25 noviembre 2008

El Consuelo de un Porqué


Frío e insípido es el consuelo cuando no va envuelto en algún remedio.
Platón

Hay personas que tenemos un curioso defecto: no nos conformamos con los hechos y siempre queremos saber algo más que consideramos fundamental: el por qué. Bien sabemos que no cambiarán las cosas, que lo que haya sido seguirá siendo, mas sentimos una intensa necesidad bien de sufrimiento, bien de aprender de lo cometido.

El hecho de querer saber la estructura de las consecuencias de los acontecimientos no demuestra sino una resignación ante la realidad. Pero no una resignación pasiva como sufre la mayoría de las personas; si no una activa, un deseo de cambiar el pasado, de arreglar lo roto y de enderezar lo torcido.

Pero sucede también que el hecho de saber demasiado, el hecho de sobrepasar el umbral del conocimiento necesario y básico acontece consigo una serie de desagradables noticias. Mas no por eso se desanima el intelecto para la próxima inquisición; sino que la próxima vez lo tomará como un examen sobre lo ya acontecido una vez.

Y es que, como ya digo, somos así de inútiles. Incapaces de vivir lo que la vida nos proporciona. Vivir los hechos y no los porqués, que son los que muchas veces traen los verdaderos quebraderos de cabeza. Aceptar, resignarse y continuar no basta; es necesario analizar, filosofar, discurrir y por último aprender. Comprender. Entender la esencia de lo que verdaderamente somos, que no es otra cosa sino lo que hacemos.

Por tanto amigos, buscamos los porqués de las cosas en busca de un consuelo, de un razonamiento certero que nos alivie el fracaso. Y nos consuela el porqué porque en él buscamos un eslabón que falla, un trozo de la maquinaria que no estaba lo suficientemente bien encajada, porque de ese porqué, de ese fallo, buscamos al responsable de todo lo que ocurra. Maldecimos ese porqué y nos engañamos creyendo que ese era el problema, cuando el realidad el problema es el hecho en sí. Es, sin duda, una forma más de mirar hacia otro lado, de eximir responsabilidades, de obtener consuelo.

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22 noviembre 2008

La Llamaban Libertad


El hombre nunca ha encontrado una definición para la palabra libertad.
Abraham Lincoln

Está ahora, y desde hace ya algún tiempo, muy en la boca de estos pseudo demócratas y pseudo progresistas la palabra libertad. Si hubiera un campo en la filosofía que pudiera resultar el más amplio, éste sería un serio candidato; ya que podríamos escribir cientos y cientos de hojas acerca del tema y todavía quedarían flecos sueltos.

La historia de la Humanidad ha sido una continua lucha en pro de la libertad. La abolición de la esclavitud o el sufragio universal han sido uno de los grandes logros, de los cuales podemos concluir que somos un poco más libres; pero bien me temo que la palabra libertad jamás podrá ser definida correctamente por la sencilla razón de que alberga demasiados campos y grados.

La palabra libertad se queda muy corta. Habría que inventar más palabras para que definieran distintos grados de libertad. Porque la libertad sólo puede ser comprendida y evaluado en un contexto, en un marco, y por tanto, de manera relativa. Podemos, por ejemplo, sentirnos libres para decidir si ir a Madrid o Barcelona, elegir cuál es nuestro equipo de fútbol favorito o de qué color vestiremos hoy; pero sin embargo podemos sentirnos reprimidos ante la incapacidad de volar.

Por tanto, amigos míos, la libertad puede estar más cerca del sentimiento que de la razón. No se trata tanto de ser libres como de sentirnos libres. La libertad es algo subjetivo, algo personal, algo que cada uno aprecia para sí mismo. Podemos ser esclavos de una rutina y sentirnos dichosos de libertad. Ser libres representa la armonía entre el deseo y la capacidad, entre el querer y el poder. Sólo siéntese uno esclavo u oprimido cuando desea decir o hacer algo, y algún obstáculo lo impide.

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18 noviembre 2008

Divide y Vencerás


Cuanto más se dividen los obstáculos son más fáciles de vencer.
Concepción Arenal

Ya los romanos utilizaban en sus antiguas estrategias de guerra la división del enemigo para así debilitar la fuerza de éste y hacer favorable la batalla. Y es que, como ya dice la sabiduría popular, la unión hace la fuerza; y por consiguiente, la desunión, la debilidad.

Y esta división es lo que andan buscando aquellos que lo único que pretenden en campar a sus anchas por el mundo del poder y la política. Para ello invierten tantas energías en campañas de división entre españoles, entre izquierda y derecha, entre buenos y malos, entre ellos y nosotros. Y nosotros, el conjunto de los ciudadanos me refiero, caemos en la sutil trampa que nos preparan, caemos en nuestra desunión.

Ya por los años de la II República se manejaba esta terminología, esta distinción de las dos Españas. Y no contentos con la distinción y separación, se han dedicado a promover el odio entre estas divisiones, de tal manera que aumenten los prejuicios de manera desorbitada de los unos contra los otros.

Consiguieron pues la división de los españoles entre unos y otros. Tal fue la división que ésta derivó en una guerra, una guerra entre hermanos, de rencillas entre parroquianos, entre vecinos del mismo pueblo; donde los odios personales se impusieron a las ideologías. Odios que mantenían a todos ocupados en vigilar al vecino que no veíamos como otros andaban por los barrios del poder. Y tanto anduvieron, que les duró cuarenta años. Desde luego les salió rentable el negocio.

Llegó después la transición. Y España volvió a ser una. Se unió en torno a una Constitución. Y esta unión ha sido la que más próspera ha hecho a España jamás.

Sin embargo, poco a poco, y viendo que la unión entre los ciudadanos hacía más consistente el sistema, más democrática España, reinventaron la división, el odio, la guerra de las dos Españas. Y con ese mismo argumento, con esa misma guerra, con esas misma heridas; hoy nos vienen a la luz pública personajes que sólo pretenden la desunión de los españoles para llegar al poder o para conservarse en él. Y otra vez se repite lo mismo: los prejuicios para con el partido contrario (ojo, que no hablo de ideología sino de partido), el fanatismo, el odio de los unos contra los otros.

Y es que aunque los ansiosos de poder pudieran expulsar del país a todos aquellos que llaman sus enemigos, la cosa no cambiaría: buscarían otro elemento de desunión, otro elemento de odio entre hermanos, otra polémica con tal de tener a la gente en continua lucha y mientras ellos hacer en el poder (legitimados por el odio hacia el enemigo) lo que se les antoja.

Digo legitimados por el odio hacia el enemigo porque muchísimos votos de cada partido son para que no gobierne el otro, en vez de a favor de uno. Y lo único que consiguen es que se tienda al bipartidismo y por tanto al retroceso democrático, a la desaparición de la diversidad ideológica, a la escasez de alternativas.

Y todo esto está permitido debido a la desunión que profesan, al odio al enemigo, al adversario, provocando desunión. Y caemos en su trampa y ni nos damos cuenta.

Visto lo visto sólo tengo algo que pedir a mis lectores: que no nos dejemos dividir, que no nos dejemos vencer.

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15 noviembre 2008

Mirar Hacia Otro Lado


Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.
Martin Niemöller

Estamos hartos de leer periódicos y ver informativos televisivos donde nos cuentan las miserias humanas. Leemos o escuchamos, y después de la recepción de información, sentimos un ligero alivio al saber que el tema no va con nosotros. Lamentamos, a veces, la fortuna de los protagonistas del suceso, y acto seguido miramos para otro lado.

No hay una conciencia ciudadana de lucha por lo justo. Somos unos auténticos conformistas, unos egoístas por omisión, unos pasotas, unos borregos.

Estamos hartos también de ver toda clase de abusos a nuestro alrededor, de comprobar que la codicia humana no tiene límites y que el dinero prima siempre por encima de las personas. Y no nos disgustamos, o quizás sí. Pero en cualquier caso no movemos un dedo ni alzamos la voz para que esa injusticia o abuso no siga sucediendo.

¿Y eso por qué? Porque vivimos bien. Porque pensamos que eso no nos va a pasar a nosotros, que eso no tiene nada que ver con nosotros. Pero lo cierto es que todos somos susceptibles de alguna desgracia; y si generalizamos esa indiferencia hacia los demás en sus problemas, esa misma indiferencia recibiremos cuando seamos nosotros los desgraciados.

Si nos miráramos por dentro, nos daríamos cuenta de que somos unos cobardes que no somos capaces de hacernos oír ante las injusticias. Pero es que tampoco lo hacemos, porque sabemos que no recibiremos respaldo de nuestros compañeros y vecinos. Y es un círculo vicioso que nunca acaba; pero que lo único que consigue es que el poder, la administración y las autoridades puedan hacer con nosotros los que le de la gana, y encima se lo permitamos.

Reflexionemos un poco sobre lo que la unión puede hacer. Y no ha de ser una unión explícita. No. Simplemente que el sentido común y el sentido de la justicia sean nuestros eslabones. Si tuviéramos el coraje de denunciar lo injusto, cada uno por separado, al final formaríamos un grupo numerosísimo de descontentos; y no el silencio que respondemos ahora.

El poema que he dejado hoy como frase se refiere a lo que pasó en la Alemania nazi. Denuncia de manera magistral cómo el silencio y la pasividad de unos y de otros permitieron las atrocidades. Si hubiera sido un poco solidarios, quizás otro gallo hubiera cantado.

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11 noviembre 2008

Un Día Cualquiera


Sin esperanza se encuentra lo inesperado.
Heráclito de Efeso

Te levantas un buen día. Un día cualquiera. Uno de tantos otros, con la salvedad de que es fiesta, pero sin nada de especial, sin ningún plan que despierte un entusiasmo fuera de lo normal. Te levantas porque en algún momento del día tienes que levantarte. Desayunas, estudias, ves un rato la tele y haces el vago otro tanto. Recuerdas que has quedado, a eso de las siete de la tarde, como otros tantos días.

Pero resulta que hay una salvedad, hoy quedamos para preparar una fiesta, y quedamos con la dueña de la casa, a quien ni conocemos. Precisamente ese el objetivo de quedar, conocernos un poco antes de invadir una casa ajena, y ya intentar encontrar un denominador común en los gustos para la hora de elegir las bebidas y los juegos o cualquier cosa que vayamos a hacer.

La dueña es la amiga de unas amigas. La conocemos, o al menos yo, de vista; de haber coincidido en algún cumpleaños o cualquier otro evento de mayor escala. Sé su nombre, su cara; y el de algunas amigas que también están invitadas a la fiesta. Por lo menos conocemos gente nueva, nuevos aires –pienso- aunque a veces las mezclas pueden resultar heterogéneas. Pero bueno, es una fiesta, y el alcohol siempre echa una mano a la hora de la socialización.

Llega la hora y estamos todos en el lugar. Nos vamos a un bar, pedimos nuestras consumiciones y empezamos a hablar un poco de quiénes vamos a ir, qué vamos a comprar y cómo tenemos pensando que transcurra la noche.

La conversación con nuestra anfitriona resulta fácil y agradable, ya que se muestra entusiasta ante nuestras propuestas. Se va animando la conversación. Reímos, comentamos y planificamos. Cruzamos alguna mirada, alguna sonrisa. ¿Cómo no había hablado nunca antes con ella? Poco a poco vamos concretando y se van vaciando nuestros vasos.

Proponen, una vez ya aclarado el tema de la fiesta, ir a otro lado; por no acabar lo noche ahí. Me parece perfecto. Es pronto para volver a casa y acabo de descubrir unos ojos y una sonrisa que me inquietan más de la cuenta, ¿qué me pasa? Es extraño, pero siento una especie de adicción: necesito mirar, necesito ver. Y me siento bien cuando las miradas se cruzan.

Una vez allí empiezo a buscarla de reojo. Está con sus amigas, que también son las mías. Nunca pierde la sonrisa. Parece tan feliz, tan entusiasta, tan llena de energía. Y encima es guapa. Pero su belleza es especial… no es una belleza comercial, ni sensual. Es una belleza simple y jovial, alegre, llena de luz. No es una belleza espectacular, es una belleza inocente. Y me gusta.

El azar, ella o yo, quiere que nos quedemos a solas. Hablamos de los estudios, del colegio, de nuestras amigas… de banalidades; pero es que toda relación empieza con banalidades y según pasa el tiempo los temas y el interés evolucionan lentamente. Se va. Vuelve con sus amigas. Y yo me quedo donde estaba pensando.

Se hace tarde y hemos de irnos. Ella se va dirección opuesta a la nuestra. Les pregunto a mis amigas por ella. Les digo qué hemos hablado, y a la vez pienso todo lo que me queda por hablar. Les pido su dirección de correo, y una vez en casa la agrego al programa de mensajería instantánea, esperando que no se moleste por el atrevimiento.

Es tarde. Me acuesto ya ignorante de mi futuro. Cierro los ojos con el recuerdo de su sonrisa en mi cabeza. Por primera desde hacía mucho tiempo vuelvo a tener interés en que llegue el día siguiente. Sus ojos me siguen mirando. Yo me voy quedando dormido. Y por fin, un día más, un día cualquiera, termina…

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07 noviembre 2008

Conformismo e Inquietudes


La vida no es un problema para ser resuelto, es un misterio para ser vivido.
Anónimo

El siglo XX ha significado sin duda alguna un aumento exponencial tanto en calidad de vida como en progreso de los ciudadanos del mundo, en concreto de los ciudadanos occidentales. Este progreso ha venido propiciado por el desarrollo de las tecnologías de la información así como de un considerable progreso en la ciencia en todos sus disciplinas.

Este progreso tan profundo en la ciencia y la tecnología ha dado lugar, probablemente, a que otros aspectos del ser humano queden relegados a un segundo plano, como puede ser la ética, la autorrealización, las creencias o los principios.

Ha llegado un punto en el que creemos ser dueños y conocedores de todo. Hemos llegado a creer que nada necesitamos salvo un trabajo, una casa y el alimento que nos sostiene como elementos básicos, y algún que otro capricho en el ámbito del placer. Nos sentimos tan sumamente bien que hemos caído en un conformismo constante, relegando las inquietudes y las metas a elementos de la historia.

Hemos vivido sumamente bien durante años, creyendo que todo andaba bien porque satisfacíamos nuestras necesidades. No hemos querido mirar más allá de nuestra nariz, ni hemos querido ser hormigas de fábula, previendo el futuro; es más, hemos sido cigarras despilfarradoras e insolentes.

Hemos hecho de las inquietudes un hobby o una rareza. Nos hemos dormido en la mansedumbre que provoca la tele-basura. Hemos caído en el conformismo absoluto, en el borreguismo más feroz a causa de nuestro bienestar.

Y debe sobrevenirnos el paro y las dificultades económicas para darnos cuenta de que no todo es tan perfecto, cuando se veía a leguas que no podríamos estar toda la vida vendiendo pisos. Siempre fue más importante la codicia que el deber.

Hemos visto a un Gobierno que una legislatura entera no ha movido ni un dedo en prevenirse, en guardarse las espaldas. Y mientras tanto nosotros mirábamos para otro lado, porque nos iba bien.

Sin embargo, debemos de tomar conciencia que siempre quedará mucho por hacer, siempre habrá algo que mejorar, y siempre se podrá pulir algún detalle. Caer en la soberbia de la ilusión de que todo lo sabemos, que todo lo tenemos y que todo es perfecto no es sino adelantar nuestro perecimiento, como bien la historia vuelve a demostrar.

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04 noviembre 2008

La Complejidad de lo Evidente


Como los sentimientos, la evidencia se demuestra, pero no se proclama.
Juan Teba

Es curioso que el cerebro humano haya desarrolado la capacidad de complicarlo todo. Conforme vamos adquiriendo nuevos conocimientos y nuevas capacidades vamos relegando en estas la responsabilidad de proporcionar soluciones apartando la simpleza de nuestra camino y de nuestras herramientas más a mano.

Es muy dado, sobre todo en las ciencias, emplear las herramientas más potentes que sabemos, por ejemplo derivación e integración, en problemas que con un poco de paciencia se obtienen con simples ecuaciones.

Y este método es aplicable a otras disciplinas de la vida. Obviamos la lógica evidente en favor de otra mucho más maquiavélica y retorcida. Buscamos motivos dónde no los hay. Pasa como con nuestra imaginación, que cuando desea ver algo, por ejemplo cuando alguien teme encontrarse a alguien en la oscuridad, al final lo consigue, creyendo ver fantasmas en esa oscuridad.

Y es que la mente tiende siempre a agudizar su ingenio, a exhibir sus capacidades. No se conforma con la suma si puede multiplicar; no se conforma con los axiomas simples si puede que haya otra lógica más compleja. Repudiamos lo simple porque sobrestimamos nuestro esfuerzo; porque preferimos sacar a relucir nuestro trabajo ante lo costoso que conformarnos con lo simple de una solución.

Por eso tantas veces tenemos las respuestas que buscamos delante nuestra sin ningún tipo de maquillaje, tal cuales son, y nos empeñamos en creerlas falsas y trazar otro argumento más sinuoso.

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03 noviembre 2008

El Lugar de Nacimiento


Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir.
Federico García Lorca

Sin duda un acto involuntario entre los involuntarios es nacer, al menos desde la perspectiva subjetiva, es decir, en primera persona. Nadie nos ha preguntado jamás si deseábamos nacer, si deseábamos existir; y sin embargo lo hacemos, por voluntad de unos padres, y sin posibilidad ni de reproche ni de enmienda; al menos desde un punto de vista ético tradicional (por eso del no suicidio como normal moral) y natural (por eso del instinto de supervivencia).

Una vez se ha nacido, por tanto, no se tiene remedio. Se ha de contentar o resignar uno con lo que tiene. Ha de resolver sus propios dilemas, labrar un futuro y elegir una senda por la que ha de acontecer su vida. Y así, en base de lo que uno vaya escogiendo (y por tanto de lo que uno vaya renunciando) su vida girará en torno a unas u otras cosas, y se llegará a un sitio u otro.

Pero no sólo de nosotros depende nuestra vida. Depende mucho más de lo que somos incapaces de cambiar que de lo que sí. No podemos elegir nuestros padres, ni nuestra cultura, ni nuestra infancia más tierna. Tampoco podemos elegir nuestro país, ni nuestra familia. Debemos aceptarla y con más o menos habilidad y destreza, encauzarla por nuestros apetitos e intereses.

Y es ahí donde reside la verdadera proeza de los hombres: construir una vida, un proyecto de vida, a partir de una base que puede ser totalmente contraria a lo que hubiéramos escogido.

Pero qué injusta es realmente la vida. Determina el dolor o el sufrimiento de una persona sin más criterio que el azar, que la familia, que de donde nazcamos. No nos mira a los ojos, ni nos hacen una prueba psico-técnica; ni nos mira nuestro expediente académico, ni nuestros antecedentes penales o delictivos. Da igual el carácter de cada uno, la bondad o la nobleza. El punto de partida quedará siempre determinado por la suerte o el infortunio.

Y después de tanto lidiar con nuestro destino, con nuestro azar o con nuestras circunstancias (distintos nombres de una misma causa); después de haber sobrevivido, haber sufrido y padecido una vida que nadie nos ha preguntado si queríamos o no vivir, llega la muerte, la inevitable muerte. Y puede que ésta llegue cuando más cariño le habíamos cogido a nuestra existencia, cuando habíamos aprendido a soportar el dolor y a superar los baches de la vida, el mismo azar nos devuelve al mismo sitio de dónde veníamos: la nada.

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26 octubre 2008

El Camino no Trazado


Nadie llegó a la cumbre acompañado por el miedo.
Publio Siro

Vemos a veces que gente de nuestro entorno está involucrada en proyectos que, para nosotros, no van a ningún lado. El hecho de hacerse socio de un club de categorías inferiores de cualquier deporte, ingresar en alguna ONG recién fundada o, por qué no, participar en un partido de ámbito local, o incluso nacional, de poco calado puede parecer a miras de los demás una locura o una pérdida de tiempo.

Y es bastante probable que así quede al final, que después de un sinfín de esfuerzos, el equipo permanezca en tercera división, que la ONG no haya conseguido concluir ningún proyecto, o que el partido no sume más de cuarenta afiliados. ¿Y por qué lo hacemos entonces?

En primer lugar hemos de tener una dosis suficiente de esperanza e ilusión. Un breve atisbo de luz que haga que, dentro de la imposibilidad del mismo, vislumbremos un ápice de posibilidades, que consiga visionar un futuro donde el objetivo haya sido cumplido.

Y en segundo, y probablemente más importante, lugar está la necesidad de activismo, la necesidad de uno de involucrarse en sus ideas de manera activa, de convertirse en protagonista de una ideología o de un proyecto abstracto.

Desde luego es más cómodo señalar desde la barrera o la grada a aquellos que corren el riesgo de caer en el ridículo o en la impotencia, acomodarse a lo que ya hay, formar parte de uno de los dos clubes grandes; pero también es cierto que es mucho más edificante y reconfortante construir piedra a piedra la morada de nuestras ilusiones.

Y es por eso mismo que hay quién se atreve a salirse de lo fácil, de lo común, de lo de todos, para querer construir su propio sueño, su propia idea. Y corre mucho riesgo de caer en saco roto, de esforzarse en nada, pero la plenitud e ilusión que esa persona consigue mientras labra su futuro es inigualable al éxito de alcanzar la meta por el camino marcado.

Y desde luego el culmen sería alcanzar la meta por el camino que nosotros mismos nos hemos marcado, campo a través, por donde nadie antes ha pasado. ¿Y qué tiene de malo intentarlo?

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22 octubre 2008

Días Especiales


Después de todo, mañana es otro día.
Margaret Mitchel

Hoy puede parecer un día cualquiera. Con sus veinticuatro horas, su mañana, su tarde y su noche. Incluso ha llovido, y tal vez por eso para algunos sea tan más especial que otros. Y habrá quizás quién tenga un examen (es poco probable por la fecha que es, pero quién sabe), o alguna entrega, o una cita con el médico; pero es muy probable que para la mayoría de los habitantes de este planeta hoy se simplemente, un miércoles veintidós de octubre, día de san Heraclio y María Salomé.

Pero hay personas que hoy, veintidós de octubre, nunca sea un día usual, normal o rutinario. El hecho de haber nacido este día marca por completo el calendario para el resto de tu vida. Cuando en el almanaque buscas fiestas, buscas a ver cuando caen los puentes y los festivos, buscas también tu día, el día de tu nacimiento, el día de tu cumpleaños, y para ti es un día tan especial como el día de Navidad o el de Reyes. Días fijos por los siglos.

Y es que siendo bastante rigurosos, una persona queda influida hasta por el día en que nace; por cómo celebra sus cumpleaños debido al tiempo o debido a si son vacaciones, días lectivos o fiestas de guardar.

No puede mirar uno su cumpleaños con indiferencia. No puede dejar de tenerle cariño al mes que le ha puesto fecha al aniversario. Son meses y días, que para el resto son como otro cualquiera, pero que en el interior de cada uno son especiales.

Tal vez todo esto sea debido a los recuerdos felices que guardamos de la infancia, a la ilusión por que llegue el día en que uno es el rey, el que manda, el que dispone, al que le ponen su plato favorito, el que parte la tarta, el que sopla, el que decide a qué se juega, al que todos miran cuando se entona el “cumpleaños feliz”, al que todos felicitan, al que se le tiene más estima simple y llanamente por coincidir con el día en que uno nació.

Quizás todo quede y por eso este día siga siendo especial, de distinta manera pero especial, el resto de nuestras vidas.

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19 octubre 2008

Placeres


No existe el placer allí donde no existe más que él.
Gilbert Keith Chesterton

Hay, y ha habido, múltiples corrientes filosóficas a lo largo de la historia. Cada una de ellas, ha intentado a su manera dar una explicación o ha intentad ordenar el fin de la existencia humana, intentando crear en cada persona un modelo de conducta con el cuál su realización o su paso por la vida sea provechosa.

Una de estas corrientes fue la de Epicuro y la de su famoso jardín: el hedonismo. Resumiendo mal y pronto, la doctrina que promulgaba este hombre se basaba en el placer,

El placer es sin duda un plato apetecible y una filosofía fácil. El disfrute de la vida, de cada uno de los instantes que trascurren en esta, puede ser una meta vital. Pero, ¿qué es el placer? El placer va ligado fundamentalmente a lo físico, a lo sensorial; podemos decir que se trata de un goce a través de los sentidos, un disfrute del cuerpo.

El placer por excelencia es el relativo al sexo, aunque todo lo que tenga relación con saciar los sentidos puede contemplarse de la misma manera. El comer, el beber, descansa e incluso un masaje son ejemplos de placeres.

Pero el placer es algo más que una actividad: el placer debe llevar consigo un momento oportuno, una circunstancia propicia. Comer cuando uno está saciado no conlleva un placer, y sin embargo hacerlo cuando estamos hambrientos nos supone la sensación más agradable del mundo.

Podemos concluir entonces que el placer es la satisfacción de un deseo, y no un hecho en sí. Si deseamos beber y bebemos, sentimos placer; cuando andamos tremendamente cansados y nos tumbamos en una cama, sentimos igualmente placer. El placer es toda realización (en el sentido de realización personal) de los sentidos.

Por otro lado, si este disfrute es intelectual hablaremos de auto-realización, de satisfacción o de alegría, pero para que llegue a ser un placer, debe haber pasado por el mundo de los sentidos.

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14 octubre 2008

Admiración y Voluntad


No existe gran talento sin gran voluntad.
Honoré de Balzac

Nos han contado desde pequeños las vidas de los grandes personajes de la Humanidad, las hazañas de los héroes y la vida ejemplar de los santos. Todo ellos no ha resultado siempre admirable, y esa admiración no es sino nuestra propia limitación a realizar hazañas similares. En otras palabras: sólo admiramos lo que creemos costoso o necesario de esfuerzo.

La admiración es en cierta manera una forma de compadecer; de reconocer de buen grado el valor del otro. Cuando admiramos a alguien, reconocemos a la vez nuestra incapacidad o nuestra pereza, nuestra falta de desea, nuestro abandono a igualar el hito que hizo de esa persona alguien admirable.

Sin embargo, si viéramos posibles en nosotros esa consecución de esos grandes actos, ocurrirían una de dos cosas: o bien nuestra voluntad se pondría manos a la obra en busca del objetivo o la hazaña; o bien la envidia nos cegaría de tal manera que no podríamos reconocer en esa persona su valor, intentado minimizar su logro, intentando desprestigiarlo.

Hablaré de lo primero dejando lo segundo para otro día.

Y es que la voluntad es lo que hace realmente posibles los sueños. Es el querer, el deseo, el que hace que las cosas más inverosímiles se tuerzan reales; y que ningún obstáculo se interpongan en el camino.

Cuando alguien nos cuenta alguna faceta extraordinaria de su vida, por ejemplo, la cantidad de horas que dedica al estudio o a algún proyecto personal, a nosotros nos puede parecer exagerada, admirable. Y sin embargo para esa persona, si ha disfrutado y deseado realmente eso, no ha supuesto tanto esfuerzo como a nosotros puede parecernos. La voluntad aligera la carga del esfuerzo. El querer algo hace su consecución mucho más liviana y accesible. Porque la voluntad es la fe en uno mismo, y la fe, como ya anuncia la Biblia, puede mover montañas.

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11 octubre 2008

Las Personalidades de la Persona


Todo hombre es como la Luna: con una cara oscura que a nadie enseña.
Mark Twain

Hay quienes pasan una amplia parte de su tiempo luchando por la integridad ética de su persona, buscando la consecuencia de sus actos y elaborando un patrón de conducta el cual llevar a rajatabla. Son personas a las cuales el honor y la dignidad ocupan un lugar más elevado que el resultado en su escala de preferencias.

Pero por mucho que intentemos ser la misma persona, concentrar nuestra personalidad en un punto y ser iguales en todos los ámbitos de nuestras vidas, es un objetivo claramente concreto. Querámoslo o no, tenemos tantas personalidades como ámbitos en nuestra vida. No podemos ser iguales ante nuestros amigos que ante nuestro jefe. No podemos presentar la misma naturalidad, ni si quiera el mismo lenguaje.

Una persona lleva dentro un sinfín de personas, o al menos de personalidades. Según el rol que ocupemos podemos o no desempeñar unos papeles o comportarnos de un modo concreto. No somos iguales cuando hacemos el papel de hijo que cuando desempeñamos el de amigo. Es inevitable.

Y por esta sencilla razón cada persona puede representar un misterio para nosotros. No conocemos más que la parte que se nos muestra de cada persona, y ese leve conocimiento de la persona es con la que enjuiciamos a alguien; pero tal vez esconda mucho detrás. Quizás con nuestros más allegados si podamos obtener varias perspectivas y conocerlos mejor, porque los vemos en distintas circunstancias de su vida, y por ende en distintos roles y escenarios.

Un profesor, por ejemplo, ante sus alumnos se muestra serio y formal; y ese es el único criterio de sus alumnos para enjuiciarlo, ¿pero quién sabe cómo es en su casa salvo quién conviva con él? Puede ser un bromista incansable. E igual le pasará a sus compañeros de vivienda: puede que les cueste situarlo en sus aulas al ver su carácter en el hogar.

Por tanto, estoy convencido de que cada persona podría ser el protagonista de la novela perfecta siempre que se escoja un buen narrador.

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09 octubre 2008

Otoño


El otoño es un andante melancólico y gracioso que prepara admirablemente el solemne adagio del invierno.
George Sand

Y parece que ya es otoño de verdad. Al haber estado fuera durante dos semanas me he perdido los cielos nubosos y las primeras lluvias, y para mi estas son las primeras que acontecen en este otoño en mi tierra.

Y es que el otoño tiene un aroma especial, una esencia perdida en el aire. Es una estación transitoria, del calor estival al frío invernal. Empezamos a usar los jerséis y las trencas; a dormir acurrucados, a sentir el frío al destaparnos y salir de la cama, al abrir la ventana.

Los días se nos acortan. El sol se va cada vez antes, y aunque lleve haciéndolo durante meses, parece que es ahora cuando nos hemos dado cuenta, cuando lo echamos de menos a causa del frío. Y será aún más intenso cuando cambien la hora.

Y es que las mismas calles cambian. Se visten con el marrón de las hojas, se pelan los árboles y el viento las recorre. Aparecen las primeras castañas, recurrimos de nuevo a las sopas, a las enaguas y a los braseros.

Y lo que nos parece ahora tan agradable, o al menos bucólico o romántico; acabará hartándonos en unas semanas, y estaremos ansiando por fin la primavera; y una vez ésta llegue y transcurran unas semanas, echaremos de menos el frío y el otoño.

Y así nos sucederemos en la vida: queriendo lo que no tenemos y añorando lo que tuvimos. Por suerte, en esto de las estaciones, siempre hay un volver a empezar.

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05 octubre 2008

De Vuelta del Norte


Asturias, si yo pudiera…
Si yo supiera cantarte…
Pedro Garfias

Todo lo que tiene un principio tiene un final. Y así sucede también con los viajes, incluso aquellos que parecen interminables cuando se empiezan. Incluso trescientos y unos cuantos kilómetros más acaban por andarse. Así como se suben las montañas, se divisan horizontes y se atraviesan los valles. Al final el camino se acaba y uno regresa al hogar.

Han sido sin duda unos días repletos de experiencias, de ideas y de inspiración; que intentaré poco a poco ir plasmando el este blog. Aunque no he sido del todo fiel a mis propósitos y mi cuaderno quedó bastante incompleto, el alma y la memoria tienen una tinta imborrable que perdura a lo largo del tiempo y que es capaz de evocarse tiempo después.

La reflexión es un buen entretenimiento entre pueblo y pueblo; y como no fueron pocos los que atravesé, vuelvo con nuevas ideas y nuevos proyecto; que espero que no caigan en el mismo saco roto de siempre.

Como resumen general diré que Asturias es preciosa. Bosques, valles y montañas componen su paisaje, adornados algunos de ellos con una infinidad de vacas y de hermosas casitas dignas de cualquier sueño que se precie. El agua es otro elemento importantísimo del paisaje, del oído y del gusto; que aunque ésta sea a priori insípida, el paladar sabe reconocer el agua pura de la impura.

Sin duda, recomiendo la ruta Oviedo – Santiago; y advierto a la vez de la dureza de la misma. Pero creedme que merece la pena.

PD: Gracias a todos por los comentarios; disculpad las ausencias en vuestros respectivos blogs (en los cuales procuraré ponerme al día) y espero volver a veros por aquí.

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19 septiembre 2008

Camino de Santiago


Caminante no hay camino, se hace camino al andar
Antonio Machado

Este año, al igual que sucediera hace tres, parto hacia norte para recorrerme el camino de Santiago. Pero esta vez será diferente por varios motivos: la compañía, la ruta, la climatología. Llevo, esta vez sí, un cuaderno para apuntar las distintas vivencias y los distintos pareceres de las múltiples etapas.

Espero que el cansancio no haga demasiada mella, y que los paisajes no desilusionen. Espero también poder disfrutar del románico asturiano, y de la Asturias profunda, al igual que de la Galicia. De la España profunda al fin y al cabo, recorrer aldeas y bosques a pie, caminar bajo la lluvia y poder narrarlo todo fielmente.

Volveré ya entrado el mes de octubre, y por tanto no podré hacer una “entrada celebración” en mi aniversario de dos años como blogger. Espero que este tercer año en la andanza sea igual o mejor que los anteriores y que en mis letras se pueda percibir mi evolución, que espero que la haya.

Tampoco podré participar en los “liblogs”, ya que me encontraré fuera para el jueves marcado por el grupo para escribir. Espero en octubre haberme leído el correspondiente libro, sino acumularé dos desilusiones consecutivas. No obstante, leeré las entradas a mi vuelta.

Llevo un libro al viaje: un libro de cuentos de Wilde (el gran Oscar Wilde) que espero no desilusione. También contaré si lo acabo o no, y que me ha parecido.

Me despido pues hasta octubre. Sean buenos sin mí.

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14 septiembre 2008

Estilos


En asuntos de vital importancia, el estilo, y no la sinceridad, es lo verdaderamente vital.
Oscar Wilde

Es recriminado muchas veces, sobre todo lo he escuchado en grupos de música, que todas las obras, canciones, son iguales. Ciertamente son parecidas, y se parecen aún más cuando es uno el compositor, y se ve, de manera involuntaria claramente el mismo patrón para las distintas composiciones.

Y es que cada persona lleva dentro su propio estilo, su propia manera de hacer las cosas, que difícilmente es moldeable o mutable, y que permite la distinción de un autor unívocamente con su obra.

Es probable que si Mozart hubiera nacido en el siglo diecinueve, su obra no hubiera brillado como lo hizo en el Siglo de las Luces. Y es que probablemente Mozart tuviera un don especial para con lo que se llevaba en su época, para la música ordenada y racional, y no fuera tan avispado para el sentimiento que lleva impregnado el romanticismo.

Y tal vez no, tal vez un genio sea un genio independientemente de la época en la que nazca. Tal vez un genio sepa adaptarse a su tiempo, y no tenga una relación tan estrecha con la obra que le haya correspondido con la época.

Yo sin embargo creo, que al igual que un libro tiene distinto significado según cuando se lea, una persona tiene predilección por un estilo, y es ese estilo el que sabe explotar, y el que lo hace grande. Tal vez por eso muchos poetas no sirvan para la prosa y viceversa.

Habrá quién pinte mejor un atardecer o un mediodía de un mismo paisaje según se quiera expresar una u otra cosa. Habrá quién sepa exprimir mejor las tenues luces del ocaso y quienes de la plenitud del sol obtengan los mejores colores. Cada cual entiende las mismas cosas de manera diferente, y esa forma de entenderlas es el molde con que da forma a su estilo.

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12 septiembre 2008

Perfeccionistas y Soñadores


La gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribir o que aprieta desde abajo el tubo del dentífrico
Julio Cortázar

Normalmente después de escribir mi entrada, busco una frase que vaya acorde con lo que en ese mismo texto he intentado transmitir. Hoy, sin embargo, sucede al revés. He leído (más bien releído) la frase en el libro que estoy leyendo (Rayuela de Cortázar) y me ha invitado a la reflexión.

Ciertamente, hay quién pretende ser el mejor en aquel tema del que está formando parte. Son esas personas, podría añadir a la cita de Cortázar, que nunca pisan el césped o que siempre cruzan por un paso de peatones. Son gente ordenada, correcta, perfeccionista donde los haya. Cumpliendo siempre las reglas. Buscado y encontrando en su ética y comportamiento la satisfacción, el regocijo y la tranquilidad.

Personas deontológicas, que hacen del deber su devoción, que siguen de manera impecable los caminos trazados por otros, que siempre colorean sin salirse del dibujo, que trazan a la perfección su línea recta. Gente que encuentra en las cosas bien hechas, en la lógica y en el orden su seguridad y alegría.

Y por otro lado andan las personas que no saben seguir el camino de otros, menos perfectas; pero capaces de inventar el suyo, capaces de salirse de la línea de lo corriente y de lo habitual para llegar a lo excéntrico, lo suyo, lo propio.

Son todos aquellos que disfrutan más con el misterio de un poema que con la perfección de una fórmula. Que hacen lo que sienten, que viven su vida como una novela, llena de colores y de cosas inverosímiles. Narradores de sus propias vidas, que deciden cuando acaba un verso y empieza una nueva estrofa.

Son aquellos que buscan la magia en cada rincón. Amantes de los imposibles. Son todos esos que encuentra el regocijo en sentir que, hagan lo que hagan, lo hace porque así lo desean, que son ellos los que se gobiernan y que ante nadie responden.

Y de este último grupo de personas habla Cortázar. De aquellos que no deben citarse para encontrarse, de aquellos que valoran más lo escrito que la caligrafía, de aquellos que aunque la forma del tubo no se quede perfecta, lávanse los dientes igual.

De cierta manera recuerda esta cita al poema de Pablo Neruda “Muere lentamente”, que ya no sé si he puesto alguna vez en el blog, pero que desde luego significa mucho para mí. Lectura recomendada, desde luego.

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09 septiembre 2008

De lo Inerte a lo Vivo


Entre la vida y yo hay un cristal tenue. Por más claramente que vea y comprenda la vida, no puedo tocarla.
Fernando Pessoa

Rememorando mis años de escolar; y más por la curiosidad y por el entusiasmo que conlleva emprender una actividad conjuntamente con alguien, mezclado con una ligera dosis de aburrimiento, he recreado el “experimento” aquel que se solía hacer en primaria de plantar una legumbre, concretamente, un garbanzo.

Después de un par de días en remojo (en su correspondiente frasquito de postre lácteo y apoyado sobre un algodón humedecido) mi garbanzo, uno de los tres que he colocado, ha brotado.

Me resulta totalmente fascinante como algo totalmente inerte como es un garbanza en un plástico dispuesto para ser consumido puede generar un pequeño brote de vida. Es tan asombrosa la pequeña diferencia entre la vida y la muerte (en este caso viceversa) que no puedo evitar la reflexión.

¿Qué hace que algo pase de estar muerto a estar vivo? ¿El agua? Y si es el agua, ¿no es asombroso que el agua genere vida? Seguramente algún biólogo pueda darme una explicación más o menos precisa de qué le ha pasado a mi garbanzo (y lo agradecería, desde luego); pero desde mi ignorancia no queda sino la fascinación ante el fenómeno.

¿Qué mueve las células en busca de nueva vida, de un nuevo organismo? ¿Hay algo que las motiva? ¿Está todo eso diseñado o es puramente fruto del azar? Si es el azar, ¿cómo puede hacer algo tan netamente perfecto? Y si es un diseño ¿quién lo ha diseñado? ¿Y por qué?

Una vez más concluyo la entrada con más preguntas que respuestas; intrigado por el paso muerte-vida, por los secretos de la naturaleza y cautivado por una pequeña legumbre que me ha despertado el entusiasmo y la curiosidad.

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07 septiembre 2008

Nuevos Propósitos


Existe al menos un rincón del universo que con toda seguridad puedes mejorar, y eres tú mismo.
Aldous Huxley

Septiembre, o el mes de los propósitos. Junto con enero, por eso de ser año nuevo, debe ser el mes con más intención de cambio de una persona que haya a lo largo del año. Somos totalmente cuadrados, y las cifras sin quererlo nos dominan. Debemos esperar a que empiece de nuevo algo para intentar ser un poco mejores, ¿o alguien se propone un cambio radical el día 17 de marzo?

Tenemos suerte de que el año vuelva a tener los mismos meses, y cada mes empiecen en día uno; porque si no tardaríamos mucho más, o nos daría más pereza, el empezar una especie de nueva vida, el cambiar nuestros hábitos o simplemente el intentar ser mejores haciendo aquello que creemos que nos aporta algo, pero que sin embargo, nunca nos hemos decidido hacer.

Y digo yo, si ese algo no lo hemos hecho antes, quizás sea porque no sea tan vocacional, o porque simplemente no nos apetece, ¿por qué nos forzamos a que nos apetezca?

Un nuevo dilema razón-corazón se nos presenta. Nuestra cabeza nos imprime las ganas de leer, aprender inglés, hacer ejercicios o salir a pasear. Y nuestro cuerpo, nuestra pereza, nos invita a tumbarnos en el sofá y ver los días pasar sin agobio, obligación ni esfuerzo mental alguno.

Y es que siempre nos acordamos de lo que teníamos que haber hecho cuando ya es tarde. Nos acordamos de leer cuando no tenemos tiempo para leer, después de habernos tirados la mar de días aburridos en el sofá, esperando que el teléfono sonara para concertar algún plan. ¡Y será por la cantidad de libros que tenemos pendientes!

Queda claro que la pereza llama a la pereza, y el tiempo libre a no hacer nada. La rutina, o mejor dicho el hábito, es lo que nos motiva en parte. Muchas veces, por tal de huir de nuestras obligaciones recurrimos a los hobbies más peregrinos y a todo eso que nos impiden hacer las obligaciones. Nos dedicamos a fantasear sobre los libros que vamos a leer (por seguir con el ejemplo), los idiomas que vamos a aprender y lo fuertes que vamos a estar este año, mientras escurrimos el bulto de las obligaciones. ¡Hagamos todo eso que fantaseamos ahora que tenemos tiempo!

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