no siga poniéndose nervioso o se emocione ligeramente ante el embarque en una nave (hoy frecuentemente coche, autobús o tren); o que uno no siga sucumbiendo al mágico ritual de la preparación del equipaje. Y esto a su vez no quita, que uno una vez embarcado, no se pegue a la ventana más próxima y contemple el mundo como si acabara de nacer.

Los viajes siempre van cargados de ilusión; y le sirven a uno para comparar; pasa salir de su pequeño universo que a veces se tiene tan visto. Muchas veces, la preparación y la ida resultan más reconfortantes que la estancia; y por supuesto que la vuelta.

Hay quien viaja, dice, por cambiar de aires, por ver mundo; cuando lo que persigue realmente es caer en una nueva una ilusión, sentir que espera algo del mundo. Y es que a veces necesitamos agregar un poquito de ilusión a nuestra monotonía para sentirnos vivos de nuevo.

Nota: Estaré ausente del hogar hasta el viernes, por lo que es muy probable que no pueda escribir hasta el fin de semana, o la semana que viene. Viajo a la capital de España, e intentaré reproducir en el blog las impresiones acerca de la metrópolis. Aprovecho también para saludar de todos aquellos que más o menos siguen el blog. Muchas gracias.

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11 noviembre 2007

Tiempo y Estrés


Conciencia del tiempo es igual a estrés y agotamiento corporal y emocional.
Shirley MacLaine

Hay veces en que una hora, un día o una semana se nos pasa en una volada, y no nos hemos dado ni cuenta; y otras, que transcurren como años, despacio. Ya dijo Einstein que el tiempo era relativo, aunque seguramente no se refería a esto.


El tiempo transcurre para nosotros en función del estado de ánimo y de lo que estemos disfrutando los momentos; así como de manera proporcional a la cantidad de cosas que tengamos que hacer. Es decir, cuanto mejor lo pasamos, más contentos estamos, más deprisa transcurre el tiempo; y cuanto más tengamos que hacer, menos nos parecerá la cantidad de tiempo que nos queda.

Y es que nos suele pasar que no hacemos buenos cálculos sobre el tiempo que nos queda, o de cómo emplearlo. Nos saturamos pensando la cantidad de cosas que tenemos que hacer y nos anulamos. Cuando sucede esto, nos invaden unos nervios, un estrés que nos dificulta aun más nuestras labores. Sentimos como si cada una de las cosas que tenemos que hacer fuera definitiva, fuera de una trascendencia sublime e inigualable.

Pero la realidad camina por otra senda. Rara vez, nada de lo que hacemos tiene tanta trascendencia o dramatismo. Y es más, cuando sentimos o creemos que algo no tiene importancia, lo hacemos de manera más tranquila, más pausada, y por lo general suele salirnos mejor que aquello que hacemos bajo la presión de una fecha.

Demos a cada cosa la importancia que tiene. Administremos correctamente el tiempo, y no perdamos el poco que tenemos en ponernos nerviosos y lamentarnos. El mejor discurso siempre es el ejemplo.

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09 noviembre 2007

Aconfesionalidad y Laicismo


Amo a todas las religiones, pero estoy enamorada de la mía.
María Teresa de Calcuta

Es un tema que he debatido con mucha gente, y de muy diversas maneras. El problema que tiene la discusión de estos dos términos es que no queda muy clara su definición; y lo que sucede la mayoría de las veces es que aplicamos un mismo concepto, y lo llamamos de manera diferente.


¿Qué implica que un Estado sea aconfesional? Implica únicamente que el Estado no tiene una confesionalidad, que el Estado no se define; pero si permite y facilita la confesión de sus ciudadanos; y en cierto modo da facilidades a aquella religión mayoritaria o tradicional.

¿Y un Estado laico? Es un Estado que pretende separar completamente la religión de la política; que la religión sea un ente totalmente del individuo y esta quede expulsada completamente de las administraciones e instituciones oficiales.

Sin duda alguna, un Estado laico es más progresista, y según corrientes ideológicas, más demócrata e igualitario. A efectos prácticos todo depende del gobierno de turno.

Lo que sí hay que tener en cuenta es la especial configuración de España. España es un país occidental, europeo y por ende histórica y culturalmente cristiano. Se confunde en España, y puede que a veces con razón, los términos religión, Iglesia, cristianismo, franquismo e Inquisición. Y ello lleva a odiar las religiones en nombre de la historia del cristianismo.

Lo cierto es que vivimos en una sociedad cada vez pluricultural; lo cual enriquece, pero a su vez olvida raíces. Un estado debe de cuidar su historia, su pasado y su cultura; porque en el fondo, tenemos este presente porque tuvimos aquel pasado. España no debe querer sacar a toda costa los valores cristianos de la sociedad, porque en el fondo son parte de nuestra identidad. Lo que si deben fomentar tanto Estado como medios de comunicación es la correcta definición de términos, y llamar a cada cosa por su nombre.

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06 noviembre 2007

Esfuerzo y Valor


Nada que se consiga sin pena y sin trabajo es verdaderamente valioso
Joseph Addison

Estamos rodeados de un sinfín de enseres. Miramos a nuestro alrededor desde la silla de nuestro dormitorio y contemplamos una infinidad de cosas; y seguramente si miramos con atención cada día descubramos algo que no sabíamos o no nos acordábamos de que estuviera ubicado donde está.

Vemos las mismas cosas todos los días que somos incapaces de percibir el valor que tienen la mayoría de ellas; y damos por supuesto que algo nos deba pertenecer, que podamos dormir bajo techo o que comamos todos los días; y somos totalmente inútiles a la hora de valorar dichas rutinas.

Queda claro que para el ser humano las cosas tienen valor de manera proporcional al esfuerzo empleado. Así pues, si un coche vale doce millones de euros, pero es papá quien lo paga, no tiene ni por asomo el mismo valor que un coche de seis mil euros que hemos ahorrado durante no se cuantos años. Y es que somos así de ruines, egoístas y miserables; y sólo alcanzamos a valorar lo que ha supuesto para nosotros un esfuerzo.

Quizás no seamos nosotros los culpables de forma tan directa. Será que es la propia experiencia acerca del esfuerzo, la parte del esfuerzo en la que requiere sufrimiento, la que nos hace valorar las cosas. Y es que la tristeza y el dolor ahondan más sin duda que la dicha y alegría.

Concluyo diciendo que son las cosas en las que nosotros nos mostramos interesados; las que nos han supuesto cierto tiempo (y recuerdo que en la vida no hay nada más caro que el tiempo, pero eso lo dejo para otra entrada), cierto sufrimiento, ansiedad, ilusión, trabajo; las que son realmente valoradas por uno.

Y ocurre de forma homóloga con las relaciones interpersonales.

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05 noviembre 2007

Obstinación


Hay que perder la mitad del tiempo, para poder emplear la otra mitad.
Anónimo

El hecho de no desear nada produce desencanto. El hecho de desear excesivamente produce desesperación. Como todo en esta vida, los deseos también deben ser pasados por el rasero del término medio.


Hay veces en la vida en las que deseamos algo concreto; pero este algo se nos resiste. Entonces ponemos todo nuestro empeño en satisfacer dicho deseo. Perdemos el sueño y el hambre, desviamos nuestra atención, nuestra mente pasa la mayoría del tiempo buscando un método de consecución y puede incluso alterar nuestro humor.

Pasa un tiempo prudencial de penalidades y desencantos, hay veces que seguimos obstinados. No sabemos por qué. A veces ni sabemos con qué estábamos obsesionados; pero la sensación nos persigue a lo largo de los días y de las noches. No conseguimos ser felices del todo, y seguimos gastando fuerzas en pro de nuestro deseo inicial.

También ocurre a veces que nos damos cuenta de la inutilidad de nuestra obsesión; pero una parte del orgullo intrínseco a cada uno no nos deja abandonar ese camino. Lo ve como un abandono, como un arrojo de la toalla, como una deserción. Y muchas veces no somos conscientes que con el camino de la obstinación nos hacemos más daño que persiguiendo una alternativa; pero seguimos creyendo que aquel deseo que una vez sentimos es universalmente válido, y nos quedamos atrapados en él.

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04 noviembre 2007

Optimismo y Confianza


El optimista cree en los demás y el pesimista sólo cree en sí mismo.
Gilbert Keith Chesterton

El otro día me llegó, como todos los días, una frase a mi correo electrónico. Esta frase, que es lógicamente la que encabeza esta entrada, versaba sobre el optimismo y el pesimismo desde un punto de visto que jamás me había planteado.

Esto me lleva a reflexionar por dos vías distintas. Una, lógicamente, es sobre el contenido de la frase, que posteriormente trataré de desarrollar. La otra, más ligada a los formas aunque no de forma directa.

Comenzaré por las formas. Lo que me hizo pensar la lectura de esta frase fue que siempre hay puntos de vista que se nos escapan, que siempre hay una manera deber las cosas ocultas, una perspectiva escondida entre las ideas que aún no han sido ni exploradas ni desarrolladas. En política por ejemplo, estamos hartos de una polaridad izquierda y derecha; y nada se sale de esas dos tendencias. Seguro que hay otros puntos de vista que no tienen que ser combinación lineales de estos dos; puede que haya también un arriba, y un abajo. O posiciones en las diagonales, con políticas totalmente diferentes. Únicamente necesitamos ideas nuevas, puntos de vista nuevos.

Sobre el optimismo. Considero totalmente cierta esta afirmación. Un optimista cree en las personas, cree en las cosas que no depende únicamente de él. Es confiado, atrevido, alegre. Piensa que el hombre es bueno para consigo, que existe un mundo mejor y que todos debemos ser partícipes de él.

El pesimista sin embargo, no cree más que en sí mismo. Es un ser individualista. Conoce al individuo, se conoce a sí mismo. Es consciente de las limitaciones, y no pondría la mano en el fuego por nadie, y a veces ni por sí mismo.

Nunca me había planteado que nuestra forma de ver el mundo dependiera tan directamente de la manera en que creemos en el resto de las personas, en lo solos que nos sintamos en el mundo y en lo que nos cuesta enhebrar hilos de confianza.

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