31 agosto 2007

Opuestos


Señor, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias.
Miguel de Cervantes

Aunque yo aún esté en los albores de ella, la vida es larga, y en ella hay tiempo y espacio para todo. Y en ese espacio y tiempo todo, y absolutamente todo, lo que nos suceda será parte importante para el resto de nuestra vida. Cada momento es trascendente.

Debemos ser concientes de que en la vida debe ocurrir de todo: desde momentos alegres a triste, de alegrías a penas, de fortuna a mala suerte, de calor a frío, de abundancia a escasez. Y todos y cada uno de esos momentos son necesarios.

¿Cuál es la mejor forma de valorar la felicidad y la alegría? Habiendo sentido pesar y tristeza recientemente. Y así sucede con todo en la vida; para poder experimentar algo con completitud, hay que haber vivido lo contrario. La luz sólo se valora cuándo se conoce la oscuridad, al igual que sucede con el silencio y el ruido.

Por eso mismo, las etapas de la vida que nos sumen en la tristeza, melancolía y pesar, son igualmente necesarias que las felices y alegres. Todos y cada uno de nuestros días sumados y combinados tiene como resultado nuestra persona, única e irrepetible, porque cada uno tiene unas vivencias distintas, y cada uno las soporta y las entiende de diversa forma.

Así que, incluso en la tristeza, hay que estar alegres de estar tristes, porque con la tristeza vamos trazando el sendero de nuestra vida.

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29 agosto 2007

Conversaciones


El silencio es un gran arte para la conversación.
William Hazlitt

La comunicación verbal es el medio de la comunicación cotidiana y diaria por antonomasia. Todo ser humano, tras la innata expresión corporal, aprender primero a comunicarse a través de la palabra; y es ya luego cuando aprende a modelar dicha comunicación sobre un papel.

La conversación es por tanto es elemento básico de comunicación de las personas. El día a día están plagados de múltiples conversaciones. Las conversaciones y los diálogos son parte también del conocimiento, aprendemos hablando, intercambiando ideas, recibiendo explicaciones y ordenando pensamientos.

Pero no podemos reducir la conversación al flujo de palabras y frases, al uso exclusivo del lenguaje verbal y hablado. Una conversación es más profunda que texto, es más compleja y llena de entresijos. Los rostros durante una conversación, la gesticulación, la modulación de las frases…

Una persona completa debe saber mantener una conversación. Las conversaciones son partes estrictas de la vida, de las que no podemos huir y de las que nos queda únicamente que aprender a tratarlas. Muchos momentos trascendentes en la vida se reducen a conversaciones. Y es en las conversaciones trascendentes dónde uno ha de saber medir las palabras, formular preguntas, dosificar respuestas y acotar silencios. Contener un interrogante u omitir una respuesta pueden resultar fundamentales en el diálogo; y para poder medir la oportunidad o no de cada frase uno ha de haberse retraído de emociones y sensaciones

Pero para poder ejecutar una conversación correctamente ha de ser uno amo de sus emociones, saber canalizarlas a la perfección, y saber reprimirlas en momentos concretos. Uno ha de leer del otro interlocutor las miradas, gestos y reacciones ante frases inesperadas o preguntas insólitas. Los ojos dicen muchas veces más que las palabras. Para conversar correctamente uno ha de estar seguro de sí mismo, confiar ciegamente en lo que se dice, creer en lo que se dice, y poder justificar cada sentencia de maneras diferentes. Debe uno también moderar sus tonos, recurrir al humor y la ironía y mostrarse receptivo o enérgico según la situación lo requiera.

La retórica y la dialéctica son ciencias complicadas, de las que uno puede leer, estudiar o intentar aprender de manera teórica; pero la experiencia, la práctica y la observación son las que hacen realmente posible su dominio.

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28 agosto 2007

Premio


Al bien hacer jamás le falta premio.
Miguel de Cervantes

Hoy vengo con una buena noticia para el blog: ha sido premiado con el “Thinking Blogger Award”, Premio de los Blogueros Pensantes más o menos. Dicho galardón se lo debo a Pakithor, blogger de “La Elegancia Pérdida”.


El premio consiste a su vez en premiar a otros cinco blogs que te hacen pensar, o que consideras interesantes y/o dignos de mención. Los cinco son Carpe Diem, La Vida es Sueño, El blog de Myke, Pensamiento de una existencia, Dreams´s Catcher.

Para estos cindo premiados, permanezcan válidas las bases del concurso:

1.- Sí, y solo si, alguien te da el premio escribe un post con los 5 blogs que te hacen pensar.

2.- Enlaza el post original para que la gente pueda encontrar el origen del premio.

3.- Opcional, enseña el botón del premio enlazando el post que has escrito dando tu premio.

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27 agosto 2007

Prejuicios y Post-juicios


El norteamericano blanco relega al negro a la condición de limpiabotas y deduce de ello que sólo sirve para limpiar botas.
George Bernard Shaw

A pesar de que nos hayan educado en contra, y continuamente se nos recuerde que está mal, los juicios hacia las personas, situaciones y acciones son inevitables. Hoy en día además, el juzgar a la gente, y lapidarla sin más base que una opinión está muy de moda en las televisiones españolas.

El hecho de no crear un juicio acerca de una persona, situación o evento únicamente denotaría una notable indiferencia. Es inevitable emitir juicios en nuestros fueros internos acerca de lo que nos sucede. Al igual que es inevitable rectificarlos conforme se van sucediendo conversaciones, o van avanzando los hechos.

El problema no el juicio inicial. El problema es el prejuicio. El dar una opinión antes si quiera de haber visto jamás a una persona; o el hecho de negarse uno a comer un plato del que únicamente conocemos su nombre o su aspecto; cuando en la gastronomía lo que prima, o debería primar, es el sabor.

Igual pasa con las personas. Tendemos a clasificarlas antes de conocerlas, antes si quiera de una conversación. Juzgamos su interior basándonos únicamente en su exterior; y no digo que el cuerpo y el alma vayan de la mano, pero sí que debemos a esperar a que nos sea confirmado, que esperemos a ver y comprobar que esa persona es como pensábamos, o por el contrario, esperemos a que nos demuestre lo contrario. Otorguemos el beneficio de la duda.

Sucede a veces también que creemos conocer a alguien, que llevamos mucho tiempo conviviendo con una persona; y llega un día, y ésta nos sorprende con un hecho o frase; y nos descoloca por completo. Y es que tendemos a simplificar a las personas, a hacerlas inferiores, a subestimarlas. Creemos que las personas no son capaces de ciertas cosas; cuando, como bien dijo Wilde, todo el mundo lleva el cielo y el infierno dentro. Todo el mundo es capaz de todo, y ante ciertas circunstancias, uno es más capaz aún. Pero el hecho de simplificar a las personas, nos da seguridad; nos da esa confianza hacia alguien, esa especie de superioridad y tranquilidad. También nos pasa con nosotros. A veces nos sorprendemos antes ciertas decisiones o sentimientos; ante ciertas reacciones e impresiones.

Y es que creemos conocer a mucha gente cuando realmente no nos conocemos ni a nosotros mismos.

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26 agosto 2007

Comportamiento Humano


El comportamiento es un espejo en el que cada uno muestra su imagen
Johann Wolfgang Goethe

El comportamiento humano es uno de los temas que más me fascinan. No estoy seguro si su encanto reside en su misterio o a la innegable relación y efecto que el conocimiento de dicha materia pueda afectar a mi vida en la forma de actuar ante las distintas encrucijadas del camino.

Lo que si creo es que el género humano tiene un patrón general y básico, unido a la especie; y que luego, aparte, tiene muchas modificaciones culturales, genéticas, educacionales o de cualquier otra índole que hacen de cada individuo un ser único, misterioso e impredecible.

El miedo o la ambición son características innatas al ser humano, y únicamente una educación o la dedicación de una vida a sentir rechazo hacia ambas hacen que un individuo no se sienta desbordado por ellas. Por tanto, por norma general, el hombre es ambicioso, y el miedo es uno de los impulsos vitales más palpables en él, de donde sale probablemente el mayor instinto de supervivencia y desde donde actúa de forma más irracional.

La diferencia entre los seres humanos entonces reside en la distinta educación vital que haya recibido, cómo uno ha aprendido o le han enseñado a medir y controlar los impulsos, a disimular, a ser cortés, a mentir y a todo lo demás. Uno va aprendiendo poco a poco en su vida acerca de cómo ha de actuar, cómo obtiene más beneficio de la vida. Y entonces cada persona comienza a ser un mundo distinto, por las múltiples combinaciones de posibles actitudes ante los múltiples sucesos de la vida.

Hablamos de la inocencia de un niño cuando su pensamiento se corresponde con sus actos, cuando su cara refleja exactamente sus sentimientos, su actitud o su parecer ante las cosas. Cuando vamos creciendo, vamos aprendiendo a llevar una cosa por dentro y mostrar al mundo otras. Y a veces se corresponde, y a veces no.

Aun así, el género humano sigue siendo predecible, en el sentido en el que las conductas ante cosas concretas se asemejan entre las personas. Tal vez porque aprendamos de otras personas a reaccionar; o tal vez porque la condición humana nos haga parecidos entre nosotros a todos. Quizás ante cosas concretas o detalles somos muy diferentes, pero ante los grandes problemas del hombre todos actuamos igual, o por lo menos, somos fácilmente clasificables en grandes grupos. Siempre habrá excepción que confirme la regla.

Es un bonito estudio ese de los porqués del ser humano. Siempre misterioso, difícil de explicar y razonaren ciertas ocasiones; pero nunca imposible. Cuando uno ha tratado en su vida con muchas personas se le hace más fácil la clasificación de los individuos y el comprender reacciones ante situaciones.

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24 agosto 2007

Heridas, Costras y Cicatrices


Hay dolores que matan: pero los hay más crueles, los que nos dejan la vida sin permitirnos jamás gozar de ella.
Antonie L. Apollinarie Fée

No dejo de recordarme que la felicidad es un trayecto, y no un destino. Lo hago porque a veces parece que paso la vida entera esperando algo, en vez de salir cada día a disfrutar del sol y del viento.


Pienso a veces también que tengo una filosofía errónea de la vida, que para tantas vueltas que le doy a todo, para tanto mareo de neuronas al que me someto, no sé vivir, no sé hacer las cosas acordes con la teoría.

Pasa a veces que cuando uno tiene una preocupación más grande de la cuenta, es incapaz de prestarle la suficiente atención a otros menesteres, y por tanto, deja de ser feliz; y por tanto, se olvida de que la felicidad se haya en cada día, en cada momento que se va y que es indudablemente irrepetible.

Hay épocas en la vida de alegrías, asimismo las están de tristezas. Las tristezas, las heridas y el dolor no siempre sanan bien; y aunque a veces nos creamos sanados, siempre queda una cicatriz donde una vez quedó la herida, y esa nos acompañará el resto de la vida. Pero antes de cicatrizar por completo, las heridas producen una costra, que indica la correcta recuperación. Pero esas costras no son definitivas: mientras haya costra, la herida no está completamente arreglada, y son frágiles, y con poco daño que se haga uno en la costra, se caen enteras, y vuelve la herida a aflorar como al principio.

Y eso pasa a veces, que durante la recuperación de una herida uno se vuelve a golpear, y la costra se cae, y vuelve uno a como estaba. Sólo la correcta curación de una herida puede hacer que no aparezca la posterior cicatriz, o que este sea mucho más insignificante.

Lo curioso es que las heridas del corazón también siguen este proceso.

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23 agosto 2007

Importancia Vital


Si me mezclo en la vida, exagero su importancia; y si me alejo de ella, exagero su insignificancia.

Jean Lucien Arréat


Debidos a problemas técnicos con el ordenador, he pasado mucho tiempo sin escribir en el blog. Y la casualidad ha querido que durante este tiempo que he pasado sin poder escribir, haya querido escribir prácticamente todos los días.

Han pasado muchas cosas esta semana que he permanecido ausente. Más que muchas cosas, han pasado pocas pero intensas, con una intensidad excesiva, tan excesiva, que parecía que los días se dilataban, el tiempo nunca pasaba, y el mañana se alejaba cada más de manos de lo que yo había considerado mi futuro.

Todo lo que nos sucede en la vida sirve únicamente para aprender. Tanto el sufrimiento como la alegría (aunque somos mucho más consciente sumergidos en pesares) sirven única y exclusivamente para aprender; para aprender a reaccionar ante situaciones parecidas y con algo que ver en el futuro.

Todas las etapas de la vida son necesarias. Cada una tiene su porqué, y aunque a veces hubiéramos deseado no haber pasado ciertas cosas alguna vez, la verdad es que son esas cosas las que nos hacen ser como somos, las que nos templan más, nos hacen más racionales y las que nos permiten ajustar el valor y las prioridades a los acontecimientos de la vida.

Esta semana he aprendido que nada es importante. Nada. Porque todo tiene solución. Y aunque a veces creamos que no podemos soportar la solución o la determinación a la que nos condena la vida; existe solución. Y todo es como nosotros queramos que sea. Todo lo controlamos nosotros. Nuestra mente controla todo. La importancia y la trascendencia de las cosas se las otorgamos nosotros mismos; y es por eso que cada uno sufre por unas u otras cosas, o se alegras por diferentes y diversas. Si nosotros queremos que algo signifique nada, nada significará.

Pero sucede también que la esencia de la vida es darle e importancia a las cosas. Sentir que algo es necesario, que necesitamos de algo, para no sentirnos vacíos. Necesitamos un porqué. Pasamos una vida entera buscando un porqué; y cada cual lo encuentra en muy diversas situaciones, personas u objetos. Hay quién vive para coleccionar sellos, y hay quién lo hace para gobernar un país. Pero si cruzamos los intereses de estos dos individuos, si al coleccionista de sellos le proporcionamos la destrucción de un país, el declive del mismo; no sufrirá tanto como si destruimos su colección de sellos.

Obviamente la vida no es tan simple, porque no vivimos por y para una cosa. Somos excesivamente complejos, y debemos procurarnos preocupaciones varias, por si falla alguna, no sentirnos perdidos. Pero ciertamente, todo es lo que nosotros queramos que sea.


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14 agosto 2007

Libros


La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en que el libro habla y el alma contesta.
André Maurois

Últimamente en m vida, y con últimamente hablo de últimos años, estoy más aficionado a la lectura y a la escritura; a las letras en general. Ahora soy capaz de coger un libro y sumergirme completamente en él, ya no me conforme con terminarlo; ahora disfruta saboreándolo.

Los libros tienen varias virtudes. La primera y quizás más evidente, la que más resalta y por la que más son conocidos, es por la capacidad de evasión hacia realidades paralelas, tan complejas y detalladas que consiguen entusiasmarnos e incluso llegan a crear sentimientos hacia los personajes de las novelas y narraciones. Conseguimos sentir empatía hacia personajes ficticios e inventados, nos ponemos en su lugar y mentalmente les damos consejos sobre sus acciones. En definitiva: soñamos con los libros, y siempre es apetecible soñar; y un sueño bastante mascado, donde nos dan la silueta y nosotros tenemos que colorear con la imaginación.

Por otro lado, y esta quizás sea un motivo más concreto y complejo, es porque un libro recoge las impresiones de una persona en su recorrido en la vida. Un libro recoge parecer, sensaciones y opiniones de una persona, una serie de vivencias resumidas y explicadas. Ochenta años resumidos en unas cuentas hojas. Cuando uno absorbe uno de esos libros, puede sentirse como si hubiera vivido esas situaciones, como si hubiera vivido más años. Lo mejor de cada persona lo puede recoger y hacerlo suyo. Puedo aprender de errores ajenos, identificar sensaciones, comprender encrucijadas de la vida, explorar sendas del ser humano, para cuando éstas se presenten en la vida de cada uno, no sean novedad y sepamos cómo transitarlas.

Los libros son sin duda una fuente inagotable de saber. Ya no de un saber científico, sino de un saber vital y espiritual; capaz de hacer de la vida un sitio más llano y plácido por el que pasear.

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09 agosto 2007

Madurez


La madurez hace al hombre más espectador que autor de vida social.
Gilbert Keith Chesterton

Continuamente oigo frases del tipo “¡qué inmaduro!” o ¡qué maduro es ese muchacho!”. Hablamos de la madurez con mucha holgura, naturalidad y sin miramientos; pero ¿qué es la madurez?

La madurez creo haber deducido no es más que un orden de las prioridades, un correcto orden de dichas prioridades. Un niño tiene unas preferencias ante el juego que ante la comida; y cuando una persona mayor tiene este orden, se habla de inmadurez. Se llama inmadurez a un incorrecto sentido de nuestra vida, a un enfoque distinto al que “debería ser”.

La sociedad o el sentido común establecen un orden de prioridades a determinadas edades. A cierta edad, uno debe empezar a preocuparse por el futuro, por las repercusiones de las acciones, por las apariencias y por la educación y el sentido cívico. Decimos entonces, cuando un adolescente va dejando entrever este tipo de preocupaciones, que está madurando.

¿Y no son admirables acaso las personas inmaduras? Ajenas a toda realidad salvo la suya, preocupados únicamente por sonreír hoy, y tal vez mañana. Vivir cada día sin reparar en mañana. Tal vez de descalabren algún día, pero mientras habrán sido sin duda felices ajenos a preocupaciones. La inmadurez puede también proporcionar felicidad, casi proporcionalmente a la ignorancia.

¿Y no puede ser que personas a los cuarenta años no tengan las prioridades como la sociedad, la tradición o el sentido común lo establecen? ¿No puede ser que una persona en la mitad de su vida, que haya aprendido a través de la experiencia y no de la teoría que el presente es lo que impera y que el futuro quién sabe si llegará; y que sólo tienes que rendirte cuentas a ti mismo? Todos señalaríamos con el dedo a esa persona y la tacharíamos de Dios sabe qué. Y tal vez todo sea porque nosotros también queremos sentir el presente y dejar de rendir cuentas a conciencias ajenas, pero no somos suficientemente valientes como para ello, y necesitemos la seguridad de un futuro cierto.

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07 agosto 2007

Teoría y Práctica


La perfección es muerte; la imperfección es el arte.
Manuel Vicent

Llevo mucho tiempo dedicado a ordenar pensamientos, a intentar priorizar, a analizar minuciosamente los porqués de todo o casi todo, buscando una explicación lógica, un razonamiento deductivo que de motivos y explicaciones a multitud de preguntas.


¿Sirven los porqués para algo? Eso estoy planteándome ahora. Después de pasarme una vida teorizando sobre la vida, escribiendo, meditando, dialogando, buscando y comparando no sé si esto tiene algún fruto, si esto de la teoría llega a ser práctico.

Cuando encuentro, o creo encontrar, un porqué de algo, siento una especie de alivio; un albor de comprensión, una especie de consuelo. Cuando creo entender a las personas, al género humano o a mí mismo hago mía una sensación de seguridad, de control.

El ser humano es un campo lo suficientemente amplio como para pasar una vida dedicado a él y no haber aclarado nada. ¿Son necesarias las humanidades?¿Las ciencias del ser humano? Creo que lo son únicamente para dar esa seguridad en sus acciones al hombre, para garantizarle mediante una ética o una filosofía, una buena conciencia, una legitimidad a la hora de interactuar con el resto de semejantes y organizar medianamente las sociedades y civilizaciones.

Pero a la Humanidad, a la Humanidad vista desde la mejora del bienestar, las teorías humanísticas no aportan nada. Sin embargo sí lo hace la ciencia. La ciencia aporta bienestar, salud, comunicación, accesibilidad y mejora en la calidad de vida. La ciencia es práctica, pese a su parte teórica, la ciencia es palpable y comprobable; y las humanidades son solo especulativas.

Quizás esa especulación y ese no poder rebatir nada de manera absoluta son las que le brindan ese encanto. Quizás sea ese continuo misterio que es el ser humano el que las hace atractiva; esa continua inexactitud. Tal vez sea por eso, porque nadie puede decir que mi pensamiento es erróneo, ni el de nadie; porque no hay verdades absolutas ni errores absolutos. Todo son teorías. Todo son creencias. Todo es relativo.

Quizás sea la imperfección, al igual que ocurre con el arte, lo que las hace tan mágicas y especiales. La perfección es aburrida, monótona. Lo perfecto es único y no da lugar a opiniones y debates; no hay más que un razonamiento posible, una única solución, una verdad indiscutible. En las letras y las humanidades no sucede eso. Son más artísticas, más cercano a lo humano y lo sublime, imperfectas; y es en imperfección e imprecisión donde reside su atractivo.

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04 agosto 2007

Recuerdos comunes


Lo mejor de los viaje es lo de antes y lo de después.
Maurice Maeterlinck

Son usuales en estas tardes-noches de verano quedar con los amigos para pasar el rato, para salir de la soledad de una habitación, o para huir del calor infernal del verano en casa.

Una vez nos hemos reunido, podemos dedicarnos a inventar cualquiera juego que aporte entretenimiento, o analizar fría o satíricamente nuestras distintas vidas. Cuando comenzamos a hablar del pasado, me es inevitable sentir nostalgia, como si esas épocas o esos momentos no fueran jamás a repetirse. Nos dedicamos a desmenuzar recuerdos, a sonreír y contar anécdotas, una tras otra y casi siempre repetidas de otras ocasiones.

Comienza también la etapa de hacer planes, de buscar destinos, de pensar actividades, excursiones o viajes. Sentimos entusiasmo al pensarlas. Podemos descubrir tantas cosas por hacer que nos faltan días en todo el verano. Pero luego nunca se hacen, o casi nunca. Y aun así, no importa tanto como cabe suponer, porque mientras planeábamos ya estábamos disfrutando.

He pensando muchas veces que recordando y proyectando cosas se disfruta más que haciéndolas en sí. La idealización de los viajes y otras actividades o reuniones siempre son más de lo que fueron. Y aunque haya sido un gran viaje, siempre en el recuerdo permanecerá mejor.

A veces creo que vivo para recordar. Para que cuando nos juntamos los amigos tengamos un tema de conversación, un recuerdo común que nos haga sentir unidos; porque recordar juntos no es más que compartir sensaciones e impresiones. Y son éstas las que unen a las personas: las experiencias comunes y la semejanza en las impresiones.

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02 agosto 2007

Amaneceres


La batalla más difícil la tengo todos los días conmigo mismo.
Napoleón

Todos los días amanece, pero claro queda que no siempre es por voluntad de uno mismo. Más de un día hubiéramos preferido que el sol jamás hubiera salido y que la luna nunca se hubiera escondido.

Se trata de esos días en los que uno se da cuenta lo optimista que es madrugar. Aquel que madruga, hablo de forma ajena a una obligación, aquel que por las mañanas abre su ventana y mira al sol, es sin duda porque tiene ganas de que el día empiece. Por el contrario, los pesimistas, o los días en los que nos encontramos en este estado del alma, intentamos prorrogar lo más posible el despertar, deseando incluso que la noche nos sorprenda metidos aún en la cama.

Estos días negativos, grises y turbios no siempre son explicables. Se puede tratar de un mal sueño cuyos efectos siguen prolongados una vez abiertos los ojos y habiendo adquirido conciencia. Otros son simples reflejos de temores infundados, miedos a afrontar ciertas situaciones en la vida que a priori vemos desagradables. Puede tratarse también de que hayamos perdido el norte momentáneamente y no tengamos fuerzas de salir a buscarlo, de que se hayan caído los pilares básicos del día a día o de un sueño o esperanza concretos.

Y llegados uno de esos días, nos procuramos el día entero persiguiendo una explicación que tal vez jamás encontremos, que tal vez no exista. Miramos hacia adelante y hacia detrás en nuestra vida, en busca de una explicación coherente y con sentido sobre nuestro estado emocional. Pero no siempre la encontramos. Y entonces caemos más. Y todo se prolonga hasta que en un momento del día, o ya en un día nuevo no nos acordamos de por qué no deseábamos despertar.

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01 agosto 2007

Un Mundo Feliz


Título: Un Mundo Feliz.
Autor: Aldous Huxley.
Género: Ciencia Ficción.

Se trata de una utopía, similar a la de 1984, pero siendo la última de un ámbito más político, y esta que intento comentar de un punto de vista más vital. La trama es muy similar: una persona, en el futuro, que no encaja en esta sociedad utópica.

Lo realmente interesante del libro es la sociedad futura que plantea, con sus ventajas y sus inconvenientes. Plantea un modelo social totalmente diferente al actual, donde los prejuicios son distintos, así como el sentido de la vida de cada uno de los individuos que conforman la sociedad.

La gran característica de la sociedad descrita en el libro es la estabilidad de ésta. Una estabilidad de la sociedad basada en la estabilidad de los individuos, a nivel emocional y a nivel social. Los sentimientos están mal vistos, y ante cualquier bajón emocional se recurre a una droga que alivia el malestar al instante. Por otro lado, las castas sociales están también claramente distinguidas, desde la creación de los individuos donde se resuelve el problema, hasta la muerte; y es aceptada sin ningún intento de rebelión por parte de los individuos inferiores ya que estos han sido educados y convencidos a su papel en su correspondiente casta.

La comparación con nuestro mundo llega cuando un individuo perteneciente a una “Reserva de Salvajes” llega a la sociedad utópica. Y ahí suceden los distintos dilemas y reflexiones.

Dejo aquí un pequeño texto del libro, sin duda interesante. Quizás otro día copie algún otro, ya que me perecen interesantes.

“La actual felicidad siempre parece muy menguada en comparación de las compensaciones que brinda la miseria. Y, además, la estabilidad no es ni mucho menos tan espectacular como la inestabilidad. Y el estar satisfecho no tiene el encanto de una denodada lucha contra la desgracia, ni el pintoresquismo de una pugna contra la tentación, o de una fatal derrota a manos de la pasión o de la duda. La felicidad nunca es grandiosa”

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30 julio 2007

Turismo, Vacaciones y Descanso


Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas.
Elbert Hubbard

Coincidiendo con mi reciente viaje y habiendo tenido numerosos momentos de silencio en viajes, me ha dado que pensar sobre el actual turismo, sobre las vacaciones y sobre el descanso.

Mi aventura italiana queda lejos de ser unas vacaciones de descanso. Es más, el estrés acumulado durante los días de viaje a lo largo de la geografía italiana despeja cualquier duda. Llega entonces la cuestión del turismo ¿por qué viajamos en vacaciones?

El concepto clásico de vacaciones conlleva un descanso, una relajación, haciéndose ajeno uno de las rutinas, los madrugones, el estrés y de la escasez de tiempo libre. Uno concibe unas vacaciones con un despertar más cercano al medio día que a la salida del sol; sin embargo, uno es capaz de sacrificar su periodo de descanso por conocer nuevos lugares.

Sin embargo, he podido comprobar como las personas se acumulan en distintas ciudades artísticas y culturales en busca de obras arquitectónicas, escultóricas y pictóricas en su mayoría. ¿Pero puede uno decir que va a contemplar arte cuándo en seis horas ha de ver ciudades enteras del calibre de Florencia, Roma o Venecia?

Cuando uno contempla un cuadro, un trozo de mármol esculpido o un edificio parece que está buscando el “yo estuve allí”, más que comprender la esencia y el misterio de cada obra de arte. Para poder llegar a apreciar una obra de arte hay que saborearla, disfrutarla, palparla, sentirla. Permanecer tal vez varios minutos simplemente contemplando y enriqueciendo el alma a través de los sentidos. Respirar distintos aires. Escuchar distinta música. Degustar gastronomías. Entonces es cuando uno aspira a comprender y asimilar su magia y esencia. Pero eso, hoy en día, es imposible haciendo el turismo que hoy se practica.

Resulta mucho más práctico hojear cada cual en su casa las distintas obras de arte, comprender su contexto histórico, informarse acerca de las obras; y una vez delante de ellas, fingir o recordar aquella comprensión que uno en la paz del hogar pudo hacer suya.

¿Por qué viajamos entonces? ¿Por qué viaja tanta gente a la vez, hacia los mismos sitios? Será parte de la moda, del turismo como negocio lucrativo. Será por culpa de la televisión, de los medios de comunicación en general, de la sociedad; que confunde el desplazamiento con el viaje, que intenta reducir la categoría de un viaje a la de un simple desplazamiento a través de distintas geografías, que intenta darle un aire erudito a un movimiento puramente superficial e insípido, convirtiendo los viajes turísticos casi a las rutas que realizan los camioneros, con la salvedad de que éstos no vuelven con una cantidad ingente de “souvenir” y fotografías.

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28 julio 2007

Italia


Los italianos pierden las guerras como si fueran partidos de fútbol y los partidos de fútbol como si fuesen guerras.
Wiston Churchill

Aprovecho hoy para dar una perspectiva personal sobre Italia, y aprovecho para inaugurar una nueva categoría que llamaré viajes, dónde pretendo dar impresiones sobre sitios, lugares y paisajes que visite o se me antojen apetecibles.

Italia, como pasa con España es muy distinta en el norte y en el sur. Curiosamente, la riqueza se distribuye igualmente en la geografía italiana: siendo el norte más próspero y rico que el sur. Siendo imposible atribuirle concesiones económicas franquistas a las regiones nórdicas de Italia, me veo obligado a pensar, como ya he citado en alguna otra entrada, que la riqueza y la prosperidad vienen influenciadas por el clima.

Italia es un país que vive del pasado. No sé exactamente la cantidad en euros, pero viendo la cantidad ingente de turistas que por allí transitan, una muy buena parte de beneficios del país debe ser turismo. Verdaderamente el patrimonio artístico y cultural de ese país es impresionante. Prácticamente todos los pueblos tienen interés artístico, ya sea simplemente una iglesia, o el conjunto del pueblo que ostenta una impresionante belleza.

A nivel de infraestructuras es un país bastante paralelo a España, e incluso me atrevería a calificar de peor. Las carreteras son peores que las españolas, y los conductores son tema aparte en ese país.

Italia es un país para artistas, donde encontrar la inspiración y la belleza resulta tan inconsciente como respirar. Es un país de obligada visita de aquellos que se sientan admiradores del arte y la cultura, aunque para recorrerlo detenidamente y en profundidad son necesarios meses o incluso años

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27 julio 2007

El Hogar


Una casa es el lugar donde uno es esperado.
Antonio Gala

Después de un largo tiempo sin escribir por aquí, tengo tantas cosas que decir que no se por donde empezar. Intentaré dosificar los temas, para no quedarme pronto sin nada qué decir, que últimamente tenía la sensación de que me repetía un poco.

Empezaré hoy por el hogar. El hogar: aquello de lo que tantas veces hemos deseado huir, escapar, dejar atrás es lo primero que uno echa de menos cuando está fuera una temporada.

El ser humano es increíblemente tradicionalista y amante de los rituales. Si aprendemos a atarnos los cordones de una forma determinada o aliñar la ensalada con un protocolo concreto; es difícil que aceptemos sin más otra manera de hacerlo. Y es más, tacharemos de “raro” todo aquello que no se asemeje a nuestra tradición natal.

Tendemos a hacer lo nuestro universal y absoluto, a creer que todo lo que hacemos está bien; y ha sido así siempre. No planteamos que otra manera de hacer las cosas puede ser positiva para nosotros, que otro punto de vista puede ser más acertado que el propio. No. Somos inevitablemente imperialistas, difusores de nuestras tradiciones.

Quizás todo esto se deba a la necesidad de seguridad que el ser humana arrastra desde que nace. Uno debe siempre sentirse cómodo y seguro con lo que hace, necesita saber que el resultado de una acción va a proporcionarle una porción de felicidad, satisfacción o beneficio; y cuando proponen una alternativa es imposible saber, por mucho que otra persona nos hable de sus experiencias nadie escarmienta en cabeza ajena, qué va a pasar.

Por eso uno echa de menos su hogar, su casa, su almohada, su sofá, su frigorífico, la distribución de cubiertos y platos en la mesa, su mando de la televisión, su telediario, sus horarios de comida, su marca de cerveza, su escritorio del ordenador, su teclado, su fondo de escritorio, su ventana, su terraza… incluso uno llega a echar de menos por momentos hasta su rutina.

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07 julio 2007

Viajar


Viajar es una buena forma de aprender y de superar miedos.
Luis Rojas Marcos

Uno a veces se cansa de las inevitables rutinas del día a día, de los horarios prefabricados, de levatarse a una hora y acostarse a otra sistemáticamente, de tener un horario pre-establecido de clases y actividades que cicla incesantemente a lo largo de las semanas.

Uno a veces se cansa de las mismas caras, los mis hábitos, las mismas palabras, las mismas risas. Se cansa de respirar el mismo aire cada mañana, de orinar a la misma hora y de comer las mismas cosas.

Uno a veces se cansa de las mismas calles, los mismos coches, los mismos semáforos. Se cansa de sentarse en los mismos bancos, pisar las mismas aceras, pasear los mismos parques.

Uno se cansa de preguntarse cómo es la vida en otro sitio, cómo es vivir en solitario, cómo se come, duerme y organizan las gentes en otros lugares. Y se cansa de estar sentando, cansado, y pensante. Y uno se levanta un día con ganas de cambiar, de aprender, de respirar nuevas sensaciones, de contemplar distintos paisjes y conversar con distinta gente. Y uno de esos días, uno va y lo hace.

Como la mayoría de las personas del mundo occidental, un servidor viaja en vacaciones. Y mi turno comienza mañana. Estaré por tierras italiana hasta el día 25 de julio, que espero volver sano y salvo y con muchas cosas que contar por aquí.

Así que, salvo que por caprichos del azar tenga internet más o menos accesible, no escribiré en el blog hasta mi regreso. Espero que esto no me haga perder lectores, a los que una vez más agradezco que pierdan su tiempo inundándose con estas líneas mediocres.

Una vez más gracias a todos, y un afectuoso abrazo a todos y todas.

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03 julio 2007

Estados de Ánimo


Cuando se lee un libro según qué estado de ánimo, sólo se encuentran en él interpretaciones de ese estado.
Georges Duhamel

Todos los días son días únicos e irrepetibles. El buen o mal uso que le demos al tiempo que transcurre en cada uno de éstos tiene que ver en grandes dosis de importancia con nosotros.

Nosotros, a su vez, somos seres complejos, excesivamente complejos me aventuraría a decir yo. Y la complejidad requiere una costosa depuración. Me refiero a que somos tan sumamente sofisticados que para averiguar el porqué pensamos algo o el porqué nos sentimos de una determinada manera necesitamos a veces tiempo, dedicación y paciencia.

Los días se ven influidos por nosotros, por el enfoque que le demos al comienzo de éste, y a las ganas e ilusión que le pongamos. Nuestro estado de ánimo colorea cada día, incluyendo todas las gamas cromáticas desde el blanco al negro.

Al final, los días no son mejores y peores en sí mismos, sino como quedan en el recuerdo. Y el recuerdo también depende, aparte de las actividades, del estado de ánimo con que nos encontráramos ese día.

A veces estamos enfadados, y no sabemos por qué. Pasa a veces que el hecho de no poder saber por qué suceden las cosas provoque que nos enfademos. Otras veces en cambio, estamos felices porque ha salido el sol, porque ha dejado de llover, o porque es viernes.

El caso es que pasar los días cabreados, insípidos, sin vivir intensamente cada momento o circunstancia es restar días. Nuestro estado de ánimo nos hace restar días de nuestra vida si éste no es el adecuado. Y eso es algo que debemos de evitar.

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01 julio 2007

Obligación y Devoción


Si nada es evidente de por sí, nada es comprobable, y si nada es obligatorio por sí mismo, nada es obligatorio en absoluto.
Clives Staples Lewis

Todo lo que empieza está condenado a acabar. Cuando algo empieza a desbordarnos o consumirnos excesivo tiempo, no cesamos de anhelar el final, bien para emprender otras actividades, o bien para no hacer nada.

Pero a veces llega el final, y uno está descolocado: no sabe qué hacer. Nos pasamos la vida pidiendo cambios que en nuestra cabeza suenan bien; pero cuando estos se transforman en realidad no estamos seguros de desearlos tanto.

A veces, cuando los sueños llegan de golpe nos sentimos incluso insatisfechos. No disfrutamos con la meta, con el fin, con el sueño en sí; si no con el trayecto que nos lleva hacia él. Saboreamos cada paso que damos en el camino. El sentir que estamos en el camino correcto y que en el horizonte se ve la luz es lo que nos proporciona la felicidad, no la luz en sí misma.

Todo tiene su tiempo, y todo ha de hacerse poco a poco, y disfrutar construyendo el camino.

Deseamos también disponer de tiempo libre continuamente para realizar cien mil actividades, pero cuando realmente lo tenemos, no lo empleamos. Lo que de verdad gusta es compaginar las obligaciones con las vocaciones. Se trata de hacer más amena una obligación, una vía de escape. Convertir cada día en algo deseable y no en algo rutinario.

Cuando disponemos ciertamente de tiempo libre al no tener obligaciones, el resto de actividades que hemos desempeñado, ya no las consideramos, porque nos sentimos liberados de la presión de una obligación y preferimos descansar en el sofá antes que hacer nada productivo. Si descansáramos mientras tenemos obligaciones pendientes, tendríamos cargo de conciencia. Sin embargo, si hacemos cualquier otra cosa medianamente productiva, excusamos el déficit de tiempo ante las obligaciones con ese algo vocacional que supone una dedicación temporal. Los hobbies sólo son necesarios cuando tenemos que evadirnos; si nos encontramos evadidos continuamente, no recurrimos a ellos con tanta ansia.

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26 junio 2007

Comunicación de Cambios


Las personas cambian y generalmente se olvidan de comunicar dicho cambio a los demás.
Lilliam Hellman

Tenemos costumbre (mala o buena) de estar continuamente disconformes con nosotros mismos, de ser unos inconformistas con nuestra personalidad, con nuestra forma de hacer las cosas, con nuestros cómos. Sin embargo, nunca arremetemos contra nuestros ideales.


Las ideas parece que son algo sagrado, intocables. Si creemos algo, que a veces no es saber sino simplemente creer, nos aferramos a defenderlo a toda costa, dejando entrever nuestro orgullo y soberbia. Curiosamente el ser humano defiende más afanosamente lo que cree que lo que sabe. Quizás porque necesita una prueba en sí mismo de que lo que cree es cierto.

Tenemos unos deseos de cambio sobre algo que nos molesta sobre nosotros mismos, y llegado el día, decidimos hacerle frente y cambiar o poner remedio a esa manía o defecto. Sin embargo, si decidimos contar ese cambio de hábito a alguien, éste cambio llega a convertirse en un ideal, más que en un hecho, y pasa absolutamente igual que con el resto de ideas: que llegan a ser obstinaciones, y comenzamos a promover ese cambio olvidándonos entonces de que el cambio lo hacíamos por nosotros mismos, y ya lo hacemos por una demostración de fuerza de voluntad.

Y no obstante, si hubiéramos guardado esa intención en secreto, nuestra actitud hubiera sido distinta; porque mientras intentamos engañar al resto de semejantes, no podemos hacerlo con nosotros mismos. No podemos engañarnos. Y si por algún casual no pudiera consumarse el cambio, no sentiríamos nuestro orgullo herido; mientras que si hemos comentado previamente nuestras intenciones podemos ser objeto de reproche y mofa; olvidando totalmente su primitiva intención.

Paradójicamente sucede también al revés. Parece a veces asimismo que si contamos nuestras intenciones sobre cambios personales, no se entienden como propósitos hacia nosotros mismos, sino como algo que deber ser visible al resto; y ese cambio no es valorado por los demás, tal vez por la falta de sorpresa o asombro.

Como siempre, los hechos valen más que las palabras.

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