29 mayo 2008

Simplicidad


Tal vez sea la propia simplicidad del asunto lo que nos conduce al error.
Edgar Allan Poe

Conforme nos vamos haciendo mayores, nuestra mente se nos tercia cada vez más compleja, buscando en todo una respuesta enrevesada, curva y laberíntica. En mi opinión, una vez que hemos adquirido conocimientos y verdades complejas y superiores, no sabemos usar lo simple, lo sencillo, lo evidente.

Sucede por ejemplo, después de cursar toda una carrera con asignaturas de matemáticas de esas que dan dolor de cabeza que tiende a buscar la respuesta de un problema matemático empleando sus integrales, ecuaciones diferenciales y derivadas con múltiples variables; cuando la respuesta se puede hallar con una simple ecuación de primer grado. Pero nos pasa que ya nos olvidamos de ellas, que pensamos que todos los problemas que nos vamos a encontrar en la vida (matemáticos me refiero) son de un grado de complejidad digno del cálculo diferencial.

Igual pasaba con aquel power point (que me lo pida quién lo quiera) que consistía en un test de dividir un trozo de cuadrado en sucesivas partes iguales. Las dos primeras preguntas consistían en dividir dicho trozo en dos y tres partes respectivamente. Trivial. Después llegaba la tercera pregunta, que era dividir esa figura en cuatro partes iguales. Y después de un ratazo pedías la solución porque eras incapaz de encontrar la respuesta. Cuando veías ka respuesta, quedabas asombrada ante el ingenio del que la hubo logrado por primera vez. Y llegabas por fin al último test. Un cuadrado en blanco donde nos pedían que dividiéramos nada más y nada menos que en siete partes iguales.

Después de la experiencia anterior, empezaba uno a buscar a hacer diagonales y figuras raras dentro del cuadrado. Y después de otro ratazo, decidían obtener la respuesta. Tu sorpresa venía cuando veías la simplicidad del ejercicio resuelto, y te arengaban diciendo que a veces las cosas son más simples de lo que parecen.

Y así es. Tendemos a ver todo de un modo complicado y misterioso debido a que en ciertas ocasiones la vida es complicada y misteriosa. Sin embargo, los niños aún no han sufrido ninguna complicación en su vida; y es por eso que todo lo ven claro y distinto, simple, inocentemente. A veces los niños tienen respuestas para la vida que nosotros, los adultos, jamás seremos capaces de comprender.

2 comentarios:

Alberto Bueno dijo...

Yo es que soy de letras, y problemas matemáticos... ni triviales ni la teoría de la relatividad. Así de simple ;-)

Un saludo

Alberto Bueno dijo...

Sobre el comentario que has dejado en mi blog:

Entras a matar, ¿eh? jajajaja No me lo imagino pero, oye, cosas más raras se han visto...

Un abrazo