19 diciembre 2007

Sentir y Pensar


Hay que sentir el pensamiento y pensar el sentimiento.
Miguel de Unamuno

El hecho de pensar es inherente al ser humano y es la prueba más evidente de su existencia, como así declaró Descartes con su famoso “cogito ergo sum”. El hecho de tener siempre una serie de interrogantes denota en cada uno de nosotros un entusiasmo e interés por la vida y el mundo que nos rodea.

Sucede a veces que intentamos buscar respuestas a preguntas mal formuladas, o a cuestiones inconclusas. Nos rebanamos el cerebro en busca de unos porqués que el hombre lleva una Historia entera preguntándose, y nos decepcionamos cuando no somos capaces de contestarnos.

Igual nos ocurre con aspectos relativos al comportamiento, e incluso a nuestros estados de ánimo. Nos incomodamos con ciertos pensamientos y sensaciones que ocurren en nosotros, e intentamos dar una explicación racional a algo que no tiene más esencia que el corazón.

Buscamos los motivos de nuestra tristeza o desolación. Y todo tiene una respuesta, un porqué o una razón de ser, pero buscamos esos motivos en ámbitos equivocados. Buscamos una explicación a nuestra tristeza en ocasiones en las que tal vez tan sólo se deba a un desajuste de hormonas o cualquier otra reacción química que desconocemos. Y al no encontrar una respuesta en el ámbito que buscamos, nos decepcionamos y ahonda entonces nuestro pesar; ocurriendo en un círculo del que no podemos escapar.

Cierto es, como he dicho en otras entradas, que el equilibrio es muerte, y el dinamismo parte de la vida; pero cierto es también que necesitamos parte de equilibrio para desarrollar otros aspectos de la vida. Sucede con la racionalidad y aspectos vitales, así como con el equilibrio y el sentirse vivo, algo parecido al principio de Heisemberg: que no podemos conocer la posición y cantidad de movimiento al mismo tiempo; por tanto, que no podemos tal vez apreciar la vida, pensar sobre ella y/o reflexionar mientras estamos viviendo intensamente. Pensar sólo se puede en estático, y vivir en dinámico.

Por eso es tan difícil hacerle caso a Miguel de Unamuno.

3 comentarios:

A. Bueno dijo...

El problema es que hoy en día ni sentimos ni pensamos (con honrosas excepciones).

Misósofos dijo...

Ya decía yo que andaba últimamente poco entusiasmado e interesado por la vida.

Anónimo dijo...

Somos polvo de estrella....