19 junio 2007

El dicho y el hecho


Las voluntades débiles se traducen en discursos; las fuertes, en actos.
Gustavo Le Bon

Llevo ya mucho tiempo escribiendo en este espacio prácticamente todas mis inquietudes, alegrías y tristezas. No siempre soy explícito en ellas. Suelo hablar de mi vida indirectamente en las entradas, sin dar nombres ni apellidos, usando casi siempre la tercera persona y tocando todos los temas muy por encima.

Me dedico a teorizar sobre cuáles son los problemas y en cómo pueden resolverse. Doy mi opinión acerca de temas metafísicos, y probablemente, me contradiga en incontables ocasiones.

Escribir sobre los problemas y las soluciones no es tarea complicada. Sólo hay que pararse a pensar un poco, mirar por la ventana, o salir a dar un paseo y de camino vivir un poco.

Lo realmente admirable es poner en práctica. Es dejar las teorías en tu casa y salir a cambiar el mundo; o cambiarlo en tu entorno más cercano. Las palabras son fáciles, son bonitas y emotivas a veces. Las palabras son también moldeables, fácilmente interpretadas acorde con unos intereses, metafóricas, retractables y fugaces.

Los hechos sin embargo son firmes, concretos y directos. No nos quedamos en pintar la pared. No. La pintamos de un color, con una técnica y en un tiempo. Los hechos son precisos y claros. Son los que mueven el mundo y a las personas. Son los que construyen, derrumban, cambian y arreglan.

Y llevar a la práctica un ideal es lo realmente complicado. Solucionar un problema en vez de dar una solución es eficaz. La vida son hechos, no palabras.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

cuanta razón en tus palabras....

Luz dijo...

"Escribir sobre los problemas y las soluciones no es tarea complicada. Sólo hay que pararse a pensar un poco, mirar por la ventana, o salir a dar un paseo y de camino vivir un poco."

Me ha gustado esta reflexión, hay que vivir un poco para poder afrontar los problemas a la vida y a uno mismo, que muchas veces podemos ser nuestros mas grandes enemigos

Saludos