06 diciembre 2008

Pensar con Sueño


Muerte es todo lo que vemos despiertos; sueño lo que vemos dormidos.
Heráclito de Efeso

Al final de un largo día, ya sea de trabajo o de ocio, todo nuestro esfuerzo mental y todos nuestros deseos van orientados a un objetivo: dormir. Sentimos como poco a poco el peso del día va posándose sobre nuestros párpados, a los cuales les cuesta cada vez un poco más mantenerse ávidos y despiertos.

Es en esta etapa, en la que deseamos dormir, en la que ya nos empezamos a encontrar torpes: la memoria a corto plazo empieza a fallar, tenemos despistes inusuales, nuestros reflejos empeoran, nuestro razonamiento es un tanto pobre y espeso, etc.

Sin embargo, es con ese sueño, con ese pesar en los ojos, cuando nos sentimos de una forma única. Con el sueño se acentúa nuestra melancolía. Nos sentimos a su vez muchos más agudos en cuanto a sentimientos: sentimos, sufrimos y nos alegramos con mucha más facilidad y rapidez. El sueño nos provoca una neblina mental capaz de sacar de nuestros subconscientes elementos revestidos de ostensible belleza.

Hay quien dice que el estar borracho y tener sueño son la misma sensación. En realidad se parecen. La parte racional se debilita con el sueño, haciendo toda sensación mucho más intensa, como sucede cuando hemos bebido. También es cierto que el sueño nos provoca cierta lucidez mental, razonamos de una manera clara y sencilla, de forma elegante y casi sin esfuerzo. Esto siempre que este sueño no sea excesivo y nos impide casi el habla o nos restrinja la conciencia.

Tal vez puede ser una buena idea dedicarse al alma con sueño. Esto puede ser mediante pensamiento: reflexionando, dialogando acerca de metafísica u otro tema filosófico; o bien mediante el arte: dejando que sea la mente de manera semiautomática quién complete la obra.

Desde luego, el sueño produce puntos de vista diferentes. Y tal vez sea buena idea explotarlos, antes de que seamos demasiado conscientes y los pasemos por alto.

3 comentarios:

Marta dijo...

"Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte."

Leonardo Da Vinci

Jesús Lens dijo...

Por eso es que me gustan tanto los sueños como las borracheras...

Reconozco que con sueño, cansancio o estrés, trabajo mejor. Rindo más.

Y por cierto, que muchos de mis mejores sueños los he tenido estando bien despierto, creo.

Gonsaulo Magno dijo...

Gracias por los comentarios.