16 febrero 2010

La Importancia del Sistema Educativo


Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres.
Pitágoras de Samos

Parece que por fin los líderes políticos de este país han tomado conciencia del estado del sistema educativo. Lo que no sabemos, y tampoco viene al caso en este escrito, es si este repentino interés proviene de su propia concienciación y sentido de estado, o bien porque el clamor popular lo reclama de manera insistente.

En cualquier caso, lo que se deduce de las últimas reformas educativas acaecidas en España es que la élite política queda considerablemente lejos de la realidad de los centros de enseñanza. Además, tienden a confundir “educación” con simple adquisición de conocimientos y habilidades (que podemos denominaremos educación directa), lo cual supone un punto central de la educación, desde luego, pero no el único.

La invención de asignaturas como tecnología (en su día), que fue desfigurándose hasta ser puramente marquetería y manualidades bajo un nombre de I+D+i; la famosa educación para la ciudadanía, la cual, según el libro de texto que se siga, puede convertirse en varias asignaturas diferentes y completamente contrapuestas; o la elección de filosofía o historia en las pruebas de acceso a la universidad, han sido algunos de los puntos centrales de las leyes orgánicas de educación de los últimos años. Puntos en su mayoría relativos al contenido, escaseando aquellos que tratan de la estructura y configuración del propio sistema educativo.

Cuando se está educando a una persona, no sólo se le está enseñando contenidos y conocimientos, sino que también enseñamos formas. Cuando se está inmerso en el sistema educativo estamos aprendiendo también, implícitamente, metodologías de trabajo, conductas sociales y pautas de comportamiento. Los que crean que la ley del mínimo esfuerzo se queda únicamente en las aulas se equivocan. Lo que aprenden, las costumbres y rutinas, serán posteriormente extrapoladas a la vida laboral; y un país en el que la mayoría de su capital humano produce según las leyes del mínimo esfuerzo, está condenado, si no al fracaso, a una posición secundaria en el grupo de las potencias mundiales.

Es común escuchar entre adolescentes quejas sobre la inutilidad de aprender un poema de memoria, una fórmula física o matemática o, simplemente, a dividir basándose en la escasa aplicabilidad práctica de éstos o en la existencia de máquinas que hacen aquello que se pretende enseñar (calculadoras, por ejemplo). Lo que no es tan patente, y puede justificarse en los estudiantes pero jamás consentir su ausencia en el sistema educativo, es la educación indirecta (metodología, estructuración, ejercitación de la memoria, agilidad mental, etc.) que contienen implícitamente la memorización de un poema o la capacidad de aplicar procedimientos matemáticos.

Además, aparte de esta adquisición de conocimientos y destrezas, hay otra componente esencial en el sistema educativo: la socialización. Con socialización nos referimos a la integración de los individuos en la sociedad, a la adquisición de pautas, de formas y de actitudes sociales. El cómo reaccionar, el cómo comportarse, el cómo interaccionar en grupo. Toda esa componente social es también, en parte, responsabilidad del sistema educativo.

Por la importancia que tienen todos estos elementos aislados y en conjunto, la reforma del sistema educativo debe ser algo más que un simple gesto electoral: debe ser una reforma consensuada y basada en los principios que queremos para nuestra sociedad y país. Cuidemos la educación. Invirtámosle tiempo y esfuerzo. Hagamos eso porque los conocimientos y valores que inculquemos a nuestros menores se verán reflejados, tarde o temprano, en la sociedad del futuro.

4 comentarios:

Alberto Bueno dijo...

101% de acuerdo. Suscribo punto por punto. Y añado: y la educación en casa es el otro pilar fundamental sobre el que se asienta el sistema y el cual está más que olvidado.

Gonsaulo Magno dijo...

Gracias por tu siempre incondicional apoyo

http://caso.omiso.org dijo...

el sistema educativo es simplemente una maquina de robarte la vida, de hacerte incapaz de ti mismo y dependiente de la dirección de otro, es un método de reproducción del sistema patriarcal en el que un grupo de individuos deben someterse a la voluntad de uno solo, los examenes, la coacción y el chantaje que se deriva de ellos es el medio para consegir ese objetivo de sometimiento. las asignaturas y lo que se imparte no tiene relevancia en absoluto frente a esa vivencia implacable de sumisión.
todas la ilusiones, motivaciones e intereses que me fueron negadas por la obligación de permanecer en aquel espacio y de consagrar mi tiempo a las coacciones de ese sometimiento, no van a ser recuperadas.

Gonsaulo Magno dijo...

Es una forma de verlo, desde luego, y creo que en parte con razón. ¿Qué diferencia podríamos establecer entre educación y manipulación? La única que a mí se me ocurre es que la educación va orientada al potenciamiento de las capacidades del individuo que la recibe, mientras que en la manipulación, al que la imparte.