11 enero 2011

Voluntad y Sociedad

No hay ningún hombre absolutamente libre. Es esclavo de la riqueza, o de la fortuna, o de las leyes, o bien el pueblo le impide obrar con arreglo a su exclusiva voluntad.
Eurípides de Salamina

Muchas veces está en nuestra voluntad el realizar algo, el tomar una rutina o el salir de ella. Queremos librarnos de nosotros mismos, escapar de la imagen que nosotros nos hacemos de nosotros mismos. La determinación de ese cambio ha de partir primero de la concienciación y luego impulsarse en la voluntad, ¿pero es todo en la vida cuestión de voluntad?

Hay filósofos, como Schopenhauer, que han dado a ésta una importancia trascendental: prácticamente todo en la vida se reduce a voluntad (pido perdón por reducir toda la filosofía del filósofo a un aforismo). En parte le doy la razón. La voluntad es un elemento fundamental en la conducta humana, querer algo es el motor fundamental de su consecución, pero no el único. Mucho me temo que un error acumulado a lo largo de la historia es reducir la complejidad de la vida a una sola dimensión, hacerlo todo blanco o negro, bueno o malo, y difícilmente puede explicarse algo tan enrevesado y extraordinario como la dimensión humana desde un único punto de vista, teniendo en cuenta una sola de las múltiples variables que lo configuran.

Otra perspectiva, opuesta, es la de que la voluntad del hombre está continuamente moldeada por el entorno, por la sociedad, por lo social. El hombre no es dueño de sí mismo, afirman, simplemente sobreviva según las expectativas sociales, el rol que desempeña en la sociedad, y el arrastrado hacia las acciones. Aceptar esta segunda hipótesis sería degradar al ser humano a un simple autómata, denegarle la voluntad y la capacidad de acción sobre sí mismo. Y al menos yo no estoy dispuesto a ello.

Pero tampoco creo que en la voluntad inmortal e inquebrantable del hombre. La voluntad del hombre siempre quedará condicionada a muchos factores, y una de ellos es lo social. Pero también lo es el conocimiento, ¿o se puede aspirar seria y realmente a algo que no se conoce?

Quedémonos, pues, en un término intermedio, reconocimiento a cada cual su importancia. Por un lado, la voluntad del hombre que en ocasiones (no siempre y no toda persona) puede ser determinante, y por otro, su condicionamiento social, su formar parte en una red de personas, con sus correspondientes ambientes o entornos, limitaciones, prejuicios, hábitos y costumbres (algunos de éstos han sido analizados en este blog, y otros lo serán).

2 comentarios:

Alberto Bueno dijo...

Al final era un ecléctico más que no te mojas en ná :P

Gonsaulo Magno dijo...

como digo por ahí arriba, mojarse en estas cuestiones, tomar parte en uno u otro bando, implica negar la existencia de lo opuesto. Y no estoy dispuesto :-)