13 enero 2008

Aprobar y Aprender


Un discípulo de quien jamás se pide nada que no pueda hacer, nunca hace todo lo que puede.
John Stuart Mill

Es cuando uno más ahonda en el saber cuando más cuenta se da de todo lo que le queda por saber. Es quizás comparable a cuando uno empieza un largo camino, y es más consciente de lo que le queda al empezar a andar que antes de la partida.

Cada día que pasa creo más en dos cosas: no estoy estudiando una carrera como debe estudiarse una carrera, sin sumergirme en los libros y conocimientos, sin saborear cada una de las asignaturas; y otra, que creo no estar haciendo la carrera adecuada para con mis intereses e inquietudes intelectuales.

Sucede con la carrera como con los libros, que los leemos por leer; sin apetencia, sin ganas, sin sacarle el jugo que se le puede sacar a un libro, sin bucear por sus líneas y sacar de las entrelíneas los mensajes ocultos y el verdadero saber, conocimiento y experiencia ajena.

Estudiamos para aprobar no para saber. Estudiamos por una nota y no por la obtención de conocimiento. Y lo triste es que esto suceda en la educación superior y más que voluntaria.

Pero quizás los alumnos no seamos los únicos culpables. Es más, nosotros jugamos al juego que los que ya estaban antes aquí nos proponen jugar. Ocasionalmente los profesores muestran más desinterés por ti que tú por ellos. Incluso ellos mismos sacan sus temarios totalmente hechos, totalmente masticados, para solamente tener que estudiarlos para un examen y olvidarlos nada más traspasar el umbral de la puerta del aula. No nos enseñan a estudiar ni a saber ni a aprender. Nos enseñan a aprobar.

Quizás aún no seamos conscientes de este hecho. Tal vez ahora prefiramos aprobar y pasar de curso que tener conocimientos; como el drogadicto droga en vez de una cura; pero el día de mañana, donde el mundo no nos de masticado nada; entonces comprenderemos que nos han engañado y nosotros lo hemos consentido. Será mañana, ante las dificultades, cuando realmente aprendamos.

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11 enero 2008

Obligaciones Necesarias


Lo que más necesitamos es una persona que nos obligue a hacer lo que sabemos.
Ralph Waldo Emerson

Es por estas épocas cuando empiece un ritmo frenético de trabajo. Las entregas de prácticas, la preparación de exámenes y la asistencia a clases hacen que estas semanas de enero sean realmente insufribles.

No obstante, es en esta época cuando uno desarrolla su capacidad “in-extremis” de trabajo. El hecho de trabajar bajo una presión justa, que no llegue a estresar, ni que nos permita quedarnos relajados, es ideal para la ejecución de cualquier trabajo.

El hecho de sentir una obligación fomenta también nuestro amor por las cosas. Si a uno le exigen (con un examen mismo) que se aprenda algo que le guste, por ejemplo obras de arte, no o hace igual de eficiente que si se las estudia por uno mismo. Es esa presión, ese sentido de la obligación el que hace que nos aprendamos bien las cosas, inclusive aquellas que pueden formar parte de nuestro ocio.

Y como siempre hay que sacarle un lado positivo a todo lo que nos acontece en la vida; disfrutemos de estas semanas de estrés, y aprendamos; que el saber no ocupa lugar, y que sabe uno lo útil que puede resultarle en la vida.

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09 enero 2008

Trabajo e Ingenio


Cuanto más se acerca uno a los grandes hombres, más cuenta se da de que son hombres.
Jean de la Bruyere

Cuando uno oye las fabulosas vidas, y los increíbles hitos de los grandes personajes de la historia, de las letras o de las artes; no puede sino sentir admiración por ellos, y en cierto modo envidia de sus capacidades.

¿Pero son tan increíbles estas grandes personas? ¿O lo realmente increíble era su capacidad de trabajo, su insistencia y su infinita paciencia? Recientemente abrimos este debate entre unos amigos, y al final acabamos concluyendo que el trabajo y la creatividad son igual de importantes en un “crack”.

Mi opinión sin embargo, difiere de esta conclusión consensuada. Yo creo que el porcentaje de trabajo y constancia ha de ser mayor. Lo que sucede, es que sólo las granes personas tienen esa constancia, y atienden al esfuerzo tanto como para conseguir grandes logros. Sin duda uno tiene que tener una capacidad mínima; pero prácticamente toda la población la tiene.

Todo el mundo puede llegar tan lejos como quiera, eso sí, no a cualquier precio. Las cosas hay que ganárselas, hay que lucharlas, hay que sudarlas. Quién algo quiere algo le cuesta que diría el refrán; que se puede completar con el de “quién la sigue la consigue”.

Hay que desear realmente algo para conseguirlo. Todo está en nuestras manos; lo único que necesitamos es una gran dosis de voluntad.

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06 enero 2008

Admiración


Si no te ha sorprendido nada extraño durante el día, es que no ha habido día.
John Archibald

Viendo en un día como hoy, como millones de niños disfrutan del milagro de la ilusión, a todo el mundo, o por lo menos al que escribe estas líneas, le apetece volver a su más tierna infancia y poder disfrutar con un regalo como con una subida de sueldo.

Recientemente releí el Principito; un libro para adultos desde la perspectiva de un niño. Hay una frase que me marcó (en realidad hubiera subrayado el libro entero): “Únicamente los niños saben lo que buscan. Pierden el tiempo con una muñeca de trapo que viene a ser lo más importante para ellos y si se la quitan, lloran…”

Es increíble esa capacidad de disfrute y goce del presente; donde lo más importante es lo justamente inmediato, donde no hay más perspectiva y obligación que uno mismo, y donde cualquier cosa que nos parece elemental y básica, para ellos es lo más increíble de este mundo.

Esa capacidad de admiración es la que vamos perdiendo con la edad. Tal vez porque nos vayamos dando cuenta de que el mundo funciona siempre igual, o de que nada merece tanto la pena, de que todo es fugaz, y de que lo importante en esta vida es una casa, un trabajo y una familia.

Y quizás erremos. Pero erremos la Humanidad en conjunto. Quizás nosotros mismo hayamos caído en es juego, y ahora no sepamos volver al juego del niño, con su muñeca de trapo, sin tener que fingir devoción en sus obligaciones, sin tener que enmascararse con mentiras ni disfrazarse con apariencias. Reír cuando quiere reír; y llorar cuando quiere llorar.

La admiración por las cosas es la base de todo conocimiento y de cualquier satisfacción y alegría. Cuando uno la pierde del todo, se convierte en un autómata que vaga por el mundo esperando un destino en vez de salir a buscarlo.

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02 enero 2008

Lo esencial


Lo esencial es invisible a los ojos
Antoine Saint-Exupéry

Tomando como referencia el texto de la anterior entrada, aquella reflexión de Miguel de Unamuno en la que se preguntaba qué eres lo realmente importante en la vida, yo voy a hacer mi propia reflexión, que sin duda se parecerá a tantas otras anteriores.


Así pues, empiezo yo también preguntando ¿qué es realmente lo importante? Todo esto depende, claro, de la persona y sus prioridades; pero hay algunas cosas que son comunes a todos los hombres, y que sólo somos capaces de ver cuando carecemos de ellas.

Podemos pensar, a priori, que lo importante es una viviendo, un trabajo o dinero, pero ¿podemos sentirnos vivos y dichosos únicamente con lo material? Sin duda, no. La verdadera felicidad, la verdadera dicha y gracia se encuentra en uno mismo, en los sentimientos.

Lo realmente útil, lo que realmente merece la pena en la vida, es lo que nos hace sentir personas, seres humanos, y lo que nos aleja de los animales: los sentimientos. El hecho de sentir es la prueba evidente de que somos personas. El amor y la amistad son sentimientos; y son éstos dos ejemplos de lo que realmente nos hace felices o nos apena. Lo material no tiene sentido sino para ayudar e impulsar los sentimientos. El arte mismo es un sentimiento plasmado, una sensación, una emoción. Amamos el arte porque nos hace sentir, despierta en nosotros belleza y otros sentimientos.

Toda nuestra vida está basada en sentimientos. Y si no, ¿qué son entonces los recuerdos?

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31 diciembre 2007

Pragmatismo Científico


Toma uno el tranvía eléctrico para ir a oír una ópera; y se pregunta: ¿Cuál es, en este caso, más útil, el tranvía o la ópera?
Miguel de Unamuno

Para finalizar el año, y sin mucho más que agregar desde mi última entrada (ya que aún sigo meditando mis propósitos de año nuevo) quiero compartir con vosotros un texto, y probablemente no sea el único, de Miguel de Unamuno, perteneciente a la obra “Del sentimiento trágico de la vida”.


“Y es que las ciencias, importándonos tanto y siendo tan indispensables para nuestra vida y nuestro pensamiento, no son, en cierto sentido, más extrañas que la filosofía. Cumplen un fin más objetivo, es decir, más fuera de nosotros. Son, en el fondo, cosa de economía. Un nuevo descubrimiento científico, de los que llamamos teóricos, es como un descubrimiento mecánico; el de la máquina de vapor, el teléfono, el fonógrafo, el aeroplano, una cosa que sirve para algo. Así, el teléfono puede servirnos para comunicarnos a distancia con la mujer amada. ¿Pero para qué nos sirve? Toma uno el tranvía eléctrico para ir a oír una ópera; y se pregunta: ¿Cuál es, en este caso, más útil, el tranvía o la ópera?”

Espero que hayáis disfrutado tanto como yo con la reflexión. Puede ser que la próxima entrada sea un comentario de texto acerca de este párrafo.

Feliz año nuevo a todos.

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29 diciembre 2007

Propósitos de Año Nuevo


Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo.
Alexis Tolstoi

Acaba otro año más; y como ya se sabe que la vida sólo puede ser comprendida mirando hacia atrás y vivida mirando hacia delante; hoy es un buen día para hacer ambas cosas a la vez.

Quedando pocos días para finalizar el año y mirando hacia atrás, lo que pienso uno antes que nada es que los años son realmente largos y cortos a la vez; y como la vida, puede dar unas vueltas gigantes en trescientos sesenta y cinco días. Se puede percibir mirando hacia atrás como las personas evolucionan, como las historias se repiten sucesivamente sin previsión de final, y como muchas promesas se quedan en promesas, en palabras, en papel.

Sin embargo, también tengo que decir que otros propósitos se han cumplido; y este blog es la prueba de que a veces la voluntad sobrevive ante la pereza y el desamparo al que son expuestos los sueños. Este blog es la prueba de que querer es poder, de que el primer paso para cualquier cosa es una concienciación y una voluntad; y que quizás esta sea la parte más complicada y fundamental.

Pero ahora miremos hacia delante, hacia el 2008. Miremos hacia las promesas y propósitos que sí que podemos cumplir, que aun tenemos que proponer y cuyo cumplimiento debemos velar.

Una vez que hemos analizado nuestros errores, hemos comprobado que son los mismos de siempre, disfrazados con otros nombres y otra época, con otros colores y puntos de vista. Y una vez vistos; en vez de jurar que vamos a cambiar el mundo; concreticemos, bajemos de nivel, toquemos el suelo; y en vez de proponernos mejorar el mundo, mejoremos nosotros mismos. Cambiemos nuestros defectos más triviales, lo casi imperceptible, los cimientos de nuestra persona. Depuremos nuestros errores, cimentemos fuertes ante de levantar pisos.

En resumen, propongámonos pactos realizables, cercanos a nuestras posibilidades; y cada año subamos un escalón. Pero para todo hay que empezar por el principio.

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27 diciembre 2007

Indiferencia


Prefiero los errores del entusiasmo a la indiferencia de la sabiduría
Anatole France

Quizás uno de los sentimientos encarnados en una piel de cordero, pero que en su fondo contiene alma de lobo es la indiferencia. Aparentemente inofensiva, la indiferencia transcurre alegremente en nuestros días; felices quienes la poseen por “no hacer daño a nadie”, pero ignorantes de “lo que dejan de hacer”.

La indiferencia puede llegar a ser más cruel que el odio; ya que su aparente tranquilidad alberga en su interior y desprecio solemne y cuantioso. El hecho de no decidir, no de postularse ante un dilema puede significar una ignorancia o desconocimiento; o a su vez puede ser un símbolo de total repelencia.

¿Qué es si no un voto en blanco en unas elecciones? No es, como los políticos quieren interpretar, un voto indiferente. Quien es indiferente de verdad no acude a votar, se queda en su casa haciendo cosas más interesantes que mostrar su indiferencia en forma de papeleta. Sin embargo, quien vota en blanco se queja de todos los candidatos, por unos u otros motivos.

La indiferencia no es tan inocente como parece. Es ruin y miserable. No sentir interés por algo o alguien es realmente indeseable; es triste y duro.

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23 diciembre 2007

Vacaciones de Navidad


Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año.
Charles Dickens

Y por fin Navidad, por fin vacaciones. Aunque el término vacaciones para un estudiante universitario no es el más acertado en estas fechas; ya que la mayoría de las jornadas Navideñas las pasará entre mantecados y apuntes preparando exámenes en febrero.

Aun así, estas vacaciones vienen realmente bien. Son dos semanas en las que no hay que madrugar por obligación, en las que uno se acuesta cuando quiere sin pensar en el día siguiente, donde se reúne con familiares y amigos, donde se recupera un ambiente familiar y cordial y donde los bolsillos parecen tener agujeros, porque el dinero se pierde con mucha facilidad.

Naturalmente, la Navidad no es una fecha entrañable para todos. Hay quién la detesta, como hay quién detesta el 7 de abril (por decir una fecha). El problema que tiene la Navidad es que tiene impregnada una cantidad ingente de recuerdos que tienden a florecer por estas fechas, y que, según la infancia de cada uno, o la vida de otros, pueden evocar sentimientos contrarios según las personas.

Aun así, la Navidad es y será, espero que por mucho tiempo, la excusa perfecta para reunirse con gente que vive lejos y con amigos que durante el resto del año no mantienen contacto asiduo con nosotros.

Por eso yo propongo para este año, a todos aquellos que no tienen en buena consideración estas fechas, que abran un poco su corazón, que se inunden de este espíritu de cordialidad y compañerismo y hagan de estas navidades la referencia para las futuras, cargadas de felicidad y recuerdos entrañables.

Os deseo una feliz Navidad a todos.

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19 diciembre 2007

Sentir y Pensar


Hay que sentir el pensamiento y pensar el sentimiento.
Miguel de Unamuno

El hecho de pensar es inherente al ser humano y es la prueba más evidente de su existencia, como así declaró Descartes con su famoso “cogito ergo sum”. El hecho de tener siempre una serie de interrogantes denota en cada uno de nosotros un entusiasmo e interés por la vida y el mundo que nos rodea.

Sucede a veces que intentamos buscar respuestas a preguntas mal formuladas, o a cuestiones inconclusas. Nos rebanamos el cerebro en busca de unos porqués que el hombre lleva una Historia entera preguntándose, y nos decepcionamos cuando no somos capaces de contestarnos.

Igual nos ocurre con aspectos relativos al comportamiento, e incluso a nuestros estados de ánimo. Nos incomodamos con ciertos pensamientos y sensaciones que ocurren en nosotros, e intentamos dar una explicación racional a algo que no tiene más esencia que el corazón.

Buscamos los motivos de nuestra tristeza o desolación. Y todo tiene una respuesta, un porqué o una razón de ser, pero buscamos esos motivos en ámbitos equivocados. Buscamos una explicación a nuestra tristeza en ocasiones en las que tal vez tan sólo se deba a un desajuste de hormonas o cualquier otra reacción química que desconocemos. Y al no encontrar una respuesta en el ámbito que buscamos, nos decepcionamos y ahonda entonces nuestro pesar; ocurriendo en un círculo del que no podemos escapar.

Cierto es, como he dicho en otras entradas, que el equilibrio es muerte, y el dinamismo parte de la vida; pero cierto es también que necesitamos parte de equilibrio para desarrollar otros aspectos de la vida. Sucede con la racionalidad y aspectos vitales, así como con el equilibrio y el sentirse vivo, algo parecido al principio de Heisemberg: que no podemos conocer la posición y cantidad de movimiento al mismo tiempo; por tanto, que no podemos tal vez apreciar la vida, pensar sobre ella y/o reflexionar mientras estamos viviendo intensamente. Pensar sólo se puede en estático, y vivir en dinámico.

Por eso es tan difícil hacerle caso a Miguel de Unamuno.

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16 diciembre 2007

Victorias y Derrotas


El honor es como las cerillas: solo sirve una vez
Arthur Schopenhauer

Es más que sabido que en esta vida a veces se gana, y a veces se pierde; y es aún más que sabido, que siempre es más divertido cuando se pierde. Y eso deben pensar los dirigentes y coordinadores de las campañas electorales cuando planifican para justificar de esta manera su “todo vale”.

Hay muchas formas de ganar, y muchas de perder. Se puede perder por mala suerte o porque simplemente nuestro adversario es mejor. Y cuando uno pierde en esa última circunstancia, uno agacha la cabeza, lo asume, y le proporciona subconscientemente una legitimidad.

Sin embargo, cuando se recurre sistemáticamente a la picaresca, y a veces tendiendo a la jugarreta; uno no asume la derrota como tal, sino que le quita legitimidad a la victoria, y es incapaz de asumir que el ganador es mejor que uno.

Por otra parte, quien juega al “todo vale” y gana siente un dolor en la conciencia, una mosca pequeña y cojonera que lo persigue donde quiera que vaya. Y quiere creerse este ganador que ha ganado con honor y legitimidad; pero él es consciente de que no; y por eso, por ocultar sus infamias, miseria y ruindad se vuelve agresivo contra sus antiguos rivales; y no se conforma con haberles arrebatado la victoria de forma deshonesta, sino que quiere quitarlos de en medio para no tener que mirarlos a los ojos, para no avivar su dolor en la conciencia.

Prefiero perder con dignidad y dormir tranquilo; que ganar y no poder volver a ver mi rostro ante el espejo.

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12 diciembre 2007

Pactos Electorales


El poder conseguido por medios culpables nunca se ejercitó en buenos propósitos.
Tácito

Se ha hecho público recientemente un pacto de Gobierno entre Loderio, Campos y Rico. Los actores se han quitado al final la careta: Campos, aquel activista que promulgaba los derechos de los estudiantes, aquel líder de masas que todo lo daría por sus votantes estudiantes apoya públicamente una plataforma donde una parte de sus miembros (véase artículo del 9 de diciembre publicado en la Opinión de Granada por D. Pascual Rivas Carrera) no apoya el sufragio universal y prefiere el voto por claustro; Rico, que ha confirmado que su candidatura iba única y exclusivamente en pro de hundir a Rafael Payá; y Lodeiro, que no le importa agarrar los programas ajenos por tal de calentar el sillón del rectorado. Y ahora, todos juntos, caminan de la mano.
Sin embargo, Rafael Payá lo hace solo. Seguramente camine solo por no querer vender parte de su programa a cualquiera, por ser íntegro y mantener su lealtad a unas ideas y a una campaña positiva que ha mantenido siempre. Ha demostrado que no le interesa el poder descarado, sino creer en la Universidad de Granada y luchar por ella, mejor o peor, pero a su manera.

Es por esta ansia de poder por lo que todos los alumnos debemos votar el jueves 13. Debemos votar en contra del “todo vale”, de los programas inviables y ajenos; debemos votar a favor de las ideas, de la independencia, de la integridad, de la autenticidad y de la credibilidad. Y creo que Rafael Payá, a día de hoy, ha demostrado reunir estas cualidades.

Hay muchas cosas en juego, y tu voz es importante. Pero votes a quién votes, vota el día jueves.

Publicado 11 de diciembre en el Foro de la ETSSIT de la Universidad de Granada
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09 diciembre 2007

Inquietudes Artísticas


El arte es una pausa, un encuentro de sensibilidades
George Bernard Shaw

El arte es una inquietud plenamente humana. Todos, de alguna u otra manera somos amantes de la belleza, de lo estético y de lo virtuoso. Esta entrada no pretende dar una definición de arte, entre otras cosas, porque yo no la tengo muy clara, sino más bien invita a una reflexión de la necesidad o de la existencia de un componente artístico en nuestras vidas.

El arte es producto de exceso de tiempo libre. No implica esto que una persona ocupada no pueda ser amante del arte o sea un creador; pero el arte es un producto del ocio, del tiempo libre. Alguien no puede estar en una mina y pintando cuadros a la vez.

Cuando el hombre se ve liberado de sus obligaciones acude al arte para rellenar su tiempo. Asimismo, es en gran parte en el tiempo de ocio donde acuden a nosotros los sentimientos más puros y de distinto signo, como el amor y el desamor.

Surgen también por tanto las inquietudes artísticas en nosotros en forma de una necesidad imperiosa de comunicar sentimientos. El arte es la expresión de los sentimientos. No hay mejor forma de describir el alma que mediante la expresión artística.

Queda por tanto claro que la mayoría de nosotros disponemos de tiempo libre y de sentimientos; por lo que es más que usual la canalización de las inquietudes del alma a través del arte. Por eso todos nosotros tenemos un artista dentro que debemos explotar.

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06 diciembre 2007

Constitución Española


Una buena Constitución es infinitamente mejor que el mejor déspota.
Thomas Macaulay

Hoy es un día a celebrar por los demócratas: celebramos el día de la Constitución Española. La verdad es que esta fiesta no tiene una gran repercusión en nuestra sociedad, ni hay grandes fiestas, ni grandes actos solemnes, ni es un día marcado en la agenda política. No le llega ni a la suela de los zapatos al día de la Independencia Americana.

A¿Y por qué? Realmente no lo sé, aunque intuyo que varios factores influyen. El primero y quizás el más importante es la poca conciencia de la importancia que tiene nuestra actual Constitución, de la estabilidad política que ha proporcionado al país en los últimos treinta años, y de cómo ha hecho a España proyectarse entre las potencias mundiales.

El segundo punto puede ser por la ignorante confusión entre lo español y lo franquista. En la España acomplejada en la que vivimos, proclamar una bandera de España y gritar “¡Viva España!” trae connotaciones nostálgicas o escalofríos de tiempos pasados. Debemos superar nuestro pasado como pueblo y debemos sentirnos orgullosos de nuestra nación y de nuestra Carta Magna.

Sin duda, el gran problema que tiene la Constitución es que tiene a los enemigos en casa. Sus mayores detractores son quienes se alimentan de ella, quienes viven a costa del Estado Derecho y del amparo de unas libertades que ha proporcionado el consenso del 78. El problema que tenemos los españoles es que somos olvidadizos en exceso y no comprendemos el gran valor y el gran respeto que le debemos a la actual Constitución.

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02 diciembre 2007

Dar y Recibir


La gratitud de muchos no es más que la secreta esperanza de recibir beneficios nuevos y mayores.
François de la Rochefoucauld

El ser humano no puede entenderse como un individuo aislado, como un autómata que no procura más que su supervivencia, su bien o su felicidad. El ser humano no puede ser estudiado ni analizado fuera de unos marcos sociales, fuera de una actividad de interrelaciones entre semejantes y el medio.


Una de estas relaciones con el medio es la función “dar”, y su inversa “recibir”. La función “dar” es abstracta, en el sentido de que abarca un amplio abanico de subfunciones y concretizaciones; pero entenderemos por “dar” la suma, el aportar algo sobre otro individuo, y el “recibir”, el obtener beneficio o perjuicio procedente de otro individuo.

La vida transcurre pues en medio de una serie de funciones “dar” y “recibir”, que van desde un saludo a dinero. Prácticamente el mundo funciona como una amalgama de estas dos actividades fundamentales.

Lo que hace peculiares a estas funciones, al menos a la función “dar”, es que nunca se hace gratis. Siempre que alguien da, espera recibir. El egoísmo humano es así, y nadie puede evitarlo. La diferencia entre un avaro y un generoso es el cambio que exigen; pero todos exigimos recibir a cambio de dar.

Algunos se conforman con un simple agradecimiento, en forma de sonrisa o de fórmula coloquial. Otros esperan mucho más beneficios; intercambian favores o compran y venden favores u objetos a cambio de un precio. Todo lo mueve algún interés; incluso el parecer desinteresado lleva implícito el interés de parecerlo.

El problema llega cuando el individuo que espera recibe menos de lo estipulado por él. Y no sentimos ofendidos. Nos molestamos incluso cuando alguien no nos agradece nuestra labor, o no es reconocida. Somos tan vanidosos o más como creemos. Somos orgullosos; y a veces, cuando nuestra vanidad u orgullo es atacada o es puesta en evidencia, recurrimos a parecer indiferentes y hacer creer al interlocutor que sólo comentábamos y que en ningún caso nos quejábamos. Pero lo cierto es que a todo el mundo le molesta cuando lo que recibe no se adecua con lo que él cree que merece.

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29 noviembre 2007

Aprendizaje


Hay ciertas cosas que para hacerlas bien no basta haberlas aprendido.
Lucio Anneo Séneca

El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. No estoy seguro si podemos atribuirle esta hazaña a todo la especie o a algún subconjunto de ella; pero lo cierto es también hay quien acaba quitando la piedra a base de darle patadas al tropezarse.

Hay individuos en la especie humana que no consiguen aprender jamás. Hay otros tanto, que simplemente no quieren aprender; o que lo que han aprendido no acaban de creérselo. Hay también un apartado para los ilusos, para aquellos que creen que las personas cambian, que cada persona es un mundo, que todos somos diferentes. Es cierto que sí, que todos somos diferentes; pero también es cierto que todos nos movemos por unos determinados patrones de comportamiento, que el ser humano es ser humano, y todos somos seres humanos, precisamente por nuestros parecidos, por nuestras características comunes; y una de ellas, inevitablemente es de la de no aprender, u olvidar demasiado rápido.

Yo estoy a favor de la memoria selectiva, entiendo que es necesario olvidarnos de cosas para poder seguir afrontando la realidad y la vida; pero a veces olvidamos demasiado rápido, y es este un factor fundamental para que seamos incapaces de aprender: no asumimos nuevos conceptos, no asumimos cambios en los conceptos ya establecidos.

Tendemos a pensar que esta vez puede ser diferente, a dar oportunidades a mansalva. No. Todos tenemos una oportunidad para todo; un comodín, en el que se nos otorga el beneficio de la duda. Pero sólo uno. Y una vez gastado ese comodín, si volvemos a caer no tenemos perdón, ni excusa, ni oportunidades. Todos tenemos derecho a equivocarnos; pero también tenemos la obligación de aprender, por nosotros mismos y por el resto de personas que sufren nuestras caídas.

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26 noviembre 2007

Sonrisas


La sonrisa es una verdadera fuerza vital, la única capaz de mover lo inconmovible.
Orison Swett Marden

La entrada de hoy es un tanto especial, porque se sale de mi dinámica habitual de escritura, la cual consiste en tratar un tema que directa o indirectamente ha surgido en mi vida, o sobre el que puedo reflexionar en primera persona. Esta vez, esta entrada, es una sugerencia, es un “por qué no escribes sobre…?”. Más bien es un “¿y por qué no?.

El tema que me han sugerido ha sido la sonrisa. ¿Qué es una sonrisa? Claramente el quid de la cuestión no se encuentra en el qué; sino en el qué representan. Una sonrisa implica bienestar cuanto menos, simpatía, paz, receptividad, acogida. Nos enamoramos de las sonrisas no por su forma ni por su estética, sino por lo que transmiten, por lo que imaginamos a través de ellas. Porque vemos la felicidad en una boca, y ansiamos beber de ella.

Las sonrisas son motores del mundo, son las mensajeras de la paz, los frutos de la alegría y los nietos de la felicidad. Una sonrisa, al igual que una imagen, puede decir más que mil palabras; puede contar secretos inconfesables y puede delatar estados del alma.

Al igual que todo en la vida hay muchos tipos de sonrisas: alegres, melancólicas, corteses, hipócritas, celestiales, perversas, irónicas, sarcásticas. El mundo está lleno de ellas, y aun que no seamos conscientes de ello, pasamos la vida buscando la sonrisa perfecta, mirando rostros en busca de aquella que consiga transmitir lo que tanto andamos buscando: felicidad.

Sin duda las sonrisas han sido el delirio de poetas y artistas. El mismo Da Vinci consiguió sembrar el misterio acerca de la sonrisa más célebre del planeta. Las sonrisas son y seguirán siendo uno de los grandes misterios del ser humano.

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23 noviembre 2007

Equilibrio


Desafortunadamente, el equilibrio de la naturaleza estipula que la super-abundancia de sueños se paga con el aumento de las pesadillas.
Peter Alexander Ustinov

Aristóteles era un fiel defensor del equilibrio; siempre defendiendo la virtud como la mitad entre dos extremos, el justo centro como sitio más acertado y censurando siempre los extremos.


En cierto modo, yo me considero aristotélico, en el sentido en que procuro siempre encontrarme a igual distancia de la izquierda y la derecha, del suelo y el cielo. Quizás pase la vida buscando un equilibrio emocional, un equilibro en la vida que aporte estabilidad.

Ayer, después de una conversación, comprendí que el equilibro es síntoma de muerte, de descanso, de abandono. En el cuerpo humano por ejemplo, cuando los vasos sanguíneos encuentran el equilibro entre sus presiones, el cuerpo muere.

Igual pasa con la vida; uno se siente realmente vivo cuando sufre o goza; cuando llora o ríe; pero no se siente vivo cuando está tumbado en su cada durante horas mirando al techo.

La vida es pues dinamismo; y la muerte lo perfecto, lo estático. Y aun así, orientamos la vida en pro de la búsqueda de lo estático, de lo perfecto; cuando es la perfección lo que verdaderamente acaba con nosotros. Hemos, por tanto, de procurarnos metas lejanas, para continuamente estar dando dinamismo a las acciones. Hemos también de sucumbir ante la paradoja de alegrarnos cuando sintamos pena; porque esa es una señal irrefutable de que estamos vivos.

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22 noviembre 2007

Pérdidas


Cuando una batalla está perdida, sólo los que han huido pueden combatir en otra.
Demóstenes

Queda claro que en esta vida unas veces se gana, y otras se pierde. Y queda claro también que quien no arriesga, jamás ganará; y ya no sólo eso, si no que además ya ha perdido.


El principal motivo por el que no arriesgamos en la vida es por miedo a perder; y siempre se nos olvida que si no arriesgamos jamás podremos ganar. Aquel que algo espera de la vida, debe arriesgar siempre que pueda, para ganar lo máximo posible; y deber llegar a comprender que la amargura de una pérdida tiene tan sólo el alcance que cada uno quiera otorgarle.

Ya he hablado en más de una ocasión de esto; hice no hace mucho una reflexión de por qué nos asusta la pérdida, y que es lo que realmente lamentamos con esta pérdida.

De lo que nos lamentamos es la inversión en tiempo y esfuerzo que hemos hecho por una idea, persona o relación. Eso es lo que nos incordia y lo que nos produce pena. Porque si hay algo impagable en esta vida, eso es el tiempo. El tiempo es probablemente el tesoro más preciado que poseemos, y a veces somos incapaces de darnos cuenta.

Por tanto, cuando algo a lo que le hemos dedicado tiempo, esfuerzo, sonrisas y lágrimas acaba por zozobrar; nos sentimos apenados. Y lo que sucede es que no nos damos cuenta de lo que ganamos; no sabemos verle el lado bueno a lo negativo; no sabemos apreciar la experiencia, los recuerdos y las sensaciones que esa idea, proyecto o persona nos ha concedido. No nos damos cuenta de que ese tiempo ha sido bien invertido; no en pro de ninguna idea o persona, sino en beneficio nuestro.

Lo que debemos hacer pues, es vivir cada día con la mayor intensidad posible, arriesgar cuanto podamos, sin miedo a perder; sin miedo a un futuro que raramente se parece al que nosotros habíamos imaginado. No perdamos tanto tiempo imaginando lo imaginable, creyéndonos que eso que imaginamos alguna vez pueda cumplirse. Esperemos que el futuro venga solo, sin prisas, sin precipitaciones. Recibamos al futuro mirando hacia otro lado; viviendo nuestra propia vida.

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19 noviembre 2007

Odio


El odio del contrario es el amor del semejante: el amor de esto es el odio de aquello. Así, pues, en sustancia, es una cosa misma odio y amor.
Giordano Bruno

Hay quien cree que la vida está basada en pasiones; que somos esas pasiones y que debemos escuchar el corazón a cada instante de nuestras vidas. Otras corrientes del pensamiento piensan sin embargo que las pasiones entorpecen al ser humano, que sólo son un impedimento para distraer al hombre de su senda. Quizás ambas sean ciertas.


No todas las pasiones deben ser positivas; hay también pasiones negativas que a su vez indagan en cada uno de nosotros, en lo más profundo de nuestras almas. Uno de ellas es el odio. Un hombre que odia puede ser la estampa más terrorífica que pueda hallarse a lo largo de la vida. Y se incrementa si además considera el odio como razón de ser y/o motivo de existencia.

Todos hemos odiado alguna vez. Algunos más, otros menos. El ser humano es demasiado mezquino como para no haber odiado jamás. Igual de mezquino que amando.

No se tiene capacidad de odiar ni de amar. Se tiene capacidad de sentir, inteligencia emocional. Y aquel que bien ama, bien puede odiar; y aquel que tanto ama, eso mismo puede ser capaz de odiar. Estos sentimientos pueden ser los extremos del amplio segmento del corazón.

Muchas veces sucede que nos creemos incapaces de sentir alguna de estos dos sentimientos; y este escepticismo se amplía cuando sentimos su opuesto. Pero todos sabemos odiar; y a veces odiamos tanto que dejamos de saber por qué odiamos; y nos llega hasta a dar igual. Sucede también que es a veces el odio el que nos mantiene vivos, el que nos da un sentido. Podemos llegar a amanecer por odiar, por una venganza; y odiando podemos sentirnos completos, e incluso felices; con una menta, con un objetivo.

Pero uno de los problemas que tienen los sentimientos llevados a su extremo, como cualquier otro extremo, es que no son infinitos; que son temporales, que se van un día al igual que vinieron, y podemos llegar a ser incapaces de comprender ni recordar la semilla de nuestro odio. Todo sentimiento nos parece ridículo mirando hacia atrás.

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