24 mayo 2007

Campaña Electoral


Los amigos son para las ocasiones, salvo en determinados círculos político-económicos, en los que las ocasiones son para los amigos
Jaime Perich

Estamos en campaña electoral, algo que no habrá pasado desapercibido para nadie. Las calles están inundadas de mensajes y caras de candidatos a las alcaldías, pidiendo el voto ciudadano.

Lo que sorprende de esta campaña, que quizás sea lo normal pero debido a mi escasa experiencia política me sorprende; son los mensajes de los discursos de los políticos. Ya los alcaldes no se preocupan de ensalzar su buena gestión durante los cuatro años en los que han estado a cargo de una ciudad; ni la oposición a señalar dentro de esa gestión y organización el ayuntamiento donde están las cosas mal y qué alternativas proponen.

No señores, eso es cosa del pasado. Hoy en día, las campañas electorales están más cerca de un programa del corazón que de un debate político. Ahora, los políticos solicitan el “no voto” de sus rivales, piden claramente que se les vote a ellos por no votar a otras fuerzas políticas. Vamos, que hasta ellos saben que son el mal menor para la sociedad y la ciudad.

Y es que la política hoy en día se ha convertido en un juego y en un negocio. Es bastante lucrativo estar al cargo de un ayuntamiento, y es rentable; porque por las malas gestiones no se penaliza ni sanciona.

España necesita una nueva forma de hacer política, una nueva generación de políticos que, para empezar, crea en sus ideas y las lleven a cabo. Que crean en algo que no sea en el lucro y el poder; que crean en que mejorar lo que hay es posible. Es difícil, pero soñar es gratis, por ahora.

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23 mayo 2007

Jornadas de Reflexión


Un Estado donde queden impunes la insolencia y la libertad de hacerlo todo, termina por hundirse en el abismo.
Sófocles

Una vez más los políticos vuelven a faltar a las normas básicas de una democracia. Ya pasó entre el once y catorce de marzo de dos mil cuatro. Y vuelve a pasar otra vez, en Granada, pero esta vez de forma tan evidente y ruin que no levanta otro sentimiento que no sea el desprecio.

El Partido Socialista desde su sede regional de Sevilla convoca para la jornada de reflexión un botellón en Granada. Y es que claro, como una vez funcionó y quedaron totalmente impunes, ¿por qué no intentarlo otra vez?

El problema de la democracia viene cuando las personas se hacen más fuerte que las leyes; cuando éstas son sólo usadas con fines partidistas y oportunistas. En democracia, la ley es quién manda. El poder que en una monarquía se le atribuye al rey, en democracia se le otorga a la ley, que se supone consensuada y acatada por el pueblo. Si no se respetan las reglas del juego, esto se convierte en ver quién hace la trapería más grande. Cada vez que una infracción de este tipo no se castiga, se está incitando a volverse a cometer. Si no se está de acuerdo en una ley, se debe luchar por que ésta sea modificada; no aplicar justicia cada cual con su mano.

Llevamos unos años en España donde la política se está convirtiendo en un juego sucio en busca de poder y ambiciones. Ya no se cree en las ideas. Los discursos se basan cada vez más en el “y tú más”, en el atacar al adversario político antes que ensalzar las virtudes propias. Ya no se promueven las ideologías, se carga contra las opuestas. Parece no haber límites para alcanzar el poder, como bien demuestra el Partido Socialista con esta moda reciente de sabotear las jornadas de reflexión.

Pero no olviden ustedes que quien siembra vientos, recoge tempestades. Miren a la década de los treinta si no.

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22 mayo 2007

Voluntad


Hoy es un buen día para empezar
Ricardo Arjona

Tendemos a hacer planes. Es una gran parte vital del ser humano, como ya he dicho en otras entradas, en la última para no ir más lejos. Hay que buscarse objetivos y soñar despiertos. Pero también hay que llevarlos a cabo.

Como dice el refrán: del dicho al hecho hay un trecho. Las palabras y los planes son bonitos; pero el mundo no se mueve con frases ni oraciones; se mueve con acontecimientos y acciones. Lo mismo pasa con nuestras vidas. Hay que soñar, hay que planificar; pero hay que llevarlos a cabo, hay que plasmar en realidad las ideas y proyectos.

Normalmente es la pereza el principal obstáculo para que todo esto sea posible. Siempre mañana es preferible a hoy a la hora de realizar cualquier actividad que no suponga una emergencia o un deseo incontrolable y desenfrenado. Pero debemos luchar contra eso, contra el posponer indefinidamente nuestros planes.

También es cierto que con el simple hecho de planificar, ya se disfruta; y aunque no llegue nunca a consumarse, uno ha disfrutado maquinando en su cabeza como va a ocurrir todo. Pero cierto es a su vez que el goce es mayor cuando uno recuerda que ha cumplido lo que se había programado.
La fuerza de voluntad es sin duda una gran virtud. La voluntad nos realiza. Nos hace sentirnos dueños de nosotros, de sentirnos capaces. No hay que esperar a mañana para emprender esas actividades que no son de un solo día, sino que más bien necesitan de cierta constancia para hacerse. Y hoy es un buen día para empezar.

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21 mayo 2007

El porqué de un porqué


Aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los "cómos".
Friedrich Nietzsche

Hay días en los que uno no sabe muy bien por qué está vivo, qué hace en y con su vida, por qué se levanta por las mañanas, y por qué sigue acostándose. Siempre tiene que haber un porqué en la vida, o quizás, la vida misma sea un porqué.

Es necesario tener unos objetivos en la vida, unas aspiraciones, unos sueños, un día a día, un porqué. Incluso es preferible tener más de uno, por si alguno de esos pilare sobre los que sustentamos la vida se cayera, poder agarrarnos a otros para poder flotar en la realidad.

El ser humano necesita darle una trascendencia en su vida. No se conforma con ser un paseante, uno más en la gran escala de la vida. El hombre no se considera una casualidad, y si así lo hace, tiene una necesidad de demostrarle al azar que éste hizo bien.

Tendemos a mirar por encima del hombro al resto del planeta. Podemos hacerlo, desde luego, pero tal vez debamos ser más modestos y domar esa soberbia tan nuestra.

Se siente miedo y desilusión cuando uno empieza a creer que no es nadie en el Universo, que no somos más que polvo, que no somos más que nada. Y es probable que por eso el ser humano a lo largo de la historia se haya preocupado de recopilar historias, hazañas, literaturas y demás artes para dar trascendencia a unas vidas, que ya no aspira a sobrevivir, sino a vivir.

Y son esas artes y esa historia la que nos enseña a cómo actuar, la que nos explica muchos porqués y la que abre nuestra cabeza en busca de más aspiraciones y más objetivos vitales. Cuando leemos un libro, vemos una buena película o contemplamos un cuadro, sentimos como que tenemos que hace algo en la vida, nos sentimos más llenos, más enteros, y con ganas de no pasar desapercibido ante el mundo.

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17 mayo 2007

Obviar la existencia


Si nunca se habla de una cosa, es como si no hubiese sucedido
Oscar Wilde

Existen multitud de dificultades a la hora de decidir si algo existe o no existe. La forma más trivial, elemental e intuitiva de hacerlo es distinguir entre lo tangible y lo intangible; pero esa subdivisión no llega a ser del todo cierto, porque estaríamos negando la existencia de sentimientos, entre otras muchas cosas.

¿Cómo podemos concretar entonces sobre si algo existe o no? Decía George Orwell en su gran obra 1984 que “si tú crees que estás volando, y yo creo que estás volando: entonces estás volando”. Y algo así sucede en realidad: la existencia al fin y al cabo no llega a ser más que un concepto subjetivo.

Realmente estas dos ideas de existencias son completamente distintas aunque se usa el mismo término para ambas. Por ejemplo: ¿Existe Dios? Dios existe en el sentido en que alguien habla de Dios, y todo el mundo puede entender el concepto y asumirlo; ¿pero está presente en nuestra realidad? ¿existe Dios? Esa existencia es diferente a la anterior. En ese aspecto, el castellano lleva a una mal interpretación constante de la existencia. Hoy en día, no se puede saber si existe Dios.

Volviendo a la subjetividad de la existencia, cada individuo tiene conciencia de la existencia de distintos entes e ideas; y aquellas que ignora, realmente no existen para él. Algunos, es cierto, pueden alterar su vida o su estado actual; pero la mayoría pasan desapercibidas y el individuo ni los siente ni los padece. La ignorancia por tanto niega la existencia.

Lo mismo sucede con lo que se obvia. No se tiene certeza de existencia algo que sólo el individuo cree. Para llegar a saber algo, es normalmente necesario confirmar ese conocimiento con otras personas o documentos. Siempre se queda una vaga idea, de la que podemos estar casi seguros, pero necesitamos confirmar con otras fuentes para reafirmarnos en nuestro conocimiento; y si no lo hacemos, es porque la reafirmación se ha producido en un corto periodo de tiempo hacia atrás, o ha sido recientemente adquirida.

En el momento en que se confrontan las ideas, surge la duda. Salvo cuando uno se aferra a la idea fanáticamente, haciéndola más una cuestión de orgullo que de conocimiento.

Es necesaria por tanto la comunicación para el conocimiento. Es necesario reafirmar nuestras ideas. Dejar de creer para llegar a saber. Por eso hablar sobre lo que se duda puede hacer que la incertidumbre desaparezca.

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15 mayo 2007

La Fe en el Presente


Es preciso considerar el pasado con respeto y el presente con desconfianza si se pretende asegurar el porvenir.
Joseph Joubert

El tiempo ha sido una de las obsesiones primeras de la Humanidad. El hecho del condicionante espacio-tiempo que rige nuestras leyes físicas y nuestro día a día nos obliga a otorgarle una importancia a veces quizás exagerada.

El control del tiempo siempre ha sido un sueño plasmado en novelas de ciencia – ficción, así como en el cine. Poder moverse por la línea temporal que rige el universo ha sido, y será, uno de los sueños imposibles del ser humano, como el de la eterna juventud, aunque este último viene siendo una derivación del mismo problema sobre el tiempo.

El problema que tiene el ser humano con el tiempo aparece ante la imposibilidad tanto de poder cambiar el pasado como de prever el futuro. El hombre no puede ceñirse nada más que a su presente. Pero hasta el presente es relativo. Llamamos presente de igual manera tanto al momento concreto, a un punto en la línea temporal del tiempo, como a un intervalo de tiempo, cuyo centro es el ahora mismo. Por ejemplo, hablamos de presente de igual forma de ahora misma, de hoy, o de este año, según la referencia que tomemos para hacer la medición. Si al final, todo es relativo, pero eso es otro tema.

La angustia que provoca el tiempo también, es que muchas veces somos incapaces de conocer el verdadero presente. Conocemos el pasado. Es más, numerosos hechos los entendemos una vez transcurridos cierto tiempo que nos permiten analizarlos y contextualizarlos; pero el presente aún no tiene contexto claro.

Acude la duda a nosotros respecto a acciones fugaces, ante cosas que varían continuamente en el tiempo, y que no se mantienen constantes, como son por ejemplo sentimientos, gustos o apetencias. En el presente, sólo podemos tener la confianza de que todo se mantenga igual que en el pasado, del que ahora sí tenemos cierta certeza. Pero, como con todo, nadie nos puede asegurar que esas cosas sigan siendo tal y como las creemos o las creíamos. Todo es fugaz y todo cambia.

En cierta medida, la vida es cuestión de fe. Fe en las personas, en las acciones y en las palabras. Realmente no tenemos certeza de nada y fe en demasiado.

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12 mayo 2007

Ira


La ira es una locura de corta duración.
Quinto Horacio Flaco

La ira puede ser junto con el amor el sentimiento más puro y profundo que exista. Nunca pasa desapercibida, y rara vez es fácilmente se puede camuflar o disimular. Es fácil leer en el rostro, y en concreto en los ojos, la ira.

La ira y el odio han sido siempre mal vistos. Conducen a la destrucción y al desorden, al caos. Remueven las entrañas de cada individuo y estruja el cerebro para encontrar un modo de crear sufrimiento y malestar. Sin embargo, es esa constante búsqueda y esa constante alteración la que nos mantiene vivos: son las sensaciones las que hacen a uno sentirse realmente vivo.

No llega a molestar el odio. De alguna forma, lo elegimos nosotros. Pero como todas las sensaciones y sentimientos, no dura para siempre, y en algún momento, cesa por completo. Es entonces cuando llegan los efectos secundarios del odio: el arrepentimiento. Una vez que hemos rehusado el cabreo, vemos las cosas de forma diferente; e incluso a veces nos cuesta entender por qué hemos realizado o dicho cosas. Si el odio y el amor duraran para siempre, ambos serían más fáciles de soportar.

Uno cuando está enfadado, debe ser consciente de que ese estado no es para siempre, que en algún momento cesa. Pero eso es lo verdaderamente complicado. Se convierte en uno de los eternos dilemas: razón contra corazón. Es muy difícil de aplicar normas racionales en momentos donde los sentimientos afloran y se encuentran tan presentes. Es complicado medir las palabras ante los impulsos vitales que nos incitan y nos arrastran a decirlas, así mismo pasa con las acciones, que son difíciles de contener cuando en nuestro interior sentimos el deseo de realizarlas a toda costa.

Es aquel que contiene sus emociones y sabe canalizarlas y dosificarlas el que es dueño de sí mismo. El que en cada momento de su vida puede elegir hacia dónde dirigirla, y que además, está seguro de adónde la dirige. Es aquel, el que puede pensar con claridad en medio de la tempestad de sensaciones, el que puede controlar su mano y su lengua en momento de auténtica ira. El que comprende que todo sentimiento es fugaz, que las cosas pasadas un tiempo se conciben de otra manera. El que es suficientemente orgulloso como para no desear arrepentirse de nada de lo que hace, el que es siempre capaz de salirse de su cuerpo por un momento y determinar una decisión correcta, pensando siempre en el futuro y en sus consecuencias.

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09 mayo 2007

El Clima y las Personas


Yo soy yo y mis circunstancias
José Ortega y Gasset

¿Somos realmente independientes y libres? Creo con el paso de los días cada más que no. Todo nos influye, todo tiene eco en nuestras vidas. Realmente es difícil no dejarse influir por las personas; pero éstas no son nuestra única influencia.

No podemos ser siempre lo que pretendemos ser. La vida tiene demasiados factores, demasiadas condiciones ajenas a la razón; e incluso la razón se condiciona y se labra según acontezcan unos u otros hechos.

Pensaba esta tarde yo, ante mi falta de voluntad ante todo que el clima por ejemplo, condiciona las vidas, y por ende condiciona a las personas y a sus hábitos, a su cultura e incluso al carácter. Los cambios de temperatura son siempre críticos. El cuerpo, por razones que yo desconozco, se vuelve perezoso y reacio a los cambios y a los excesos. El estudio de las culturas con respecto los climas podría ser sin duda un tema interesante de investigación.

Todo nos condiciona. Podría decirse que no somos más que lo que podemos ser, lo que nos dejan ser. Pero el hombre siempre tendrá en su soberbia el concepto de libertad como una realidad suya; cuando realmente es un concepto relativo y difícil de definir. Pero eso será otro día…

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07 mayo 2007

Saltar al Vacío


Sin riesgos en la lucha, no hay gloria en la victoria
Corneille

Hay veces en la vida en las que uno no está seguro de si está siguiendo el camino correcto. Incluso hay veces en las que uno no sabe si quiera si está siguiendo un camino.

La incertidumbre es un tema que ya he tratado en este blog en repetidas ocasiones, pero es que es algo bastante inherente a mi persona que no puedo desprender con tanta facilidad. Hay quién está demasiado acostumbrado a pisar sobre donde otros ya han pisado, y cuando pierde esa referencia no sabe qué loseta pisar, y siente miedo.

Debe ser una sensación parecida a la primera vez que un paracaidista salta. En realidad debe ser parecido a cualquier primera vez, las primeras veces siempre son duras en todo. No sabemos con certeza qué va a pasar. No sabemos qué nos deparará el futuro. ¿Se abrirá el paracaídas? ¿Y si no? Pero seguramente se paracaidista no puede dejar escapar la sensación de caer hacia el vacío.

Hay personas que se superan a sí misma por conseguir algo que quieren, y que son capaces de afrontar. Realmente, casi siempre que alguien quiere algo enérgicamente, lo consigue. Querer es poder, que dicen por ahí. Sin embargo, existe también mucha gente que no sabe lo que quiere, no sabe si se ha montado en el avión porque realmente quiere saltar y sentir el viento en la cara y como el estómago se le encoge una vez que salta, o simplemente ha sido un capricho que le está aportando más sufrimiento qué placer.

En cualquier caso, hasta que el paracaidista no salte, no sabrá si ha merecido o no la pena. No podemos comparar con las cosas que aún no han pasado. Y vivir es, precisamente, pasar cosas cada día.

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06 mayo 2007

Cambio Político


Cuando la lucha entre facciones es intensa, el político se interesa, no por todo el pueblo, sino por el sector a que él pertenece. Los demás son, a su juicio, extranjeros, enemigos, incluso piratas.
Thomas Macaulay

El clima político español va llegando cada vez más a una tensión y unas diferencias serias. La política hoy está convertida en un forofismo realmente parecido al que tienen los hinchas de fútbol hacia sus equipos: sin ninguna lógica ni sentido, simplemente defendiendo lo que uno se ha apropiado como suyo.

Por eso, este bipartidismo, tan tradicional en la política española (ya estaban Cánovas y Sagasta), está tocando su fin, o por lo menos, debería estarlo. La gente está ya más que cansada de las eternas peleas, del sinfín de acusaciones sin pies ni cabeza, pero con infinitas vísceras.

¿No creen ustedes que es hora de un cambio? La democracia española es realmente una oligarquía de partidos, donde no existe democracia tan siquiera dentro de los mismos partidos. Todo se mueve por interés. Ya no se elige al mejor ni al más apto para el cargo, se elige al que mejor cae o al que más favores le deba.

Yo creo en ese cambio. No sé si es por mi excesiva juventud e ingenuidad, o porque realmente éste es posible; pero creo en él. Creo que existe la buena voluntad en las personas, aunque a veces se esconda. Creo que la democracia es posible. Y quiero luchar por ella y a la vez invitaros a todos los que creéis que es posible a seguir luchando.

P.D.: Echad un vistazo a los enlaces nuevos

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04 mayo 2007

Cansancio


Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años.
Abraham Lincoln

Después de unos cuantos días (demasiados) sin escribir tengo bastantes temas para escribir. Normalmente se me ocurren muchos más, pero éstos se pierden en su mayoría entre los grandes vacíos de la memoria.

Comentaré hoy, una vez más basado en una experiencia reciente, los efectos del cansancio en una vida, el cómo nos afecta en nuestras acciones, pensamientos, predisposiciones y percepciones.

Realmente cambia un día las fuerzas que se tengan. La actitud es totalmente diferente con o sin cansancio. Cuando estamos cansados no tenemos ganas de nada, ni de pensar, ni de hablar con nadie. Los problemas de convivencia florecen de forma más repentina y continuada. No hay predisposición para nada, no hay paciencia, simplemente existe el cansancio y el pesar. Todo nos viene mal, salvo que sea permanecer sentado haciendo nada.

¿Es por tanto dormir una forma de perder el tiempo, o sin embargo es una forma de ganarlo? Como con todo, en el término medio se halla la virtud. Es necesario dormir, porque es necesario estar cansado; pero las horas parecen cortas, y la suma de todas ellas parecen pocas para las cosas que quedan por hacer. Hay que equilibrar ambos factores, porque cuando se realizan actividades hay que dedicarle la mayor parte de nuestra atención a esa actividad, si queremos que no haya sido una pérdida de tiempo, y sea productiva cuanto más sea posible. Es necesario estar descansados para poner nuestra atención a lo que estemos desempeñando.

Por otro lado, si no estamos descansados del todo, tendemos a querer acabar lo que estemos haciendo por irnos a descansar, lo que provoca que el trabajo que desempeñamos no lo hagamos de la mejor forma posible.

Descansar y dormir es una actividad fundamental para la correcta realización de otras.

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29 abril 2007

Palabras


Palabras, palabras, palabras.
William Shakespeare

¿Qué son las palabras? No son más qué ráfagas de aire pronunciadas y emitidas con una cierta entonación. En el fondo, una palabra no es más que una brisa de aire, tan insignificante como una pestaña o tan pesada como el plomo.

¿Qué hace a las palabras especiales? Realmente, una palabra no es nada por sí sola. Necesita ser parte de un mensaje concreto y completo, en un cierto contexto y con una cierta intención. Pasa con las palabras algo parecido a con las personas. Una palabra es similar a un individuo: tiene su significado propio, y existe por sí sola; cada una es un ente diferente a las demás, y se pueden agrupar en categorías, pero cada una sigue siendo en sí misma independiente a las demás. Un mensaje, es equivalente a un grupo social, a un estamento, o a cualquier colectivo de individuos. Son realmente el colectivo el que tiene fuerza y poder, no el individuo.

Pero las palabras, o grupos de palabras, también tienen el poder o las capacidades que uno esté dispuesto a darle. Una frase en un momento concreto puede no significar nada o significar todo. Una misma frase puede ser parte de un chiste, o de un parte de guerra. ¿Quién mide la importancia de las palabras? Pues realmente lo hace el individuo, la persona en sí le da importancia a unas palabras frente a otras ya sea por que el interlocutor sea una u otra persona, lo que en un momento concreto queramos escuchar, o incluso del estado de ánimo de esa persona, tanto el que escucha como el que pronuncia (tono de voz).

Y con todo esto, las palabras tienen aún más entresijos. Sus significados son variables según el contexto. Las metáforas son la verdadera maravilla del lenguaje. Es realmente alucinante como transforman el significado, como portan un segundo mensaje entrelíneas que no todo el mundo es capaz de asimilar.

Nada hay escrito sobre significados de las palabras, porque lo que una palabra pueda significar por sí sola, puede ser modificado totalmente en un contexto concreto, en una metáfora concreta, o con una ironía concreta. El mundo de las palabras siempre será un gran misterio, quizás ese sea su encanto.

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27 abril 2007

Sobre el poder


El poder no es un medio, sino un fin en sí mismo.
George Orwell

Hace ya leí el libro 1984. Un libro que más que una novela resulta ser un ensayo político, realmente interesante de donde se pueden sacar grandes conclusiones. Coincidiendo con mi cada vez más afición a la política y a las ciencias sociales y humanas en general, adjunto aquí un fragmento del libro de George Orwell, que como menos, invita a la reflexión.

“Ahora te diré la respuesta a mi pregunta. Se trata de esto: el Partido quiere tener el poder por amor al poder mismo. No nos interesa el bienestar de los demás; sólo nos interesa el poder. No la riqueza ni el lujo, ni la longevidad ni la felicidad; sólo el poder, el poder puro. Ahora comprenderás lo que significa el poder puro. Somos diferentes de todas las oligarquías del pasado porque sabemos lo que estamos haciendo. Todos los demás, incluso los que se parecían a nosotros, eran cobardes o hipócritas. Los nazis alemanes y los comunistas rusos se acercaban mucho a nosotros por sus métodos, pero nunca tuvieron el valor de reconocer sus propios motivos. Pretendían, y quizás lo creían sinceramente, que se habían apoderado de los mandos contra su voluntad y para un tiempo limitado y que a la vuelta de la esquina, como quien dice, habría un paraíso donde todos los seres humanos serían libres e iguales. Nosotros no somos así. Sabemos que nadie se apodera del mando con la intención de dejarlo. El poder no es un medio, sino un fin en sí mismo. No se establece una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace una revolución para establecer una dictadura. El objeto de la persecución no es más que la persecución misma. La tortura sólo tiene como finalidad la misma tortura. Y el objeto del poder no es más que el poder.”

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25 abril 2007

Sobre la música


En la música todos los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad.
Arthur Schopenhauer

La música, uno de los artes del ser humano, y quizás uno de los más sublimes. Hoy creo que he comprendido porque la música se considera arte: porque llena y eleva el alma.

La música, como sucede con todos los artes, tiene la capacidad de transmitir una sensación, de transmitir un estado de ánimo, de comunicar sensaciones, de comunicar sentimientos; y lo mejor de todo, es que no dice palabra, deja que la melodía sea el único canal de comunicación.

Hoy he visto que las sensaciones son universales. Una melodía triste transmite tristeza a todo el que la escuche. A algunos más, a otros menos; pero siempre tristeza, siempre acaba llenando el alma de ese sentimiento, y provocando empatía o emergiendo recuerdos. Es una de las virtudes del arte, la universalidad, la descripción del alma; y la música lo consigue. Cuando la melodía suena grave y triste, el alma se siente grave y triste; o al menos, comprendemos esa gravedad y esa tristeza. Y no se trata de algo que hayamos aprendido, es algo innato. La tristeza es igual aquí que en cualquier parte del mundo, y cada arte tiene una forma de canalizarlo.

Realmente la música influye en el alma, en el estado de ánimo, en nuestro día a día. Tiene el don de marcar el paso del corazón, el ritmo de la conciencia. Nos orienta hacia la alegría o el llanto según se entone una u otra melodía. Nos convierte. Nos transforma.

Es más, la música es fácilmente asociable a un tipo de persona. Las personas que escuchan una determinada música, tienen personalidades parecidas, gustos parecidos. Y llega un momento en el que no se sabe si son las personas las que crean la música, o es la música la que crea las personas.

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24 abril 2007

Qué es mi blog


No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo.
Oscar Wilde

Llevo ya más de seis meses escribiendo este blog, y a veces me pregunto si realmente tiene utilidad. Ya no sólo si la gente lo lee, lo deja de leer, tengo más visitas, tengo menos, quién lo visita lo lee de verdad, y demás cuestiones de índole similar.


El problema de si sirve es para conmigo. ¿Qué gano yo realmente escribiendo? Desde un punto de vista práctico, este blog no sirve para nada. No persigue ningún objetivo, por lo tanto, ninguno alcanza. Este blog, como si de arte se tratara, es realmente inútil; pero a mi me ayuda.

Me ayuda a analizar mi vida. Hace que tenga que parar a definir cómo me encuentro, o cómo se encuentra el mundo en el que vivo. Me hace plantearme dudas existenciales y posibles soluciones. Me hace teorizar sobre la vida, aunque la práctica siempre resulta un poco más costosa, y a veces no tenga mucho que ver con lo que he escrito. Me hace ordenar ideas, canalizar sentimientos e ideas, plasmar mi vida en palabras y entregársela a aquel que quiera leer.

Este blog se ha desviado enteramente de lo que yo había programado. Mi idea original era un blog mucho más político, con cabida a algunas entradas personales, literarias o filosóficas. Pero ha resultado ser al revés: un blog puramente metafísico, para en ocasiones, encargarse de la política. Y creo que mejor así.

Un blog no es un diario. No en el sentido clásico del mismo, donde se narran cosas concretas y hechos concretos. Este blog es un diario de ideas, sensaciones y percepciones, así como apetencias. Pocos hechos de mi vida se narran en él de forma directa. Incontables de forma indirecta.

Gracias a todos los lectores que invierten su tiempo en leer mis líneas.

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21 abril 2007

Tiempo


No hubo tiempo alguno en que no hubiese tiempo.
San Agustín

Siempre ha sido una de las mayores obsesiones de los hombres. Protagonista en incontables obras de ciencia – ficción narrando cómo por fin, el hombre se hizo dueño de él, y lo manejó a su antojo, hacia delante y hacia atrás.

El tiempo es y será uno de los grandes enigmas del ser humano, a la vez que el ser humano será esclavo de éste. No podemos prescindir de él. Él nos envuelve, nos condiciona, nos engaña, nos envejece, nos perfecciona. Él es quién todo lo sabe. Omnipresente y omnipotente.

Yo formo parte de esa misma Humanidad que lleva siglos maravillado con el enigma del tiempo. El tiempo no se mide contando el que has empleado desempeñando una actividad. El tiempo se mide contando el que has desperdiciado haciendo nada.

Tiempo hay para todo, y para todos. Una vida es más que suficiente. Pero hay que saber administrar y organizarlo. Hay que emplearlo siempre en algo que nos sea productivo, no podemos dejarlo escapar; porque irremediablemente, el tiempo que se ha ido jamás volverá. Hay continuamente que hacer, que dedicarlo a algo. Aunque sea en descansar, pero hemos de saber que estamos descansando. No podemos no saber que estamos haciendo con él, porque irremediablemente, un día nos habrá vencido y nos arrepentiremos de no haberle correspondido en su justo momento. Pero aún estamos a tiempo. No dejemos que se vaya en vano, no dejemos de saborear cada instante de nuestras vida.

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19 abril 2007

Certeza


Es de importancia para quien desee alcanzar una certeza en su investigación, el saber dudar a tiempo.
Aristóteles

Tener plena certeza sobre algo no es fácil de lograr. Tendemos a creernos las cosas sin más porque necesitamos cierta seguridad para mirar hacia delante, necesitamos fe en las cosas que hacemos, creemos y amamos porque no podemos pasarnos los días mirando hacia el suelo en busca de agujeros.

¿Pero quién nos garantiza que las cosas sean realmente cómo nosotros creemos que son? ¿Quién nos dice que las personas son lo que dicen ser y no son más que espejismo? Podemos recurrir a la intuición, a los prejuicios o, como ya he dicho antes, a la fe. Pero nadie nos asegura que las cosas son lo que parecen.

Como bien dijo Descartes ya “cogito, ergo sum”, dejando esa como única certeza sobre su existencia. Y algo así sucede. ¿Quién garantiza que tras un rostro noble haya a su vez una noble persona y no un demonio? ¿Quién puede asegurar con toda certeza que detrás de una acción amable no se esconde el interés? Desgraciadamente, nadie.

Tendemos a subestimar a la gente, verla incapaz de determinadas cosas basándonos únicamente en la conducta de dos o tres días. Es inevitable tener prejuicios, ya sean positivos o negativos. Pero como bien dijo Wilde, todo el mundo lleva dentro el cielo y el infierno, todo el mundo es capaz de todo, por muy imposible que parezca. Las circunstancias son parte de las personas también, no las dejemos a un lado.

No podremos llegar nunca a conocer a una persona al cien por cien. Conoceremos sus tendencias, basándonos en las ya realizadas, pero siempre quedará un pequeño intervalo de incertidumbre sobre su pensamiento, sobre su pasado y sobre su futuro. Todo el mundo tiene secretos. Todo el mundo tiene algo que ocultar. No siempre las personas son quienes dicen ser.

Para alcanzar la certeza sobre alguien o algo, es necesario dudar. Sólo quién ha dudado y se ha preguntado constantemente puede llegar a discurrir algo en claro. Creer en las cosas o personas sin más no está de moda, es más que necesaria una demostración. Y aun con ella, es más que probable que la duda perdure.

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18 abril 2007

Decir No


Sólo quién sabe decir No, puede decir Sí
Anónimo

Decir no, a menudo, se convierte en algo tan importante, y a veces incluso más, que decir sí. Sin embargo, no apruebo a aquellos que niegan por sistema, que dicen “no” por ser el antónimo de “sí”, al igual que dicen “sí”, cuando se proclama “no”. Tampoco simpatizo con aquellos que del sí a todos, sin razonar, sin mirar más allá del simple monosílabo.

Creo, por tanto, que el saber estar a favor o en contra de algo es más importante que simpatizar con alguien. Cuando uno ha de decidir sobre si hacer o decir, o por el contrario, quedar o callar, no ha de hacerlo a la ligera, pero ha de razonarlo, y una vez concluido, acatar esa decisión.

También es cierto que depositamos nuestra confianza en alguien, y hacemos sus decisiones nuestras, o las aceptamos y posteriormente nos dedicamos a defenderlas como si fueran nuestras, buscando argumentos a veces donde no los hay, o en sitios erróneos, porque la idea original no andaba por ese camino. Así se desacreditan también las ideas, con malas defensas, o con excesivo fanatismo ideológico.

Las decisiones y las ideas han de ser en última instancia nuestras, prestadas o no. Aunque simpaticemos con una persona o una idea, debemos tener claro por qué simpatizamos, qué encontramos en esa idea o esa acción favorable hacia nuestra persona o entorno, y que no. Y en caso de que fuera de nuestro desagradado, hay que ser lo suficientemente seguro y contundente para saber decir “no”.

Copio además un texto que leí en un espacio de una prima mía. El autor del texto lo desconozco. Como resumen, y como ya he puesto en la cita del principio, “Y sólo quién sabe decir No, puede decir Sí”

No, es No y hay una sola manera de decirlo. No.
Sin admiración, sin interrogantes, ni puntos suspensivos.

No, se dice de una sola manera.
Es corto rápido, monocorde, sobrio y escueto.

No, se dice una sola vez. Con la misma entonación.

Un No que necesita de una larga caminata
o una reflexión en el jardín no es No.

Un No que necesita de explicaciones justificadoras, no es No.

No, tiene brevedad.

No, no deja puertas abiertas ni entrampa con esperanzas,
ni puede dejar de ser.

No, aunque el otro y el mundo se pongan patas arriba.

No, es el fin de un libro,
sin más capítulos ni segundas partes.

No, no se dice por carta, ni se dice con silencios,
ni en voz baja,ni gritando, ni con la cabeza gacha,
ni mirando hacia otro lado,
ni con símbolos devueltos, ni con pena,
aún menos con satisfacción.

No, es No.

Cuándo el No es No,
se mirará a los ojos
y el No se descolgará naturalmente de los labios.
La voz del No, no es trémula,
vacilante, ni agresiva, no deja lugar a dudas.

Ese No, no es una negación del pasado,
es una corrección al futuro.

Y sólo quién sabe decir No, puede decir Si


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17 abril 2007

Entusiasmo


Los años arrugan la piel, pero renunciar al entusiasmo arruga el alma.
Albert Schweitzer

Sin duda el entusiasmo es un bien preciado en nuestras vidas, un factor fundamental en nuestro día a día, un ingrediente imprescindible en nuestras actividades y nuestros quehaceres.

Las cosas varían mucho entre hacer las cosas con gana o desgana, en hacerlas por vocación a obligación. El entusiasmo es una parte del motor del mundo, es parte de la parte positiva de dicho motor; ya que el mundo en el que vivimos no sólo se mueve por amor y alegría, si no más bien por todo lo contrario, pero ese es otro tema.

Es necesario el entusiasmo en la vida. Y es algo qué es fácil echar de menos así como perder. Todo parece diferente cuando se hace con o sin entusiasmo. Parece, de hecho, que se realiza otra actividad, se convierte en un suplicio lo que puede llegar a resultar placentero.

Y es por tanto importante la labor de entusiasmar, de levantar ánimos, de conmover a las personas, de revolver si corazones y sus almas. Y es a la vez difícil, porque antes de entusiasmar a nadie debes sentir tú mismo ese entusiasmo, debes vivir el entusiasmo. Pero sin duda, una de las grandes virtudes de los líderes, ya sean en el ámbito que sean, es su fabulosa capacidad de entusiasmar, de dibujar de forma más fácil aquello que se quiera emprender o más bonita aquella idea que se quiera inculcar. Entusiasmar es una parte inherente al liderazgo.

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15 abril 2007

Diez Palabras


Toda palabra dicha despierta una idea contraria
Johann Wolfang Goethe

Ojeando por Internet vi un blog que estaba intentando decidir cuáles son las diez palabras más bellas del castellano, no por su significado, sino exclusivamente por su forma, su sonido y su música. La página es http://yuyuhereiam.blogspot.com .

Mis diez palabras más bellas del castellano son:

Horizonte
Crepúsculo
Melancolía.
Anhelo.
Misericordia.
Lúgubre.
Áptero.
Tenue.
Carmesí.
Azahar.

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